2-Soy su padre

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Isabella

—Por favor, ya dije que estoy bien— hablé quitando la mano de Norm de mi frente.

—No tenes idea como estábamos cuando el médico nos llamó— Habló mamá por primera vez.

—Fue como volver a vivir lo mismo— esta vez fue Nico, sabía lo que quería decir, una llamada de un extraño te dice que tu hijo está en el hospital y eso no tiene solución.

—Pero estoy bien— volteé los ojos.

—¿Qué pasó?—Preguntó Norman.

—Al parecer dejé la perilla del gas abierta, el conducto estaba abierto, y en otro departamento estaban fumando, lo que hizo que una parte se prendiera fuego muy rápido y lo demás, aun no lo sé con claridad— bajé mi mirada, estaba tan avergonzada.

—Yo dejé la puerta trancada, ¿Cómo entraron para sacarte de ahí?—Norman estaba preguntando mucho.

—Solo tiró la puerta abajo, y me sacó de allí— no podía decirles a mis padres quien me había salvado, porque yo hubiera preferido a otra persona y no a él.

—¿Deberíamos darles las gracias y enviarle algo? —preguntó mi madre, a lo que me negué.

—No, él ya estuvo acá, y está todo más que bien, en otro momento, no ahora, por favor.

—Está bien hija, está bien— susurró papá mientras acariciaba mi cabello.

Las semanas pasaron muy rápido, algunos departamentos habían sido afectados, pero no pérdidas totales, lo que agradecí internamente, mientras hacían las remodelaciones correspondientes, me quedaba en casa de mis padres, con mis hermanos, volver a casa, qué extraño era, ya hacía un año que no estaba viviendo en este lugar donde crecí, tenía mi habitación, siempre iba a tener una según mi papá.

Luego de mi internación, me dieron una licencia para recuperarme a pleno para después volver a mis actividades, extrañaba mucho a mis pequeños. Este año estaba con los más pequeños, dos añitos para cada uno de mis estudiantes, todo un desafío pero realmente amaba mi profesión, trabajar con personas es un regalo, es muy gratificante.

—Hija— papá me llamó —¿Te llevó? —preguntó y asentí.

—Por favor— asentí, mi padre era el mejor, aunque en el mundo me dijeran lo contrario, él siempre iba a ser mi héroe.

El camino al colegio fue en silencio, pero no era uno incómodo, sino que estábamos bien, siendo nosotros mismos, escuchando The beatles, como un día cualquiera en nuestras vidas.

—¿Por qué insististe en que no contactaramos al bombero?— preguntó papá, sabía que él quería saber el porqué de mi negativa.

—No quiero revivir muertos papá, personas no gratas, quiero dejarlo todo donde está, porque no sé cómo pueda llegar a reaccionar— libere el aire que llevaba conteniendo.

—¿De quien hablas?— papá volvió a preguntar.

—Pá, enserio, no quiero hablar sobre el tema— él asintió y me dejó en silenció el resto del viaje.

—Espero que en algún momento quieras hablar de ello —dijo papá antes de bajarme del auto.

—¡Isabella!— exclamó la directora— Tengo novedades para ti— asentí.

—Dígame por favor— sonreí.

—Tenemos un nuevo ingreso en tu clase— asentí —Es el primer año que está en una institución, su padre trabaja y no puede estar con él.

¿Perdón?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora