Capítulo 30: Un corazón roto

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—¿Llevas todo? —me pregunta mi madre, volviendo a revisar mi maleta— Camperas, repelente...

—Si está todo —respondo mientras cierro mi maleta.

—¿No crees que llevas demasiados libros? Quizás no tengas tiempo de leerlos —me dice Valeria.

—No, o tal vez... —respondo sin ánimos.

Si tal vez lleve demasiados libros pero es porque no pienso salir de la carpa, me quedaré ahí todo el tiempo, leyendo eso es lo único que haré.

Me despido de mi bebé Coco, Kira y también de mi madre y Valeria. Y me dirijo a la preparatoria.

Subo al autobús, sabiendo que venir a este campamento no ha sido una buena idea, ha sido una malísima decisión.

Veamos -pienso buscando un lugar para sentarme...

¿Adelante?

¿Al fondo?

Finalmente me decido por uno del medio, de lo contrario me quedaré sin lugar.
Acomodó mis cosas, colocó mi bolso al lado mío y me siento del lado de la ventanilla.

Observo como todos van subiendo y van acomodándose en sus lugares. Juliet sube junto con Marcos, yo esperaba que Juliet se sentará a mi lado pero creo que sentará con Marcos.

—¡Ivana! —exclama Juliet.— ¿Todo bien?

—Hola, si todo bien —respondo con una sonrisa.

Saludo a Juliet y Marcos mientras él acomoda sus cosas. Al menos se sentaron en frente mío, así si quiero hablar con Juliet lo podré hacer.

Minutos después

—¡¿Por qué no partimos?! ¡Ya deberíamos irnos! —exclama Juliet molesta

—Yo también ya me cansé de esperar — ambas no somos personas muy pacientes.— ¿Qué estaría causando la demora?

—Creo que están esperando a unos pasajeros —responde Marcos.

—¡Personos impuntuales! —dice Juliet.

—Es cierto —contesto mientras agarro uno de mis libros para entretenerme.

Abro en donde me quede y comienzo a sumergirme en el mundo de la lectura, junto con mi imaginación.
Unas voces hacen que detenga mi lectura. Parece que ya llegaron las personas que estábamos esperando, ¡al fin ya nos podremos ir!

Escucho que suben por las escaleras del autobús y cada vez se van acercando más, así que dejo mi libro a un lado y decido ver de quien se trata.

—Creo que aquí... —escucho que dice alguien refiriéndose a mi lugar... ¿Matías? Nuestras miradas se cruzan, mis ojos se abren al verlo, mi respiración comienza a agitarse. No aparto la vista ni el tampoco lo hace, ni un parpadeo entre nuestras miradas...

—Amor, ¿encontraste un sitió? —pregunta Natalia, haciendo que volteé a verla— ¡Si! —toma la mano de Matías y lo lleva a...

¡Atrás! ¡Se sentarán detrás mío!

¡Tiene que ser una pesadilla! ¡Una horrible pesadilla!

Tranquila Ivana...

Inalo y exa lo para tranquilizarme...

¡Genial! ¡Este viaje ya ha empezado fatal!

Cada vez más arrepiento de haber venido, cada vez me doy cuenta de que no fue una buena idea venir.

—¡Que emoción! ¡Un viaje! Tú y yo juntos... —escucho que dice Natalia de forma cariñosa— Te amo...

—Te... —me coloco los auriculares para no escuchar que Matías le responda con un te amo, no podría soportarlo, ya es demasiado tenerlo atrás... siento como mi corazón se encoje y se entristece.

El Playboy Y ¿la Impopular? [EN PROCESO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora