Capitulo 27: Prométeme que el mañana comenzará contigo.

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"Es siempre tener y nunca mantener, has empezado a sentirte como en casa, lo que es mío es tuyo para dejarlo o tomarlo, lo que es mío es tuyo para hacerlo propio...Oh sé mi bebé que yo cuidaré de ti...yo cuidaré de ti."- Look after you / the fray.

-Lourdes cariño... ¿Estás completamente segura de esto? ¿Enserio te mudarás? Tienes apenas diecisiete años amor-

Lourdes sólo se limitó a suspirar pesadamente, ésta era la vez número cinco que su madre le hacía las mismas preguntas. Era verdad que aún ni siquiera era mayor de edad pero ella ya estaba decidida a irse a vivir al departamento de la rubia; además su madre ya le había dado el permiso, lo que significa que también estaba de acuerdo con la idea. Pero la pelinegra no podía siquiera imaginar en la soledad en la que quedaría la vieja casona con la ausencia de su hija menor. No soportaba la idea de que su pequeño retoño ya era toda una muchacha de los pies a la cabeza.

-Mamá, ya hablamos de esto...- Espetó la castaña mientras recorría la habitación tomando sus objetos y empacándolos en las grandes y marrones maletas. La pelinegra observaba a su hija desde la corta lejanía de la puerta de la pieza.

-Lo sé- Gabriela suspiró -Te voy a extrañar mucho Lu- Confesó suavemente y Lourdes se detuvo a observarla.

-Mamá, me harás llorar... No es cómo si me estuviese mudando a la otra parte del mundo, sólo estaremos a unas horas de distancia. Además vendré cada vez que pueda a visitarlos-

La mujer asintió lentamente y se acercó a su castaña hija para abrazarla. Lourdes cerró los ojos ante el reconfortante y cálido contacto que su madre le estaba brindando. Ella también extrañaría demasiado a su madre; extrañaría sus gritos cada vez que quería despertarla, extrañaría esa calidez de hogar de familia, extrañaría los desayunos en la cama, extrañaría la suave y dulce risa de su madre. Pero no había nada que hacer, después de todo, todas y cada una de las personas deben crecer algún día y volar del nido, de la familia, para poder comenzar a formar una por cuenta propia, y aunque Lourdes era aún una jovencita inexperta y temerosa, estaba más que dispuesta por comenzar a recorrer por su cuenta los difíciles y bellos caminos de la vida. La mujer se separó del abrazo y limpió con disimulo las diminutas lágrimas que corrían en sus mejillas.

-Estoy muy orgullosa de la muchachita en la que te has convertido Lu- La pelinegra habló con su voz entrecortada y gangosa debido al llanto -Y pensar que parecía sólo ayer cuando eras una pequeña niña que debía recurrir todas las semanas al hospital para poder vivir, mírate ahora Lourdes, eres una chica fuerte y esbelta, me llenas de orgullo amor- Los ojos de Gabriela rebosaban admiración y lágrimas mientras observaba a su pequeño gran retoño.

-Mamá...- Lourdes estaba completamente segura de que su mamá lograría hacerla llorar de una u otra forma, aunque ella estuviese aguantando con esfuerzo las lágrimas. Al fin su madre descansaría después de pasar tantos años cuidando de su salud, llevándola al hospital a altas horas de la madrugada cuando ella era una pequeña y las enfermedades atacaban con más fuerza, o llevándola a chequeos médicos cuando ya era un poco más grandecita, o incluso hasta ahora seguía cuidando minuciosamente de ella, recordándole cuando debía tomar sus pastillas, y atendiéndola con cariño cada vez que ella despertaba a diferentes horas de la madrugada con fiebre. Lourdes estaba muy agradecida con su madre por todo lo que había hecho, pero ahora que ella ya era una muchacha y podía cuidarse por su cuenta, por fin la dejaría en libertad luego de estar tantos años presa por la enfermedad que ella poseía, finalmente Gabriela tomaría su merecido descanso.

Llegó al departamento de Martina en un taxi, pues llevaba demasiadas cosas como para acarrearlas por la calle o para subirlas a un autobús. Agradeció que el chofer fuese uno amable y la ayudara a entrar todas las cosas hasta la puerta del departamento de la rubia. Cuando Lourdes le entregó el dinero y el taxi finalmente se marchó, justo en ese momento la puerta del gran departamento se abrió y Martin9 salió apurada con una tostada a medio salir de su boca y colocándose con dificultad un abrigo de algodón fino.

Our star | martuli G¡P (adaptación) | [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora