—Y-yo... nunca te mentí sobre eso, ¿Por qué piensas eso? —digo muy nerviosa.
—No me mientas Ivana. —Me dice Matias.
Mis piernas empiezan a temblar, no se si tengo frio, miedo o son los nervios. No sé que hacer ni decir, todo esto me está matando. Temo decirle la verdad y que luego él no me crea, ya que él no recuerda nada.
—T-te digo la verdad.
—Dime de una vez la verdad; deja de mentir, tú sabes que estás mintiendo, dime ¿por qué?... ¿por qué lo hiciste? —insiste Matías ¡Tragame tierra, por favor! ¡Aún no estoy lista!
—T-te es-estoy di-diciendo la verdad. —empiezo a tartamudear.
—No, ¿Por qué no me lo quieres decir? ¿Qué es lo que me estas escondiendo? —me pregunta Matias, me doy cuenta que se va enojando cada vez más.
—T-te repito que no te menti.
—¡Ya! ¡Deja de mentir! ¿¡¿qué es lo que me estás escondiendo?!? —dice Matias enojado. No le respondo y desvió la mirada. —¡Ya dímelo Ivana!
—dice dando un golpe a la pared.
—¡¡¡Vale!!! Te lo diré, fue... fue... por vergüenza. —soy una maldita mentirosa.
—¿De qué? —su rostro serio pasa a ser un rostro confundido.
—No quería que te burlaras de los dibujos por eso mentí.
—¿Pero por qué me burlaria? —pregunta confundido, por lo menos se tranquilizó, antes daba mucho miedo.
—Los dibujos no son muy buenos y pensé que te ibas a reír de ellos. —digo bajando la mirada.
—Yo nunca me burlaria, tus dibujos son buenísimos.
—Perdona si te mentí, lo siento. —me disculpo. Me siento muy mal, sigo sin decirle la verdad.
—Perdóname por insistirte tanto, lo que pasa es que no me gustan las mentiras.
—Te entiendo yo también odio las mentiras. —mi corazón se empieza a tranquilizar. —¿Cómo sabías que te estaba mintiendo?¿Alguien te lo dijo?
—Ehh... fue... fue tu padre.
—¿Mi padre?¿cuándo? —pregunto sin comprender.
—Cuando fui a tu casa el sábado, tu padre me mostró el dibujo del living y luego me dijo que de la familia tú eras la única que dibujaba.
—Ahh vale. —Sabia que tendría que a ver quitado ese dibujo, me hizo sufrir muchísimo pero lo bueno es que ya pasó. —Me tengo que ir, ahora ¿me dejas salir? ¿o hay algo más? —espero que no.
—Ehh... tú... tú... —dice muy inseguro. —No nada, olvídalo. Si te puedes ir.
—Gracias.
Salgo de su habitación y bajo las escaleras, veo que él viene detrás mio.
Recojo mis cosas y las guardo, observo que Amanda trae unas tazas de té, mejor me apurro o les arruinare la merienda.
¿Ellos meriendan?
Yo no tomo la merienda, es una de las cosas que me salto.
—¿Ya te vas a casa? —Me pregunta Amanda.
—Si ya terminamos el trabajo. —le respondo. —Además se esta haciendo tarde.
—Quédate solo unos minutos más, les prepare la merienda, debes tener hambre después de terminar ese larguísimo trabajo. —me dice Amanda. Todo se ve riquísimo, se nota que se esforzó haciendo la merienda, me sentiría muy mal si la rechazará. —Además Matias te puede llevar a tu casa. —eso es algo que rechazare.
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El Playboy Y ¿la Impopular? [EN PROCESO]
Novela JuvenilTodos tenemos algo o alguien que no podemos olvidar, fue parte de nuestro pasado pero nunca dejemos que eso arruine nuestro presente. No es nada fácil superar las cosas del pasado, pero no pensemos en eso, ya no se puede cambiar mejor pensemos en el...
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