¿Por qué pensaría que yo la había torturado? No podría pensar que me convertiría en alguien así, jamás le haría daño a un inocente. Sin poder evitarlo, aquel breve pensamiento me recordó a la conversación que había tenido con Landon hace tiempo, tiempo en el que problemas como la falsa muerte de Merek, las alucinaciones de James y la nueva ola de sangre aún no se veían venir.
Habíamos ido a unas viejas ruinas para considerar un nuevo espacio de refugio. Seguíamos intranquilos después de la destrucción de nuestro primer nido, se habían propuesto varias opciones de reemplazo en caso de que una invasión de ese tipo se volviera a repetir.
El lugar era peculiar. Quizá sólo quería salir de la base y por un segundo, estar sin todo ello que me oprimía.
Ser líder tenía más desventajas que ventajas. No podía salir tan a menudo sin avisarle a alguien, o hacer lo que quisiera sin pensar en las consecuencias, todo lo que hacía afectaba a mis hormigas. El vago recuerdo de cómo había llegado hasta ahí aún era palpable.
Solía preguntarme que habría sido de mí si tan solo me hubiera quedado quieta, algunas veces llegaba a la conclusión de que no cambiaría nada, pero había pensamientos autodestructivos que me convencían de que toda la destrucción y muerte había sido total y completamente mi culpa.
La inseguridad adolescente me perseguía aún después de haber cumplido la mayoría de edad. Que iluso fue creer que ser adulto te daría más control de tu vida, o quizás solo fue en mi caso, pero no tenía control de nada y eso me provocaba inmortales e infinitas discusiones internas, crisis existenciales y heridas permanentes.
Las estructuras tenían plantas creciendo en ellas, los pájaros cantaban en coro, haciendo una melodía de fantasía, el aire era puro y el frío no te dolía.
En una sección, las ruinas se abrían paso entre las rocas, dejando ver el cielo, casi como un ojo provocando escalosfríos ante su insistente mirada siguiéndote por todos lados.
El aura era hechizante e incluso imposible de ignorar, el bosque mágico parecía primo lejano de aquella irreal cueva. Incluso hermanos.
-Sería un buen lugar para empezar de nuevo -murmuró Landon. Sus dedos casi rozaban las plantas del suelo.
-Un buen plan B, ó C, ó Z -buscaba algunos puntos débiles de las estructuras, tomaba nota mental para arreglarlo después.
Que optimista.
Lo sé.
A mi mamá le hubieran gustado las plantas y el aura que proyectaba todo ese verde lleno de vida renaciendo de escombros, símbolos de la destrucción y creación humana. A mis hermanos tal vez les daría miedo el insesante eco. Papá odiaría la sensación de opresión. Y estaba segura de que James amaría la vista del cielo.
-¿Cuál es tu sueño? -un suave susurro llegó a mis oídos junto la brisa.
Lo miré trangando saliva. No hablábamos mucho acerca de nosotros casi nunca, a menos que estuviéramos borrachos (o melancólicos por la falta de sueño debido a la vigilancia nocturna o por las desmesuradas cantidades de cafeína que consumiamos por aguantar el tiempo), desafortunadamente, yo no olvidaba nada al despertar, por lo que me pareció algo extraña su pregunta.
-¿Mi sueño? -no sabía si debía o si tan solo se me permitía tener uno, después de todo, lo terminaba perdiendo cuando estaba segura de que era mío.
Cada deseo, anhelo o pequeña meta propia que había tenido, se había pospuesto hasta quedar hecha polvo en algún rincón de mi mente, no podía pensar en algo que realmente quisiera por miedo, pero, si era un sueño, un caso hipotético con pura inocencia en su invento, quizá...
-Vivir en un pueblo lejano cuyo nombre sea difícil de pronunciar, en el que nadie me conozca, en dónde no haya ningún ápice de tecnología -miré mis manos, jugando con ellas seguí soñando-. Tendría una cabaña con mi propio huerto, cada lugar que viera sería digno de una pintura en un museo prestigioso, el único ruido que habría sería el de las aves cantando, el agua bailando y el aire soplando...
ESTÁS LEYENDO
Azul Tormenta
Ficção HistóricaMuerte en la Guerra. A lo largo de 60 años, una isla ha surgido al sur del océano pacífico, provocando la guerra entre países, peleando por un territorio del tamaño de Europa. De insultos, hasta virus mortales, son algunas de las maneras en las que...
