11.- Los encantos del día a día

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– Tomemos un descanso, ya es algo tarde pero puedo cocinar algo si gustan–. Dijo Futarou mientras se levantaba de la mesa.

– No sabía que cocinabas–. Comentó Yotsuba con una expresión divertida.

– Me las arreglo, aunque no soy tan bueno como Nino.

– Jeje, entonces haga su mejor esfuerzo, chef Uesugi–. Añadió la enérgica chica.

Futarou se dispuso a ir a la cocina entonces, sin embargo, Miku se posicionó frente a él impidiendole ésto.

– E-espera Futarou… –. Pronunció la castaña tímidamente.
– ¿Me dejarías cocinar a mí?

Antes de decir cualquier cosa, Futarou posó sus ojos en Yotsuba que se encontraba más atrás haciéndole señas de que debía desistir de la petición.

– ¿Por qué?

– Bueno… apenas estás recuperándote, y no quiero que te sobreesfuerces–. Explicó con las mejillas coloradas.

Futarou miró una última vez a la pelinaranja que continuaba con sus gestos apenas entendibles y lo pensó un momento.

– …Está bien–. Dijo finalmente.

Miku sonrió y se adelantó a la cocina dando pequeños saltos.

– Prometo lucir solemne el día de tu funeral, Uesugi San–. Comentó la pelinaranja con unas lágrimas en los ojos.

– Gracias… supongo.

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– Este… admito que fue mi culpa también por no habertelo dicho claramente–. Dijo con una risita nerviosa.
– Pero no te preocupes, Miku volverá pronto con la medicina.

– Les dije que no era necesario.

Futarou intentó incorporarse, sin embargo, la pelinaranja lo devolvió inmediatamente a su regazo.

– No te muevas Uesugi San, le prometí a Miku que no te dejaría–. Sostuvo su cabeza con firmeza.
– Además, Nino se llevó a Itsuki a cenar afuera, e Ichika tuvo una grabación hoy, así que estoy a cargo de tí.

– Eso parece… –. Descansó su cabeza resignadamente.

– Jeje, te has vuelto un poco más obediente, Futarou Chan–. Susurró ella luego de un pequeño silencio.

– Ese apodo sigue siendo bastante embarazoso hoy en día.

– ¿Ves?, Sabía que de verdad lo recordabas.

– Más o menos, cuesta olvidar una expresión tan despreocupada cómo la tuya.

Después de eso, ninguno de los dos dijo nada por un buen rato.

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