Primer día del festival, por la noche.
– ¿Por qué estás aquí?–. Preguntó con suma seriedad.
Futarou colocó un gran sobre de papel sobre la mesa apenas el padre de las quintillizas se acercó lo suficiente.
– Juntar información de Mudou-sensei no es para nada fácil, y por ahora desconozco cómo, pero en los últimos seis años ha desaparecido casi todo registro que pudo serme de
utilidad–. Explicó el chico.
– Aunque debo suponer que ya estaba al tanto de todo eso.
– Éste asunto no tiene nada que ver contigo Uesugi–. Confrontó pasando de largo al chico.
– De hecho, ningún asunto relacionado con mis hijas debería ser problema tuyo desde hace tiempo.
– En eso estamos de acuerdo–. Futarou no discutió sobre ese aspecto.
– Pero lo quiera o no, ya estoy metido hasta la garganta en los asuntos de esas cinco, y si ese anciano de verdad es quién asegura ser… agradecería que cooperara conmigo para resolver esto lo antes posible.
– ¿Y puedo preguntar cómo piensas "resolverlo"?
– Haciendo lo que haga falta, por supuesto.
El señor Nakano se quedó analizando la expresión del chico por un momento.
– ¿Lo que haga falta?
– Mudou-sensei es mucho más problemático de lo que parece, quizá una simple advertencia no llegue a ser suficiente para librarse de él.
En un principio, el hombre no supo como responder a esas palabras, pues aunque entendía lo que querían decir… no estaba para nada de acuerdo con Futarou.
– …Mis hijas no saben nada acerca de todo éste asunto–. Expresó con descontento.
– Tu tiranía no será ningún consuelo para ellas.
– Muerto el perro se acaba la rabia, y en este caso, ninguna tiene porqué saber que hubo un perro en primer lugar.
El chico alargó un nuevo documento en su dirección, ésta vez, uno que llevaba en frente la foto de una mujer que Maruo conocía muy bien.
– Pero usted…
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– Maruo… solo escúchame.
– ¡No, Rena!, ¡Ya escuché suficiente!–. Gritó iracundo.
– Voy a hacerle pagar, y tú no vas a detenerme…
*****
¡Clank!
En solo un instante, el hombre llegó hasta Futarou y lo sujetó fuertemente por su playera.
– Te atreviste a…
– Si–. Interrumpió Futarou sin mostrarse intimidado.
– Y no fue difícil de hecho.
La tensión en el ambiente se hacía mayor a cada segundo por esas últimas palabras del chico, además, Futarou sabía de sobra que el hombre frente a él le odiaba de sobremanera.
Incluso desde mucho antes de romper su acuerdo con él.
– ¿Creés que no me doy cuenta de lo que intentas?–. Pronunció mientras lo soltaba abruptamente pero sin quitarle los ojos de encima.
– Solo intento hacer lo mejor para todos–. Contestó el ex tutor de forma calmada.
– Usted gana y más importante aún, sus hijas no pierden; aún si fuera a pedir algo a cambio seguiría siendo un trato razonable, ¿No le parece?
Con eso dicho, el padre de las quintillizas tomó distancia y se sentó en el otro sillón que se encontraba justo frente al chico.
– Tu padre vino el otro día, por casi media hora intentó disuadirme para darte otra oportunidad como ser humano–. Comentó.
– Y me alegro de no haberlo hecho.
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Las 5 Fases De Mi Plan
FanfictionUn fanfic de Gotoubun no hanayome con modificaciones al prota y eventos de la obra original, quizás sea un gran historia, o quizá no, puedes entrar y sacar tus propias conclusiones. La obra original y personajes no me pertenecen, sus respectivos cré...
