Capítulo 10

261 15 1
                                        

¡Ay Dios Mío ayúdame! ¡Estoy muy nerviosa, no sé que hacer!

¡ZAS! Se escucha un ruido.

Nos separamos rápidamente, por el ruido. Esto en serio es triste, ¡muy triste! Siento mi cara caliente, seguro me puse roja, que bueno que no hay luz, así Matías no verá que estoy sonrojada.

—¿Qué fue... ese... ese... ruido? —dije nerviosa, aún me encuentro afectada por lo de antes.

Pero el ruido que se escuchó realmente me asusto. ¿Quién podría ser?

¿Coco o Kira? Pero si ambos están durmiendo.

Matías y yo estamos aquí en la cocina.

—No lo sé, ¿es qué estás asustada? —pregunta en tono divertido.

—¡¿Yo?! ¡Claro que... no! —mentí.

Para no ruborizarme más y hacer algo que me distraiga, me di vuelta tratando de agarrar las velas. Quiero saber qué fue ese ruido.

—¿Te ayudó peque? —dijo con pequeñas carcajada, ¿cómo sabe que estaba intentando agarrar las velas?

—No, gracias —respondí mientras estiraba mis manos para alcanzar las velas.

—Deja que te ayude, así nunca las vas a alcanzar

Senti el cuerpo de Matías rozando el mío, su pecho rozando mi espalda y su respiración pesada.

¡Mierda esta muy cerca! Me alegra estar de espaldas.

Veo que su mano pasa por mi costado, encima de mi hombro. Me volví a poner nerviosa, así que salí de ese situación en busca del encendedor.

Si seguía ahí, tan cerca de Matías, quién sabe lo que iba a hacer, quisas besarlo o declararme.

Encendemos la vela, y la dejamos encima de la mesa. Luego comenzamos a investigar qué pudo haber sido el ruido. Parece que no hay nada ¿pero entonces quién hizo ese ruido?

¡Zas! -ambos volvemos a escuchar otro ruido. Vamos hacia el mientras Matías alumbra a todos lados con su linterna.

De pronto escuchamos pequeños pasos como si algo estuviese caminando. Mi corazón late rápidamente, ¡¿no me digan que es un bicho, un cucaracha, una araña?!

¡Ay, no! ¡Me voy a morir!

Matías dirige la linterna hacia él y vemos que es una....

—¡¡AH!! —chille de miedo— Es... es... es... u-una... es... una —trato de decir mientras me ahogo.

—Tranquila peque... respira hondo... respira.... —dijo mientras trate de respirar hondo.

Al menos no estoy sola, me alegra que él esté a mi lado, porque sino lo primero que habría hecho sería salir de mi casa y esperar a que mis padre lleguen o quizás me desmayaba. Lo siento pero mi miedo por los insectos o ciertos animales, aún no lo puedo superar ni controlar.

La rata comienza a mi caminar.

¡Tal vez se acerque a nosotros! ¡Camine o se suba a nosotros! ¡O tal vez... !

Del horror y el miedo hago la primera cosa que me vino a la mente, la cosa más vergonzosa de toda mi vida, una cosa que creí que nunca haría... abrazo a Matias, diria que me subo encima de él, pongo mis piernas alrededor de su cintura y mis manos alrededor de cuello... tendría que haberlo pensado dos veces y no hacer lo primero que se me vino a la mente, esto es muy lindo, ¡pero muy vergonzoso! ¿qué pensará Matías sobre mí?

Creía que Matías me diría que lo suelte o algo, pero no me dice nada, al contrario me sostiene con sus manos...

—Perdóname Matías, y-yo... la rata... estaba... —tartamudeo. Es que esta situación me está poniendo muy nerviosa más de lo que ya estaba. Mis cachetes se tornan rojas de la vergüenza que siento en estos momentos.

El Playboy Y ¿la Impopular? [EN PROCESO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora