24- Me gustas

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Santiago

—¿Será que algún día me vas a perdonar?— le pregunté mientras ella me miraba sin entender de qué estaba hablando

—¿Perdonar qué? —preguntó Isabella

—Te mentí— dije mientras me sentaba a su lado

—Te insulté—respondió mientras me miraba a los ojos.

—Te oculté la verdad—agregué aún sin poder mirarla a los ojos

—Te deseé la muerte— comenzó a mover su pierna, estaba nerviosa.

—Dije que me iba a alejar de vos y no lo cumplí—añadí esperando que lo preguntara, quería saber qué estaba pasando por su mente, necesitaba saberlo.

—¿Por qué no lo cumpliste?—preguntó y me acerqué a su rostro y ahí me quedé unos minutos, ¿Por qué no lo había cumplido? Porque no podía dejar de ver a quien me gusta, a quien hace mis días menos complicados, a quien en un abrir y cerrar de ojos se había colado en mi vida, a quien mi hijo amaba, pero sobre todo a quien yo quería en mi vida. Estos meses se habían vuelto agotadores para mi, estaba en una lucha interna: alejarme para siempre o intentar estar a su lado, por más que doliera, me gustaba la segunda opción y de hecho es por eso que ahora estaba con ella mirándome finalmente a los ojos.

— ¿Por qué alejarte de mi?— volvió a preguntar.

—Porque me gustas— respondí y en su rostro logré identificar muchas emociones, confusión, enojo, duda, ¿felicidad? no lo sé con claridad, pero eran muchas.

—Así que sos chistoso ahora— se burló.

—No me estoy burlando, estoy siendo honesto y sé que tal vez Enzo es la mejor persona para vos...— me interrumpió.

—¿Enzo? —preguntó —Yo no estoy saliendo con él, solo es mi amigo— aclaró.

—Lo sé, pero él es una buena persona y buena para vos, aunque lo niegues, sé que él te quiere— añadí —Además te mentí por muchos años, y sé que es difícil perdonar esto, vos me dijiste que el perdón era un regalo al que no todos pueden acceder me— encogí de hombros.

—¿Lo recuerdas? —preguntó y asentí, claro que lo recordaba, tenía marcada a fuego sus palabras.

—Muy claro— asentí.

—Sobre eso, en verdad quiero disculparme— dijo mientras movía sus manos sin saber dónde dejarlas.

—Lo sé— tomé sus manos, de hecho me estaba tomando muchas atribuciones con ella— pero en verdad no fui la mejor persona, sé que te hice daño, que lloraste incontables veces— observé como una lágrima rodeaba su mejilla.

—¿Por qué no decirme la verdad?— preguntó.

—Porque eso sería traicionar la promesa que le hice a Isaac— ella negó.

—¿Una promesa es más importante que el dolor que pasamos?— preguntó sin emoción, su voz era monótona.

—Si, mi amigo me lo había pedido, y aunque sé que tengo parte de culpa—suspiré—No podía seguir ocultando la verdad, no a vos— bajé mi mirada, era sumamente difícil verla a los ojos

—A veces me gustaría ser alguien que no puede sentir— susurró.

—¿Por qué negarte a sentir?— pregunté, mirándola nuevamente a los ojos.

—Por que pasa esto, las personas te traicionan, te mientes y después tenés que salir a recuperar los pedacitos que quedaron ¿eso es vida?— preguntó y por un momento dudé en qué responder.

¿Perdón?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora