Capítulo 16

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—¡Por Dios! ¡¿Ivana qué sucede?! —dice Matias muy asustado.

No le respondo, y abro la puerta, me bajo, corro hacia la caja... tenía razón....

Alguien abandonó a un perrito pequeño aquí, el pobre está temblando de frío, debe tener hambre, ¿quién mierda lo abra dejado aquí? Quien sea no tiene corazón.

Escucho que Matias sale del auto, creo que se está acercando pero no le tomo mucha importancia, lo que realmente importa es el pobre perrito.

—Así que por eso casi me matas del susto. —dice Matias más tranquilo.

—¿No es un amor? —digo sonriendole al perro. —La persona que lo abandonó es una mierda. Quien dejaría a un hermoso como tú. —le digo al perro.

—Pero esta sucio. —su comentario me enfurece.

—¡¿Y?! No veo el problema. —digo muy enojada.

—No te enojes conmigo Ivana, solo lo decía porque hay algunas chicas que no les gustan los perros.

—A mi me encantan. Mira está temblando de frio; no te preocupes, yo te voy a cuidar. —le digo al perro, mientra me saco mi campera.

Envuelvo mi campera al perrito para que no tenga tanto frío.

Empiezo a sentir el frio en mi piel, así que comienzo a temblar; si que hace frio, no soy de las personas que se cuidan en el frío, yo soy bastante despreocupada en ese tema.

—¿Quieres que te preste mi campera? Te estás muriendo de frío.

—No hace falta además ya vamos a llegar a mi casa. Volvamos al auto.

Estar dentro del auto es mejor que estar afuera. El perrito se durmió en mi campera, ¡¡¡Que lindo es!!

Llegamos a mi casa, abro la puerta del auto, antes que me la abra Matias.

Ambos nos quedamos en frente de la puerta de mi casa.

—¿Te piensas quedar con el perro? me pregunta Matias.

—Si, ¿no es muy lindo?

—Si tienes razón. —empieza a acariciar al perro. —Coco se pondrá celoso

—Yo no me preocuparía por Coco, sino por mis padres no se si me dejaran tenerlo. Lo que pasa es que ya tenemos a Kira y Coco; y uno más seria complicado. Pero no lo quiero dejar, creo que tendría que pensar en alguien que lo pueda cuidar, alguien que le de mucho cariño...

—Si me dejas podría cuidarlo. —me interrumpe Matias.

—Pero a ti no te gustan los perros.

—¿Por qué piensas eso? —me pregunta.

—Lo dije por lo que dijiste antes del perro. Ese comentario sobre que el perro estaba sucio. —digo eso un poco enojada.

—No, cuando lo dije me refería a las chicas no a mi. A mi me agrandan, nunca escuchaste que el mejor amigo del hombre es el perro. Además así le hará compañía a Lucky.

—El hámster, ¿no?

—Si. ¿Y me dejas cuidarlo?

—Ehh... dejame pensarlo, primero quiero ver si mis padres me dejarán tenerlo. Y si no me dejan, tal vez lo puedas cuidar. —siendo sincera no confío mucho en Matias para cuidar al perro, tal vez lo deje sólo o abandonado por estar con una chica. —Luego te aviso.

—¿Tus padres están en casa? Es que no hay ninguna luz prendida en tu casa.

—No, no están.

El Playboy Y ¿la Impopular? [EN PROCESO]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora