35- ¿Juntos?

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Isabella

Recuerdo cuando cumplí siete años, mi hermano Isaac tenía diez, por lo que Santiago también tenía esa edad, desde que lo conocí encontré un nuevo mundo, uno donde había ganado un hermano más, o eso creía yo.

—¿Vamos al tobogán?— me preguntó el ojiverde, me gustaba jugar con él, siempre me protegía.

—No puedo— respondí mirando mi atuendo, tenía un vestido, mamá había insistido en eso, por más que yo no quisiera, supongo que el crecer rodeada de niños había incidido en mi forma de vestir, después de todos siempre hacíamos travesuras y los shorts eran mi mejor aliado.

—Dale Isa— insistió. —No pasa nada—. añadió.

—¿Y si los demás niños me ven?— pregunté, no me gustaba para nada la idea de mostrar mis partes a los demás, eso sí que no, ese era mi límite.

—No te van a ver, me tiro antes que vos—dijo con seguridad, pero no estaba segura —También puedes pedirle a tu mamá un short—se encogió de hombros y negué.

—Mamá nunca me daría un short, arruinaría mi atuendo— volteé mis ojos.

De pronto su rostro se iluminó, yo lo conocía muy bien, eso significaba que él tenía una idea para resolver esta situación tan compleja que se había presentado.

—Ya sé—levantó su mano haciendo una señal de que había encontrado la solución. —Tengo la idea perfecta—rei —De verdad, tengo unos shorts en mi mochila, te los doy y vos te los pones y después me los devuelves.

Su idea no estaba nada mal, yo podía jugar y mi madre no se iba a enterar de nada, era el plan perfecto.

—Si, acepto—dije con firmeza. Y él me miró con esa sonrisa traviesa, yo sabía que él iba a decir una broma, y no podía evitarlo porque él era así.

—Ni que te estuviera pidiendo casamiento— rió y yo solo volteé mis ojos.

—No lo dije así, y además no me voy a casar con vos— crucé mis brazos, él se burlaba de mí, mi principe azul no era como él, ni en un millón de años me podría casar con alguien similar a Santi.

—Tal vez nos casamos— se encogió de hombros —No es tan mala idea— negué.

—¡Claro que lo es!— moví mis manos para explicar mi punto —No podemos, no te quiero—expliqué, él se tocó el pecho como si alguien le hubiese pegado.

—Eso me dolió— susurró.

—Es que te quiero si— me miró — Pero no como para casarme, soy muy joven y sos como mi hermano— expliqué.

—No lo soy—argumentó.

—Es como si sí—terminé la conversación —¿Me vas a prestar el short?— pregunté y él negó.

—No, ya no quiero prestarlo ni jugar con vos— se dió media vuelta y se fue.

Supongo que ese fue el primer momento en el que fui tan dura con él, no tengo idea si él en ese entonces tenía algún tipo de sentimientos por mi, pero yo sabía que por algo estábamos juntos ahora.

—Y ¿Qué pasó?— me preguntó Isaac mientras íbamos camino a la dirección que Don me había dicho.— ¿Le rompiste el corazón a Santiago?— mi hermano rió

—No, bueno creo que no— reí

—¿De verdad no quieres jugar?— le pregunté a Santi, pero él me ignoró. —Yo no sé porqué te enojaste—dije la verdad, no sabía que lo había enojado de todo lo que había dicho.

¿Perdón?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora