Santiago
Dos meses, no había visto a Isabella en dos meses, evitaba cada situación para no tener que verla, mi madre llevaba a Lucian a clases mientras yo trabajaba, también Frida ha ido a por Lucian, he buscado de todas las formas posibles no verla, o por lo menos que no me viera a mi.
Luego que Lucian estuviera enfermo, tomé la decisión de alejarme, y lo estaba cumpliendo, aunque me era muy difícil, cuando enviaba tareas en familia y luego había que envíar un video haciéndolo, le pedía a mi madre que estuviera allí, en sus ojos vi dolor, un dolor que llevaba mi nombre, y no podía permitirme eso, no con ella.
—¿Si sabes que Lucian debe llevar a su papá, porque están hablando de las profesiones no?— habló mi madre mientras tomábamos nuestro café, esta semana mi madre se había quedado en el departamento, me ayudaba mucho.
—Lo sé má, pero estoy ocupado, no voy a poder ir— me excusé, pero mi madre me conocía a la perfección.
—¿Es por ella?— preguntó y negué.
—Realmente tengo cosas que hacer mamá, en otro momento puedo ir a hablar de mi profesión— me encogí de hombros.
—No me mientas, te conozco sos mi hijo, y deberías dejar esa loca idea de no querer verla— mi madre estaba empezando a enojarse.
—Ella no me quiere ver— dudé —No le hago bien mamá, no quiero lastimarla, no más— me fuí a vestirme, hoy tenía un día largo.
—No se puede huir, el destino tarde o temprano los va a enfrentar— asentí.
—Ya nos enfrentó mamá, ella no puede verme ¿Lucian?— llamé al pequeño.
—¿Si?— preguntó mientras en su mano izquierda traía una pelota, mi hijo no se cansaba de jugar.
—Es hora de irnos, campeón —él asintió.
Con Lucian nos bañamos y quedamos listos para irnos, él debía llegar a la escuela y yo a mi trabajo, cada uno con su responsabilidad, había sido tentado a escribirle muchas veces, pero lo resistí, en cuanto a Lucian, ella se seguía importando por él, solo que le escribía a mi madre o incluso a Frida, ellas me ayudaban, sabía que huir no era lo mejor, debía enfrentar la situación, pero no podía verla romperse frente a mi, no podía hacer eso, jamás me lo perdonaría.
—Hijo no olvides que debes portarte bien con la mae ¿Si?— pregunté y las palabras de mi hijo me dejaron unos segundos sin habla.
—Ella me quiere— sonrió.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté.
—La mae me lo dijo— sonreí. Sabía que Isabella jamás trataría a mi hijo con alguna diferencia en un aspecto negativo de la palabra, si ella se lo había dicho es porque realmente lo sentía, porque Isabella era una de las personas más honestas que había conocido en mi vida.
—Me alegro mucho campeón— sonreí, mi madre se subió en el coche, todos estábamos listos.
—¿Lo dejo yo?— preguntó mi madre en cuanto llegamos a la puerta del colegio.
—Por favor, esto es importante mamá— ella asintió, tomó la mochila de Lucian y juntos llegaron a la puerta de la institución, y allí la ví sonriendo, cuando mi hijo llegó a su lado, ella bajó hasta la estatura de mi pequeño y lo abrazó, ellos tenían una sonrisa en sus rostros, Isabella le hacía muy bien a Lucian.
Por un momento me miró, o mejor dicho lo hizo a la camioneta, pero mis vidrios impedían que ella me viera, enarcó una ceja y negó.
—Ella sigue siendo tan adorable— comentó mi madre mientras subía en la camioneta.
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¿Perdón?
Ficção AdolescenteAlguien me dijo "Cuidado con lo que deseas" nunca creí que mis pensamientos pudieran tener tanta fuerza, pero así había ocurrido. Un incendio, muchos heridos, un bombero que dió todo de sí para salvarme, cuando lo vi un flashback golpeó mi mente, cr...
