4-Sé lo que hago

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Santiago

Lucian tenía una muy buena relación con Isabella, pero yo sabía perfectamente que ella no me quería ver ni en pintura, anhelaba poder decirle todo lo que había ocurrido, pero eso parecía no ser viable.

—¿Te divertiste con la maestra?— pregunté a Lucian en cuanto llegamos a casa.

—Si, tiene un guau guau— sonreí, yo conocía a Rocco, había ayudado a Isaac para adoptarlo, todos creían que lo había encontrado, pero no era así, él quería uno y pensamos en qué decir para que se quedara.

—¿Rocco?— pregunté, tal vez tenían otro y claramente yo desconocía ese hecho.

—Si, papá— sonrió.

Amaba ver a Lucian crecer, claramente era algo difícil vivir con un niño y ser padre soltero, Sara no quería cuidar de Lucian, recuerdo que ella quería terminar con el embarazo, pero yo no quería, así que accedió a tenerlo y a cederme su custodia completa.

Claramente le permitía a Sara verlo, a veces lo hacía, aunque ella no era muy maternal, no quería ser madre, pero tampoco la obligaba a compartir esta responsabilidad.

Ella iba a pasar tiempo con Lucian en la tarde y no llegó, ni siquiera me avisó, era tan difícil congeniar con ella. Recuerdo nuestra relación, creo que ella amaba mi estilo de vida despreocupado, pero con mi hijo eso cambió o bueno en su gran mayoría.

—¿Pa? —Lucian me habló, últimamente hablaba más, sabía que Isabella tenía que ver en ello.

—¿Si? —pregunté.

—Quiero guau guau— mi hijo me miraba con seriedad extrema en su rostro, no había juegos en sus palabras.

Sabía que Lucian quería un perro, pero en realidad no podíamos cuidarlo, era una gran responsabilidad que no podía pedirle a un niño tan pequeño.

—Aún no hijo, no estamos en todo el día, no podemos tener un perro—él solo comenzó a llorar. Miré mi celular y había un mensaje de Isabella, inmediatamente lo abrí.

-Lucian dejó su oso-Isabella

-De seguro pasó muy bien y se olvidó de traerlo.

-¿Cómo está Lucian? -Isabella

-Llorando porque no tiene un perro.

Volteé mis ojos, no iba a traer un perro a casa, bajo ninguna circunstancia, un perro no estaba en nuestros planes a corto plazo.

-¿Consideraste llevarle un perrito?-Isabella

-No, no voy a traer un perro.

Isabella

-No, no voy a traer un perro- Santiago.

No me molesté en responder el mensaje, él era un cabezota, y no iba a cambiar de opinión, perto también comprendía que Lucian era muy pequeño para cuidar de una mascota, de seguro lo entendería.

—Decime que lo que me dijo Nico es mentira— Norman, mi hermano más chico, aunque no de altura ingresó en mi habitación sin tocar, eso me molestaba, cuando fuí a reprocharle vi su rostro.

—¿De qué estás hablando Norm?— pregunté, realmente no sabía lo que mi mellizo había dicho.

—No te hagas la tonta Isabella— me encogí de hombros.

—No me gusta que me grites Norm, somos adultos y no quiero resolverlo como neandertales— crucé mis brazos.

—Pensé que lo odiabas— susurró y me di cuenta cual era el problema, iba a matar a Nicolas.

¿Perdón?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora