Suspiré y giré un poco la cabeza.
- Al principio pensé que eras un fantasma o demonio que venía a robar mi alma y luego que eras un asesino en serie que vino a acabar con mi vida de una manera sangrienta y dolorosa -hablé tranquilamente.
- ¿Y por qué no te paraste? -preguntó dejando mi mochila a un lado.
- ¿Sinceramente? -asintió sentándose a lado mío-. En estos momentos no me importa mucho, la verdad.
- No digas eso, Adalid -me incorporé, quedando sentada a su lado-. Sé que hoy es un día difícil, hoy sería su cumpleaños-
- Luego pensé que eras James, pero eras tú -la interrumpí, no quería tener esa conversación y me encogí de hombros.
- ¿Estás menospreciando a la mujer que te mantiene? -por suerte no siguió con el tema.
- Perdón, mamá -reí sutilmente.
Ella suspiró, cruzo las piernas para sentarse mejor y recargó sus codos en ellas.
Llevaba una falda muy larga, ella jamás me lo dijo, pero sé que su plan A era viajar y ser hippie, aunque no viaja, sí que es hippie, una muy rara, porque de pacifista no tenía ni un pelo.
- James quería seguirte, pero le dije que se quedara -comentó mirando el montón de ramas que había roto-. Linda, no puedes simplemente huir de tus problemas, tienes que vencerlos.
- ¿No eran los miedos?
- No me interrumpas -me dió un ligero golpe y luego aclaró su garganta-. Lo que quiero decir es que la manera de solucionar las adversidades es enfrentándolas, ¿Qué ganas huyendo? Nada.
- ¿Y si mi problema es un elefante queriendo comerme? ¿O algo queriendo matarme?
- Adalid -murmuró fastidiada-. No juegues con mi paciencia, pero en esos casos puedes ser valiente y acabar con el problema o correr, esperando no caer.
Lo medité un par de segundos.
- ¿Y si quiere matar a alguien más?
- Eres una preguntona muy exigente -se masajeó su entrecejo-. Puedes huir y dejar a la persona a su suerte, algo muy cobarde a mi parecer, o puedes ayudarle, salvarle la vida y ser alguien valiente. No todos lo son, Adalid, las personas son egoístas, vas a toparte con ellas toda la vida.
Mamá solía hacer ese tipo de cosas, hablar de un tema y luego decirme que la realidad es como es, real, y lo real no siempre es bueno.
- Mami -la llamé estirando mis pies y moviéndolos.
- ¿Qué pasó amor?
- ¿La realidad es tan cruel cómo parece? -pregunté mirándola, apoyando mi cabeza en mis rodillas.
- Mmhm, esa pregunta no la esperaba, pero, bueno, la respuesta es sí, y también no -elevó una ceja y la bajó lentamente-. La realidad es dura, es realista, no un mundo de hadas, con princesas y combatir dragones, por eso es la realidad, es negativa. Aunque parezca lo peor del mundo, hay veces en las que es lo mejor, es positiva, es dulce y te hace sonreír un recuerdo de un viejo amor, o uno nuevo. La realidad puede ser tan horrible y monótona como bella y fantástica. Es la manera en la que la ves lo que decide cómo la vives.
Asentí con la cabeza, no era la respuesta que buscaba, pero no era mala.
- Entonces, ¿lo malo no es completamente malo y lo bueno no es completamente bueno?
Con ella siempre volvería a ser aquella niña pequeña llena de preguntas en busca de una respuesta.
- No todos los buenos son completamente buenos y los malos no son completamente malos, no todo es como parece serlo -tomó mi mano y me miró dulcemente-. Nadie está hecho de una sola cosa, estamos armados por pequeñas experiencias que nos unen y nos hacen especiales, distintos unos de los otros.
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Azul Tormenta
Historical FictionMuerte en la Guerra. A lo largo de 60 años, una isla ha surgido al sur del océano pacífico, provocando la guerra entre países, peleando por un territorio del tamaño de Europa. De insultos, hasta virus mortales, son algunas de las maneras en las que...
