Eran las once de la noche y me encontraba recostada sobre el respaldo de mi cama leyendo un libro. La verdad es que esto de la boda de Derek me estaba dando bastantes noches de insomnio por lo que agradecía tener libros que leer y tarea pendiente de la Universidad. Ya no quedaba nada para que terminara el semestre y necesitaba levantar todas mis notas.
Afuera llovía como loco. Cada tanto algún que otro relámpago me despegaba de mi lugar provocando que me perdiera en mi lectura. No soy muy fanática de los días así.
-Descansa hija.
Mi madre se asomó por mi puerta para regalarme una sonrisa.
-Adiós mamá.
La verdad que este libro de Stephen King fue la mejor compra que pude haber realizado. Solo me quedaban unas pocas hojas para terminar cuando escucho ruidos en mi ventana. Creí que podría ser la rama de un árbol pero cuando visualicé una sombra negra me tapé hasta la cabeza.
-¿Sam?
Destape un poco mis ojos para poder descifrar quién era esa persona, lo que me llevó muy poco porque un relámpago iluminó el cuarto y me permitió observarlo.
-¿Mason? ¿Qué rayos haces aquí?
-Lamento haber venido sin avisar pero mis piernas me trajeron directo aquí.
Volví a destaparme dejando a la vista mi remera de Nirvana y un short negro. Le hice una pequeña seña con mi cabeza para que se sentara junto a mí.
-¿Está todo bien?
-No.- agachó su cabeza y oí unos sollozos.- La extraño mucho.
-¿A tu hermana?
-Si.- levantó su cabeza y sus ojos estaban rojos e hinchados de tanto llorar.
-¿Quieres hablar acerca de ello?
-No entiendo como la vida puede ser tan injusta con las buenas personas.
-Lo sé.- acaricié su mejilla.
-Era tan solo una pequeña niña, ha pasado tan rápido que nadie de mi familia tuvo tiempo de digerir la noticia.
-Pero recuerda- dije levantando su mentón para juntar miradas.- ella siempre estará con ustedes aquí.
Coloqué mi mano es su corazón y eso provocó una pequeña sonrisa de alivio en su rostro.
-Gracias pero el dolor me colapsa.
-Ven aquí.
Me acerqué a él y lo abracé lo más fuerte que pude. Entiendo su pérdida, yo pasé lo mismo con mi tío hace un tiempo. Mason respondió a mi contacto y terminó de descargar su angustia.
Cuando nos separamos, nuestros rostros quedaron demasiado cerca y no pude resistirme ante esos labios rosados. Nuestras respiraciones se aceleraron con cada ida y vuelta de nuestros labios. Mason me tomó de mis caderas y me posicionó hasta quedar sentada sobre su regazo. Mis dedos se enredaron en su cabello y mordí suavemente su labio inferior provocando que un pequeño gemido salga de su boca.
Lo empuje hacia atrás y coloque mis brazos uno a cada lado de su cabeza. Él tomo mis caderas y aferró sus fuertes manos a ella. Podía sentir como su miembro se ponía cada vez más duro, asique comencé a mover mis caderas lentamente. Mason me giró y ahora era él quién estaba encima de mí.
Empezó dejando pequeños lamidos y besos en mi cuello, mientras me quitaba la remera. Luego continuó a mis pechos y los masajeó con ambas manos provocándome el mayor placer. Nuestras miradas se cruzaron a medida que él bajaba. Finalmente me sacó el short y las panties con su boca y comenzó a desnudarse sin quitar su mirada de mi cuerpo. Acto seguido me besó en mi zona más sensible y jugó un rato con su lengua.
-Mason- mi respiración estaba demasiado acelerada.
Antes de que pudiera llegar al orgasmo, se colocó un preservativo que sacó del bolsillo de su pantalón y entró en mí por completo. Ambos comenzamos a movernos mientras nuestras bocas no se despegaban ni por un segundo. Él entraba y salía de mí pero antes de que ambos lleguemos al máximo placer juntos, volví a ponerme por encima de él y mis movimientos se volvieron más rápidos que nunca.
-¡Sam sigue así por favor!
Sus manos se aferraron a mis glúteos tan fuerte que fue solo cuestión de segundos. Ambos gemimos de placer y al acabar me separé y recosté a su lado. Él se sacó el preservativo, lo tiró en el cesto de basura del baño y al volver nos acomodamos bajo las sabanas con nuestros cuerpos desnudos y calurosos. Mason me abrazó y comenzó a acariciar mi espalda.
-Perdón me he aprovechado de la situación.- dije avergonzada por empezar esto.
-No debes disculparte, yo no me arrepiento de nada.
El silencio se apoderó, pero no fue uno incómodo sino más bien de tranquilidad. Debo admitir que el momento me hizo acordar a Derek pero debía superarlo de una vez por todas asique besé a Mason y ambos nos acomodamos de costado mirando hacia la ventana. Nos abrazamos y rápidamente caímos en un profundo sueño.
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Adicta a ti - En Físico
Genç KurguSamanta Wills es una joven universitaria que ha llegado a San Francisco con la meta de obtener su título como Diseñadora. Sin embargo, su vida dará un giro inesperado tras conocer a Derek Sanders, el hombre del que todas sus amistades le aconsejan a...