Veintitres

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Dos semanas habían pasado desde que Jake y yo llegamos a la casa Cullen.
Desde que la manada ya no nos hablaba. Desde que Seth y Leah dejaron a su madre sola para venir a ayudar.
Una semana donde todo era dolor y preocupación. Pero también donde en cuestión de dos días la joven Bella Swan había mejorado y nos llenaba a todos de esperanza.
Verla solo me traía el recuerdo de aquella amiga humana que fue seducida por un vampiro y al mes la vi morir dando a luz a su hijo.
No recuerdo más, solo que se quedó con su tía.

No quería ese final para mi amiga, mi cuñada y como de costumbre, mi hermana.
Ya no solo era la chica que una vez besó a mi novio, ahora esposo. Era mucho más. Amaba a Edward, lo sabía. Así como Jake y yo lo hacíamos, no solo por una conexión mágica.
Pero sabía que le dolía ver a su mejor amiga con tanto dolor.

La joven estaba dormida en el sillón, ya era tarde y en la sala solo nos encontrábamos Edward, Emmet, Rose, mi madre, Jake y yo. Cuidándola.

-Rosalie, podrías traerle algo de cenar a Jake y a tu hermana. - le pidió mamá.
-Estoy bien así, gracias. - negó Jake. - No me vayan a envenenar.

Lo miré dudosa. Llevaba un rato sin probar bocado y eso me preocupaba. Era bueno que nos ayudara a vigilar, pero tampoco lo dejaría morir de hambre. Aunque entendía su negación pensando que mi hermana le pondría algo a la comida.

-Ella no me haría quedar mal de esa forma. - le aseguró mamá.

Jake solo pudo voltear hacia el lector de mentes, mi hermano.

-Si lo envenena, me dirás, ¿verdad?

Reí bajito, a veces me daba mucha ternura sus raros comportamientos.
El ruido en la cocina era insoportable. Platos por aquí y platos por allá. ¿Qué tanto hacia Rose?
Segundo después subió con un plato de perro y uno de vidrio en sus manos. Ambos tenían Hot dogs en ellos.

-Rose... - iba a reclamar, ella solo dejó el plato en el suelo frente a mi esposo.
-Disfruta, perro. Y no armes un escándalo por esto.

Sentí mi sangre hervir, esto era demasiado. Rose iba a salir de la habitación, Jake rápido le dio una mordida al hot dog, lo dejó en el plato y se lo lanzó a mi hermana, estrellándose en su cabeza.

-¡Hay comida en mi cabello! - el grito de Rose solo logró que todos soltáramos una gran y sonora carcajada. Menos mamá.
-Eres increíble. - me acerqué y lo besé.

—————
-Morgan, Jake. - la voz de mi padre me distrajo y despertó a mi pareja alterado, provocando que cayera del sillón. Reí un poco.

Caminamos con mi padre al estudio donde nos mostró la última bolsa con sangre que quedaba para Bella.

-Bella podría dar a luz mañana. - explicó. - Pero necesita más para sobrevivir.
-Y ustedes deben alimentarse. - intervine. - Deben estar fuertes, papá.
-Debemos ir hoy. - aseguró Esme.

Jake me miró de reojo y me abrazó dándome un beso en la cabeza, pero jamás soltó mi cadera.

-Carlisle, son el enemigo ahora. Sam no dudará, los matará. - les explicó.
-Emmet vendrá con nosotros. - le dijo mamá.
-No es suficiente. - negó.
-Iré también. - los tres me miraron expectantes. - Al menos hasta el punto donde se puedan alejar de la manada. Los ayudaré a cruzar.
-No. - dijo Jake.
-Si. No me transformaré. Soy más ágil así. Volveré después. - me miró temeroso. - Amor, debemos hacer todo lo posible por salvar a Bella.

Él dudó un poco, sabía que le preocupaba mi bienestar. Pero debía ayudar a mi familia. Era rápida. Era ágil. Y jamás permitiría que alguien les pusiera una mano encima.

-¿Arriesgan sus vidas por ella? - preguntó duro.
-Claro. Bella es parte de nosotros.
-Esto realmente es una familia. - apretó mi mano. - Me alegra formar parte de ella. Me recuerda a la familia en la que nací. Y sé que será la que algún día formaremos.

Amé sus palabras, fueron sinceras. A pesar de oler a tensión y nerviosismo, en todo momento fue sincero. Nos miramos un momento, como si nuestros pensamientos fueran los mismos e ideáramos un plan.

-Bien, sé que hacer.

———
La noche llegó, Emmet, mis padres y yo estábamos listos para cruzar.
Jake debía distraer a los demás y de esa forma podría guiar a mi familia. El bosque se sentía tranquilo y ningún olor llegaba a mí. Podía escuchar los pasos lejos, Jake ya estaba con la manada.

-Es hora.

Salimos corriendo, debía llevar a mi familia a un bebé punto donde los lobos no pudieran cruzar. Mis padres iban a cabeza, Emmet y yo íbamos detrás corriendo como si de eso dependiéramos.
Los gruñidos de unos lobos me distrajeron.

-¡Más rápido! - les grité. - ¡Debemos llegar al borde!

Las patas se escuchaban claramente. Estos lobos eran nuevos. Mis amigos nunca harían ruido al correr, yo les había enseñado eso.
Nuestros pies se movían en sincronía, pero un lobo aventó a mi madre.
Emmet lo tacleó, levanté a mi madre y el recorrido siguió.
Cuando llegamos a la roca mi familia saltó y yo frené encarando a los lobos.

-Hoy no, corazones.

Salté sobre sus cabezas y caí en cuatro patas.

-Estamos bien. - escuché a mi padre.

Aullé fuertemente y salí corriendo de vuelta a casa.

———
-Así que, ¿realmente creyeron que me traicionarías, Jake?
-Todas y cada una de las palabras, mi vida.

En lo que subíamos la escalera, platicábamos sobre nuestras grandes hazañas de la última hora. Realmente los quiluetes requerían leer mentes.
Al llegar al último escalón un mareo me atrapó y Jake tuvo que sujetarme rápidamente.

-Estoy bien.

Llegamos con Bella que estaba siendo apapachada por mis hermanas y entre las dos la levantaron.

-Hola. - nos saludó débil. - ¿Están bien?
-Si, nosotros no cargamos al demonio.
-Jake. - lo golpeé en el abdomen.
-Esto es importante, Bella. - le dijo Rose. - Cuéntales tu decisión.
-Por tu cara, Rose. Creo que no te gusta la elección de nombres.

Solté una sonora carcajada mientras tomaba asiento. No me sentía muy bien.

-Los odia.
-Pues te apoyamos, no importa que. - comentó Jake, extendió su mano hacia mí. Al tenerla la apretó fuerte.
-No son malos. - se quejó. - Si es niño EJ. Edward Jacob.
-Ese me gusta. - le dije.
-Si es niña, pensé en algo donde estuviera el nombre de nuestras madres y... se me ocurrió. Renesmee.

Jake y yo lo titubeamos un rato. No era feo. Quiero decir, era... ¿dulce?
Renesmee.
Me perdí unos segundos de plática pensando en la unión de nombres.
Yo le pondría... Kailani por el mar. O Sofía por su sabiduría. Si era un niño probablemente Billy por el padre de Jake o Carlisle por el mío.

Mi mente volvió a la realidad cuando el sonido del vaso retumbó en mis oídos y varios huesos rompiéndose me taladraron los oídos.
Fueron segundos en los que ninguno reaccionó.
Edward fue el primero el moverse, tomó su cabeza y salimos corriendo al consultorio de Carlisle.
Bella parecía una pieza de museo, con todos viéndola sin saber que hacer.
Mi mente olvidó todas mis clases de medicina al ver a mi amiga de esa forma.

-Rosalie, la morfina. - le pidió Edward.

Me encontraba en un shock, no sabía que hacer. Mis hermanas de un lado, Edward del otro, mi esposo agarrándome.

-La placenta debió haberse desprendido. - susurré.
-Carlisle ya viene. - dijo Alice al teléfono.
-Lo haremos nosotros o el bebé se morirá.

Los gritos de Bella me llevaron a otra dimensión. El olor de la habitación me estaba taladrando. Dolor, furia, hambre, sed, preocupación.
Caí al piso cuando Jacob me soltó, sentí mi cabeza chocar con el piso y eso sirvió para recomponerme un poco.

You (Jacob Black)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora