Capítulo 13

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"1679 palabras"

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Tic tac...

            Tic tac...

                        Tic tac...

                                    Tic tac...
 
                                                Tic tac...

                                                            ¡Crash!

- ¿Qué haces? - pregunté sorprendido ya que acababa de romper un reloj.

- Esa cosa no paraba de sonar, ¿Qué te esperabas? - me miró desde el suelo mientras recogía los pedazos de lo que antes era un reloj de mesa.

- Le podías haber quitado las pilas - me agaché junto a él y le ayudé a recoger las piezas.

- Ahora ya da igual - soltó una risa el de mechas moradas.

- No puedes ir rompiendo todo, Pogo - le miré a los ojos y me levanté del suelo.

Me acerqué a la papelera, abrí la tapadera y eché los pedazos del reloj en ella, cerré la tapadera de igual forma y me acerqué a mi hermano de nuevo.

- Ya es la hora - dijo serio, a lo que le miré extrañado.

- ¿Desde cuándo pones tanto interés en una misión? - enarqué una ceja.

- Desde que hoy es el último día - se levantó del suelo y pasó un brazo por mi hombro mientras que con la otra gesticulaba al hablar.

- ¿Te sabes el plan? - giré el rostro para verle a la cara.

- Claro que si, entrar a la sede y pegarme de tiros con todos - dijo con un tono de niño pequeño ilusionado.

Me pellizqué la nariz mientras negaba con la cabeza.

Lo que acababa de decir era lo único que no había que hacer, el plan era simple: ir a hablar con ellos, entretenerlos hasta que llegara el FBI y salir de allí sin resultar heridos, un plan complejo y sin heridos (o por lo menos de nuestra parte)

- Pogo... - suspiré estresado.

- Que era broma, Gus - se rió con su típica risa de payaso.

[...]

- Recuerda "NO DISPARES A NADIE" - le miré suplicante - por favor -

- Gus... - susurró.

- Si disparas a alguien, estamos muertos - me arremangué la camisa negra con cuidado y suspiré.

- ¿Y si nos disparan ellos primero? - se cruzó de brazos mientras fruncía el ceño.

- No nos van a disparar - dije confiado, tal vez demasiado, solo tal vez.

- Lo que digas... - empezó a caminar hacia el interior de la sede.

Cerré los ojos con fuerza y miré hacia el cielo, pequeñas gotas impactaban contra mi rostro.

- Ni el tiempo nos acompaña - empecé a caminar detrás de él.

Una vez llegamos a las grandes puertas de metal que separaban a la sede de un aeropuerto, las empujamos con bastante fuerza e ingresamos en la sede.

- Pogo... - susurré.

- Gustabo... - me devolvió el susurro.

Según ver a la mafia "Pandora", mi sangre se heló, esta vez no era como las anteriores, había algo raro en el ambiente.

Freccia del destino [Gustoni]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora