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12-¿Qué haces aquí?

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Me gustaría decir que no estaba nerviosa, pero le estaría mintiendo a todos, desde que Santiago me había dejado en el apartamento habían pasado siete horas, no había podido dormir, la idea de que algo le pasara me estaba carcomiendo, Lucian seguía durmiendo me había dado cuenta que me gustaba verle dormir, era extremadamente pacífico.

Había movido a Lucian hasta la habitación de Santiago, no iba a dejarlo solo y así nos quedamos, la habitación de Santiago estaba muy ordenada, claramente no había rastro del adolescente desordenado con el que conviví durante muchos años, no había polvo ni nada que se le pareciera, en su habitación habían cuadros con fotos, y lo que llamó mi atención era que todas allí incluían a Isaac, en algunas aparecía mi familia con la suya, en otras estaba Lucian con él, estas últimas me causaban ternura, ver a un hombre con un pequeño bebé y su sonrisa como si le hubieran dado su dulce favorito.

—Isa— escuché la voz de Lucian.

—Aquí estoy príncipe— sonreí y él abrió sus ojos.

—¿Papá?— preguntó.

—Trabajando, pero de seguro falta poco para que venga— el niño asintió y cerró sus ojos para volver a dormir.

—¿Por qué no me avisaste nada? —susurré, estaba muy preocupada por Santiago, su trabajo no era el más seguro y tenía miedo, nunca había estado en esta posición. Cerré mis ojos, estaba cansada y preocupada, me acerqué a Lucian y lentamente mi cuerpo se fue debilitando.

Santiago

Odiaba la idea de dejarla sola con Lucian, no porque ella no supiera cómo actuar, sino que esta noche era para compartir no para dejarla sola con mi hijo, esto era uno de los contras de ser bombero, cuando era un incendio grande incluso no estando de turno te llamaban y debías ir, eso era lo más complicado de mi trabajo.

—¿Con quién se quedó mi nieto?— preguntó Don, si mi jefe me quería como un hijo y a mi hijo como un nieto, por lo que Lucian siempre estaba en nuestros temas de conversación.

—Con Isabella —él me miró como si le estuviera mintiendo —Ella estaba en casa, Lucian la invitó a ver películas— él negó.

—Es un poco extraño— susurró.

—Lo sé, pero ella le hizo caso a él, y fue— me encogí de hombros.

—Vamos— asentí.

El incendio era mucho más de lo que yo esperaba, ojalá esto no tuviera víctimas, pero lo veía muy difícil, cuando iba a entrar, la voz de Don me detuvo.

—No Santiago, ayúdame acá— retrocedí y fuí con él, Don no dejó que nadie ingresara en el predio, fue cuestión se segundos cuando la edificación se vino abajo, podía haber muerto allí, comenzamos a apagar el fuego, las horas pasaban y el foco apun seguía activo.

— ¿Qué hora es? —le pregunté a Don, habíamos estado toda la madrugada con el fuego.

—Son las nueve de la mañana— asentí y me preocupé, en ningún momento le escribí a Isabella, me iba a matar.

—Ve a casa, lo vas a necesitar, te espero en dieciocho horas —asentí, necesitaba llegar a casa, pasé por la estación dejé el equipo, tome mis cosas y me dirigí a una panadería iba a llegar con café y algo para desayunar, estaba muy cansado, el sueño casi me vence,

Tomé mis llaves e ingresé en casa, la sala estaba en silencio, no había nadie en la cocina, fuí a la habitación de Lucian y todo estaba impecable, como si nadie hubiera dormido allí, me extrañó pero aún así me quedaba otra habitación, la mía.

Y ahí estaban, Lucían abrazado a Isabella y ella tenía un brazo sobre él, ambos estaban abrazos, mi hijo estaba tapado pero Isabella no, seguramente no quiso usar mis mantas o tal vez no tenía frío.

¿Perdón?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora