Treinta

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-Los niños inmortales eran muy hermosos. - le explicó mi padre a Bella y a Jake.
-Una joyas preciadas diría yo. - me posicioné frente a Jake, que me atrapó con sus brazos y pude recargar mi cabeza en su pecho. - No había forma de no amarlos.

Nos encontrábamos en el estudio de mi padre. Le pedimos a Rose y a Seth que jugaran con Renesme, así nos daban la oportunidad de poder hablar con la nueva integrante.

-Ellos se quedaban congelados justo en la edad en la cual cambiaban. - siguió explicando mi padre. - Completamente descontrolados y desobedientes.
-Imagínenlo, un berrinche podía destruir aldeas.

El recuerdo de la madre de las Denali llegó a mi cabeza. Como me vi obligada a presenciar la muerte de la mujer.

-Los humanos oyeron de la devastación. - dijo Carlisle. - Corrieron rumores.

Suspiré, cansada.
Carlisle me miró y comprendí su rostro.

-Fue cuando los Volturis tuvieron que intervenir. - las miradas se dirigieron a mí y me enderecé. - Yo no llevaba mucho tiempo con ellos. Un día, nos llegó un mensaje, alguien había creado un niño inmortal. Al principio lo creyeron fascinante, pero... ¿podrían los pequeños guardar el secreto?

Respiré hondo, caminé directo a los libros de mi padre y señalé al niño.

-Claramente, no. Y debíamos destruirlo. - continué. - En ese entonces, yo solo era espectadora y aprendiz. Jane, quería lucirse. Como siempre. Se acercó al pequeño y lo cargó. - miré a Bella. - Mató a demasiadas personas, en cuestión de horas. Una hermosa vampira se hizo presente con un grito ensordecedor, ella era la creadora. Y estaba dispuesta a todo con tal de proteger a su pequeña e irresponsable creación.

>> Llegaron tres vampiras más; Tanya, Kate e Irina. Trataron de impedir que mataran a su madre, ella ya había roto demasiadas leyes. Lo siguiente... fue su madre lanzada al fuego y que Jane lanzará al niño con ella. Me encargué de sacar a las hermanas y después de años, nos volvimos a encontrar.

-¿Quieres decir qué... la madre de las Denali murió por crear a un niño inmortal? - preguntó Bella.
-Si, pagó el precio. - le contestó mi padre.

El silencio llenó la habitación, corrí a los brazos de Jake cuando sentí mis lágrimas caer. Cada historia me perseguía.

-Renesme no es así. Ella nació de mí y crece poco a poco. - renegó Bella.
-¿No se los podemos explicar? - preguntó mi esposo.
-Si podemos. Déjenme ir. - lloriqueé.
-No. - la fuerte voz de Edward me hizo temblar. - Irina tiene suficientes pruebas mentales.
-Pelearemos.
-Jacob. Son los Volturis, sus armas son muy fuertes. Nadie puede contra Jane. - peleó Jasper.
-Alec es peor. - lo ayudó su novia.
-¡Ustedes tienen algo que ellos jamás tendrán! - exploté, las lágrimas quemaban mis ojos y cada vez caían más. - Me tienen a mí. Saben perfectamente que ellos jamás podrán tocarnos. - susurré.

Todos callaron, en el fondo todos sabían que tengo la razón.
Jake apretó mi mano y volvió a pegarme a su cuerpo. Esto estaba matándome.

-Podemos convencerlos. - siguió Bella.
-Vienen a matarnos, no a platicar. - el tono de voz que utilizó Emmet solo me confirmó una cosa. Todos estamos aterrados.
-No puedo con esto.

Sin más, salí de la habitación.

———————
-¿Entonces? - miré a mi esposo que traía a la pequeña Sarah en sus brazos.

Billy se encontraba en su cuna frente a mí durmiendo plácidamente, se veía tan tierno y tan pequeño que me daba miedo que algo le pasara.

-Buscaremos testigos, para demostrar que Renesme no es niño inmortal.
-¿Crees que tu padre y Sue cuiden a los niños una semana?
-No prometo que mi padre lo haga, pero Rachel y Sue, sí.
-Bien.

Dejamos a mis pequeños en casa de los Black y nos dirigimos al aeropuerto listos para abordar un avión. No sin antes enterarnos de que Alice y Jasper habían decidido vagar por si solos en la búsqueda de testigos. A partir de ahora estábamos solos.

——————
Nuestra llegada a Grecia fue tranquila y sin problemas para ingresar en el país.

-¿A quiénes buscamos? - me preguntó Jake tomando mi mano.
-Ya verás.

Renté un auto que nos ayudó a llegar a un viejo pueblito, uno pequeño pero hermoso. Bajamos del auto y entramos a una cafetería del lugar. 10 cabezas se giraron para vernos, todos con los ojos dorados. Jake tomó mi mano de manera protectora y grité...

-¡Me extrañaron!

Los gritos de euforia se hicieron presentes, el pequeño pueblo de Bloshie estaba perdido en el mapa, no era conocido por nadie, solo algunos nómadas que deseaban un lugar tranquilo para vivir.

-Morgan, que alegría verte. - una bella vampiresa me abrazó, su tacto frío me hizo estremecer. - Que gran temperatura, querida amiga.
-Ay, Alana. Que maravilla. - la miré un poco. - Pero no vengo a vacacionar, tengo un problema. Necesito hablar con Arthur y con Tahue.

Alana asintió, dirigiéndose a una sala en la segunda planta, Jake seguía mirando todo desconfiado y lo entendía. Subimos al segundo piso, donde una oficina nos esperaba. Al entrar un vampiro y un metamorfo nos saludaron serios.

-Arthur es un vampiro, tiene el don de cambiar de cuerpo y él es Tahue un metamorfo. - señalé a cada uno. -Jacob Black. - saludó mi esposo.
-Te conocemos, un placer. - dijo caballerosamente Tahue. - ¿A qué debemos la visita?
-Arthur, Tahue. Mi esposo y yo hemos viajado desde Forks a pedirles su ayuda.
-Nuestra familia corre peligro, los Volturis creen que se ha cometido un crimen y no es así. - explicó Jake.
-¿Qué clase de crimen? - preguntó Arthur.
-Un niño inmortal.

Los hombres saltaron de la sorpresa, no esperaba esa reacción. Vi sus caras de horror.

-Suena descabellado, pero no es inmortal. Acompáñennos y lo verán. - ambos negaron. - Me deben un favor, chicos.

No hubo forma de negar, Arthur y Tahue informaron al pueblo, un bello pueblo donde lobos y vampiros viven en armonía. Un pueblo que nos podría ayudar atestiguando.
Una vez todos reunidos, tomamos otros avión, camino a casa.

You (Jacob Black)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora