Muerte en la Guerra.
A lo largo de 60 años, una isla ha surgido al sur del océano pacífico, provocando la guerra entre países, peleando por un territorio del tamaño de Europa.
De insultos, hasta virus mortales, son algunas de las maneras en las que...
¿Lo salvé? ¿De qué mierda lo salvé? No parecía alguien que necesite que lo salven.
- Bien, Anton, fingiré que te conozco, pero no necesito de tu ayuda -tosí, me dolía la cabeza nuevamente y me seguía mareando. Tales síntomas delataban que mentía.
- Landon, mi nombre es Lan-don -susurró en sílabas su nombre con apisque de burla.
- Cómo digas -di media vuelta y me dirigí hacía la puerta. Salí de la oficina y caminé hacía los contenedores. No podía aceptar su ayuda, ya era muy estúpida por ir, llevar a alguien sería peor.
- ¿Por qué quieres salir? Es decir, aquí es seguro, lo sé porque, no sé si lo notaste, soy militar, y atacaste a uno, te podría exiliar, temporalmente, es obligatorio escoltarte -mientras trataba de concentrarme en irme, caminando sigilosamente, él me seguía como si nada, yendo a paso tranquilo.
- ¿Cómo dices? -lo último me desconcentró.
¿Segura de qué no estás sorda? Sí, solo no presto atención.
- Pero tengo que saber a dónde vas, para así poder llevarte -detuve mi caminar mirándolo, le creía a medias.
- No te puedo decir -me crucé de brazos y fruncí el ceño.
- ¿Por qué? -buena pregunta.
Porque ni tú sabes a dónde vas.
- ¿Tus ojos cambian de color o algo así? -preguntó señalándolos. Hice una mueca.
- Es la iluminación.
- Está oscuro.
- Entonces fue tu imaginación.
- Soy mentalmente estable.
- Claro que no, estamos en guerra, nadie es mentalmente estable -contradije. Landon asintió, quizás mi comentario fue un poco frío y sin tacto, quizás.
Un poquito, sí.
- Sígueme si quieres salir -dió por terminando el tema y caminó hacia los autobuses, lo miré confundida y lo seguí. ¿Qué más daba? Si quería matarme, lo habría hecho en esa oficina, además no vió que tomé una piedra, entonces, tan desprotegida no estaba.
O quizá quiere matarte en un lugar más discreto. Mhm, parece lógico.
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¿Qué acababa de pasar? Yo imaginé mil maneras de salir de ahí, unas menos legales que otras, éste chico, solo llegó a una camioneta estilo Jeep, subimos en ella, mostró su tarjeta y ya estábamos afuera de la biósfera.
- Mi papá es del ejército, general de división, es algo muy mierda, pero él tiene poder, y la gente me respeta a mí por eso -dijo Landon después de un rato de silencio. Asentí sin mirarlo-. ¿A dónde vamos?
- ¿No sabes guardar silencio?
- ¿Y tú si? También sé cómo salir de la zona segura, sin matar a nadie -agregó. Hice un chasquido con la lengua, tampoco es que mis estrategias incluyeran la muerte de alguien, quizás uno o dos huesos rotos, nada muy drástico. Después de otro silencio y de un Landon tratando de hacerme hablar, encendí el radio.