Apunta, dispara.
Recarga, apunta y dispara.
Así una y otra vez hasta que tus dedos se cansen de disparar. Pero, ¿y si no consigo disparar? Pensar que cualquier momento en el que vivo es el último y no puedo disparar. No podré defenderme y me perderé. Por eso tengo miedo. Días monótonos inútiles que hacen que piense que en cualquier momento por todo lo que he luchado siga y nunca pare. Me quedo en blanco intentando sacar palabras para ponerlas aquí y continuar. Creo que pensar es como una pistola. Cargas, apuntas y disparas.
ESTÁS LEYENDO
Simplemente palabras
RandomCuando creas que lo hayas leído, comprenderás que no lo hiciste.
