Isaac
Supongo que el momento más difícil no fue decirle a mis hermanos que estaba vivo, con la ayuda de Enzo y Santiago había sido más fácil de lo que yo creía, pero ahora no tenía idea de cómo actuar, había pasado una semana desde que los había visto a todos por primera vez en un lapso de casi cuatro años, me gustaba la idea de volver pero también me aterraba la idea de enfrentar a mi madre, creo que ella fue una de las que más sufrió con mi decisión y aunque no me arrepiento, siento que he causado mucho dolor a quienes no lo merecían, fui egoísta al querer solucionarlo todo por mi cuenta, pero no puedo disculparme por ello, las quimioterapias han sido de lo peor, el cansancio, los vómitos el dolor que se siente. Ellos iban a sufrir al verme así, más que si me creían muerto.
—¿Estás listo?— habló Isabella tomando mi mano, ella había estado conmigo toda esta semana, volvimos a compartir tardes de películas, cocinar juntos, hablar de la vida y todo lo que a ella le ocurría. Sabía que ella había sufrido, llorado e incluso odiado a mi mejor amigo por mi supuesta muerte, pero ella no me estaba reclamando nada, fue la primera en querer escuchar mis palabras.
—Supongo que no tengo otra opción— mi voz estaba temblando.
—No importa lo que pase, voy a estar a tu lado— susurró, ella se había vuelto más comprensiva de lo que era, sabía muy bien que era una muy buena maestra, trabajar con niños te ablanda el corazón, o por lo menos con ella había funcionado.
—¿Los chicos?— pregunté, Nico aún seguía reacio a hablarme, le había afectado mucho todo lo ocurrido, él me preocupaba.
—Sé que Norman está por llegar—apretó mi mano — No estás solo —me apoyó, Norman se había mostrado distante al principio, pero con la ayuda de Isa cambió su actitud, tenía muy claro que era algo difícil de asumir, tal vez les estaba pidiendo mucho.
—¿Estás listo?— escuché la voz de Norman y me dí vuelta, sonreí, ahí estaba mi hermano menor, él había cambiado bastante en este tiempo, estaba bastante alto.
—Ahora estoy un poco más preparado —respondí y él asintió, Nico había enviado un mensaje que no iba a llegar, que lo resolviera solo, y aunque su indiferencia me dolía también lo entendía.
—Yo...— dudé —Lo siento chicos, en verdad siento haberles causado tanto dolor— me disculpe —Sé que fue egoísta, pero no quería verlos sufrir a mi lado— terminé.
—Lo entendemos— respondieron al unísono Norman e Isabella.
—Yo no— escuché a quien deseaba que me acompañara en este momento —pero no puedo hacer nada al respecto —se encogió de hombros— supongo que lo que pasó, ya está en el pasado— sonrió de lado.
—Yo...—suspiré —En verdad lamento haberte herido con mis actos Nicolás.
—Lo śe, no lo hubieras hecho a propósito— asentí —¿Vamos? —preguntó y asentí.
Ellos me estaban dando el valor que yo necesitaba para afrontar esto con mi padres, los precisaba a los tres, cuando Nico llegó fue como una descarga de adrenalina que me impulsó a caminar, toqué el timbre, mis hermanos estaban a mi lado, ¿tenía miedo? si, y mucho para ser honesta ¿podrían mis padres perdonarme? No, o por lo menos no en el inmediato, ellos habían tenido su duelo, era volver todo a cómo estaba, por lo menos intentarlo.
—Ya va— escuché la voz de mi madre y me tensé, Isa lo notó, ella solo pasó su mano por mi espalda "no tengas miedo" susurró y asentí.
—¡Un momento por favor!— añadió la voz de mi madre, seguramente estaba ocupada "Debe estar mirando las noticias" susurró Norman, y asentí. La puerta se abrió...
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¿Perdón?
Novela JuvenilAlguien me dijo "Cuidado con lo que deseas" nunca creí que mis pensamientos pudieran tener tanta fuerza, pero así había ocurrido. Un incendio, muchos heridos, un bombero que dió todo de sí para salvarme, cuando lo vi un flashback golpeó mi mente, cr...
