Capítulo 28: En mil pedazos

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En mil pedazos

Las dos semanas de vacaciones pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Y bueno dos semanas tampoco eran mucho tiempo… Ahora volveré a la preparatoria... un día Martes. Tendría que haber sido el Lunes pero por varios motivos ese dia no hubo clases, y bueno fue un dia más para descansar.

El camino desde mi casa hasta la preparatoria fue muy divertido, cada paso que daba era como si estuviera flotando de la gran felicidad que tenía, ¿por qué? Porque hoy veré a Matias e intentaré hablar con él, hablaría con él sobre lo qué pasó. Es la primera vez que estoy feliz al ir a la preparatoria. 

Estoy nerviosa, muy nerviosa pero feliz, demasiado feliz....

—Ivana —me dice Juliet.— ¿Vamos?

—¿Qué? ¿A dónde? —pregunté confundida, no estaba escuchando lo que decía Juliet.

—Al patio, es el recreo, ¿no me estabas escuchando? —no le respondí y desvie la mirada— No, no lo hacías, estabas pensando, déjame adivinar, Matías ¿no? —pregunta y asenti.— ¿hablarás con él sobre lo que pasó?

—Si, es lo que quiero hacer —dije mientras caminábamos por los pasillos— ¿Crees qué tengo que hablar con él ahora? ¿o debería esperar?

—No, hazlo ahora, porqué esperar —dice mientras llegamos al patio.

—Si tienes razón —digo muy segura, tengo que arriesgarme— ¿sabes dónde está?

—No, pero Marcos vendrá con ellos.

Los esperamos por unos minutos, mientras miro por todas partes para ver de si vienen. Cada minuto que pasa hace que mi nerviosos aumenten.

Camino de un lado al otro sin parar, necesito tranquilizarme... ¡hablaré con él...! Mis ojos se abren, mi boca queda entreabierta, me detengo al verlo... ahí está, se esta acercando, tan guapo, tan sexy como siempre, amo todo de él… los recuerdos de lo pasaron aquella noche aparecen, la forma en la que me sonreía y en como me miraba esa noche… hacen que de un suspiro al aire, un suspiro de una chica totalmente enamorada. 

Mis ojos chocan con los suyos, siempre me han gustado esos hermosos ojos azules, tan profundos y tan hipnotizantes, a veces sus ojos destellan un hermoso brillo. Mi color favorito es el azul y eso es porque el azul me recuerda a sus ojos... pero esta vez su mirada me transmite mucha frialdad, y esta vez está muy apagada, su rostro es el de una persona enojada... ¿le habrá ocurrido algo malo? 

—Hola —me dice Diego, con una sonrisa cálida.

—Hola —contesto, dejo de mirar a Matías, para concentrarme en Diego.

¡Sinceridad! ¡Tengo que ser sincera con él!

—Perdona que no te haya enviado ningún mensaje, es que perdí mi móvil.

—No, está bien —digo amablemente.

—¿Tienes una respuesta sobre la pregunta que te hice? —Me tenso al escucharlo, y finalmente asiento no muy convencida.— ¡Genial! De camino a tu casa me lo puedes decir, hay algo que debo decirte.

—V-vale.

Suena el timbre así que todos volvemos al aula.

¡Sinceridad! ¡Sinceridad! ¡Sinceridad! —esas palabras giran en mi cabeza

Aun no sé como decírselo, que palabras usar... no quiero lastimarlo, Diego se volvió un amigo para mí, y no quiero que por mi error se aleje o nuestra amistad termine. Todo es culpa mía, no debí intentar algo con él. Ahora veo las cosas más claras y si, sin darme cuenta lo estaba usando para olvidarme de Matías… quizás me di cuenta de eso tarde y ahora por eso él saldrá herido, pero debo ser sincera al menos ahora, antes de que las cosas empeoren.

El Playboy Y ¿la Impopular? [EN PROCESO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora