18- No me voy a alejar.

339 9 5
                                        

Santiago

—¿Qué estás haciendo acá? —pregunté con dureza.

—Ella debe saberlo, no podemos ocultarle la verdad por siempre— respondió Enzo mientras veíamos como Isabella tomaba helado con mi hijo, esto iba a ser difícil.

—No es de tu incumbencia Enzo— respondí con dureza.

—¿No es de mi incumbencia?— Dijo con sarcasmo.

—No, no lo es —me crucé de brazos —es más deberías estar a unos cuantos kilómetros lejos de acá— a mi primo no le gustó lo que dije.

— Ella es una de las personas más importantes, ¿por cuanto tiempo más le vamos a mentir?— preguntó Enzo.

—Vos no le estás mintiendo, yo si —bajé mi mirada.

—No, yo también lo estoy haciendo al guardar el secreto, cada vez que la veo o hablo con ella me siento culpable— argumentó mi primo.

—Aún así, ella no se puede enterar, todavía es muy pronto— negué con mi cabeza.

—¿Y qué cuando se entere?— preguntó moviendo sus brazos.

—Seguramente me odie aún más, pero es un riesgo que debo correr— dije mirándola, mientras estaba con mi hijo.

—Se la ve feliz con él— escuché a Enzo hablar.

—Si, y es algo que me gustaría evitar, porque cuando ella se entere, no me va a querer ver ni en pintura primo, ni en pintura— me senté en un banco.

—Si ella no te quiere ver, haré hasta lo imposible para que ella se mantenga fuerte— añadió mi primo sentándose a mi lado.

—No me gusta la idea Enzo— Apreté mis dientes.

—¿Por qué? ¿Celoso Santiago?— enarcó una ceja.

—No me gusta que estés tan cerca de ella— respondí—¿Dónde te estás quedando? —pregunté, pero su sonrisa burlona me dió la pauta, se iba a quedar con ella.

—Ella es una muy buena amiga, la quiero mucho Santiago, son solo unos días, ella necesita desconectar del trabajo y yo también— no me gustaba las palabras de él y más cuando mi primo la había besado muchos años antes.

—¿Solo tu amiga? —pregunté y él volvió a mostrar su sonrisa burlona.

—Si, solo eso —suspiró— supongo que nunca podré acceder a su corazón no como me gustaría— susurró y me quedé en shock, a él le gustaba Isabella.

—¿Qué? —pregunté aún sin poder emitir alguna otra palabra.

—Si, me gusta Isabella, desde hace mucho tiempo, pero ella no tiene ojos para mi, no tiene ese tipo de mirada cuando me ve— argumentó, en mi mente estaba bailando por eso.

—Debes alejarte de ella— elevé mi voz y él negó.

—No me voy a alejar primo, no es algo que vos puedas decidir— se levantó y lo tomé del brazo, pero él se zafó rápidamente.

—Debes dejarla en paz Enzo— volví a repetir mi intención, no me gustaba la idea de que compartieran tanto tiempo juntos.

—No primo, no me voy a alejar, porque cuando ella se entere además de odiarte de por vida, va a necesitar a alguien que la apoye, y ahí voy a estar yo como siempre— No tuve tiempo a responderle porque se fue donde estaba Isabella, lo que más me dolía era que él tenía razón, ella no me iba a perdonar esto y por más que doliera, ella iba a preferir tener a mi primo a su lado que a una persona que le mintió durante muchos años.

¿Perdón?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora