Un fanfic de Gotoubun no hanayome con modificaciones al prota y eventos de la obra original, quizás sea un gran historia, o quizá no, puedes entrar y sacar tus propias conclusiones.
La obra original y personajes no me pertenecen, sus respectivos cré...
– Tomemos un descanso, ya es algo tarde pero puedo cocinar algo si gustan–. Dijo Futarou mientras se levantaba de la mesa.
– No sabía que cocinabas–. Comentó Yotsuba con una expresión divertida.
– Me las arreglo, aunque no soy tan bueno como Nino.
– Jeje, entonces haga su mejor esfuerzo, chef Uesugi–. Añadió la enérgica chica.
Futarou se dispuso a ir a la cocina entonces, sin embargo, Miku se posicionó frente a él impidiendole ésto.
– E-espera Futarou… –. Pronunció la castaña tímidamente. – ¿Me dejarías cocinar a mí?
Antes de decir cualquier cosa, Futarou posó sus ojos en Yotsuba que se encontraba más atrás haciéndole señas de que debía desistir de la petición.
– ¿Por qué?
– Bueno… apenas estás recuperándote, y no quiero que te sobreesfuerces–. Explicó con las mejillas coloradas.
Futarou miró una última vez a la pelinaranja que continuaba con sus gestos apenas entendibles y lo pensó un momento.
– …Está bien–. Dijo finalmente.
Miku sonrió y se adelantó a la cocina dando pequeños saltos.
– Prometo lucir solemne el día de tu funeral, Uesugi San–. Comentó la pelinaranja con unas lágrimas en los ojos.
– Gracias… supongo.
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– Este… admito que fue mi culpa también por no habertelo dicho claramente–. Dijo con una risita nerviosa. – Pero no te preocupes, Miku volverá pronto con la medicina.
– Les dije que no era necesario.
Futarou intentó incorporarse, sin embargo, la pelinaranja lo devolvió inmediatamente a su regazo.
– No te muevas Uesugi San, le prometí a Miku que no te dejaría–. Sostuvo su cabeza con firmeza. – Además, Nino se llevó a Itsuki a cenar afuera, e Ichika tuvo una grabación hoy, así que estoy a cargo de tí.
– Eso parece… –. Descansó su cabeza resignadamente.
– Jeje, te has vuelto un poco más obediente, Futarou Chan–. Susurró ella luego de un pequeño silencio.
– Ese apodo sigue siendo bastante embarazoso hoy en día.
– ¿Ves?, Sabía que de verdad lo recordabas.
– Más o menos, cuesta olvidar una expresión tan despreocupada cómo la tuya.
Después de eso, ninguno de los dos dijo nada por un buen rato.