Capítulo 19: El sol tiene frío, no quiere salir.

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"Porque cuando estoy contigo, llego a creer que este mundo indiferente y cruel no me hará daño. Ya no sé brillar o quedarme nublado. El principio del fin es haber empezado, y ahora quiero gritar no quedarme callada, porque hoy la felicidad es estar a tu lado. Y si piensas que estoy un poco loca, te equivocas, no es solamente un poco."

La cabaña entera estaba en silencio. Sólo la lluvia cayendo con tranquilidad se oía, y de vez en cuando unas leves ráfagas de viento. Eran alrededor de las siete de la mañana cuando Martina despertó, su cuerpo entero estaba helado, en una mañana demasiado fría. Observó por la pequeña ventana y las gotas caían con parsimonia, chocando contra el viejo y sucio cristal, otra mañana sin la presencia de la luz del sol.

Se giró lenta y desganadamente para observar a Lourdes y lo que sus ojos vieron le hicieron paralizar el corazón.

-Oh dios no, no, ¡Lourdes!- Soltó un grito ahogado al observar como la muchacha de cabellos castaños estaba acurrucada a su lado, temblaba excesivamente, con sus labios completamente morados, y sus ojos cerrados con fuerza.

Ariana, Angie y Brisa entraron con rapidez al cuarto ante el grito de la rubia.

-¿Qué ocurre?- Ariana preguntó con preocupación y rápidamente tapó su boca al observar el estado en el que se encontraba Lourdes. Ariana se arrodilló rápidamente a un lado de la ojiverde y apoyó su mano en su blanquecina frente.

-No tiene fiebre, pero su cuerpo está demasiado frío, podría tener una neumonía- Brisa espetó y Martina sintió una gran roca formarse dentro de su cuerpo. Había oído sobre la neumonía, podría llegar a ser una enfermedad grave si no se la trataba a tiempo.

-¡Angie enciende el auto!- Demandó exaltada y alarmada.

La peliazul salió con rapidez del cuarto para dirigirse afuera, y Ariana comenzó a llevar todo el equipaje hacia el gran baúl.

-Lourdes, Lu... Vamos a casa, estarás bien- Martina susurró suavemente mientras ayudaba a la castaña a ponerse en pie. La ojiverde parecía no tener noción de nada de lo que estaba ocurriendo, se veía como un autentico muleco de trapo, triste y sin vida.

La ojicafé la envolvió en la manta para retener un poco su calor, y con ayuda de Brisa, la llevaron lentamente hacia el auto.

-¿Martina acaso no le hiciste tomar sus vitaminas?- Inquirió exaltada desde el asiento de acompañante a un lado de Angie.

-¡Sí las tomo! No sé qué es lo que ocurrió...- Confesó nerviosa Martina mientras tomaba la mano fría de la castaña.

-Mar...- La voz quebrada de Lourdes por fin habló. Martina la observó rápidamente, aferrando con más fuerza su mano.

-Aquí estoy Lu, ¿Qué sucede? ¿Te duele algo? Pronto estarás bien, ya llegaremos a casa- Martina habló titubeante fingiendo tranquilidad.

-Abrázame...- Los perfectos y grandes ojos de Lourdes denotaban dolor y Martina quiso llorar. Sabía que la castaña estaba sufriendo en ese momento. La aferró con fuerza en un cálido abrazo, sintiendo lo frío y tenso que estaba su cuerpo.

-Estarás bien...- Susurró débilmente para que sólo Lourdes la oyera. Afuera la lluvia otoñal seguía pegando con fuerza contra el cristal del auto. Los interminables campos informaban que aún faltaban bastantes kilómetros para que llegaran a la ciudad.

Cuando finalmente llegaron a la urbanización. Martina decidió que irían directamente al hospital y desde allí llamarían a Gabriela para informarle sobre lo ocurrido.                                      Una señora que rondaba los cuarenta años las atendió en la recepción. Luego de hacer una corta llamada con uno de los médicos les informó que atenderían a Lourdes de urgencia debido a su condición.

Our star | martuli G¡P (adaptación) | [Terminada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora