Epílogo

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- ¡Asahi, no te lleves a Miwa muy lejos!

- ¡No mamá!-. El pequeño le gritó de regreso antes de seguir corriendo junto a su compañera de juegos por toda la costa.

- Ese niño... -. Yotsuba suspiró mientras hacía unos cuantos estiramientos sobre la arena.
- Oigan, ¿Y dónde esta papá?

- Dijo que llevaría a Nonoka a dar una vuelta-. Explicó la madre de dicha niña con la mirada fija en el azulado horizonte.
- Ya sabes que no le gustan los lugares como este.

- Si, de no ser por sus nietos ni siquiera se habría dignado en venir con nosotras hasta aquí-. Secundó Ichika antes de mostrar una actitud retadora frente a las demás.
- En cualquier caso, será mejor que nos pongamos con esto de una buena vez...

- Ni al caso, Ichika-. La pelirrosa le bajó los humos de inmediato.
- Literalmente estamos compitiendo contra una doble medallista olímpica, sin mencionar que nuestras cualidades no son las más destacables del lugar.

- Oye, confía un poco más en tu hermana mayor-. Reprochó con una mano cubriendo uno de sus bíceps.
- Yo también he desarrollado muy buenas habilidades físicas gracias a mi trabajo como actriz, ¿Sabes?

- ¿Y crees que tu papel en aquella telenovela nos servirá de algo aquí...?

¡Pheeeep!

Su conversación se vió interrumpida cuando Miku sopló en el silbato que llevaba sobre sus labios.

- Menos palabras, mas acciones-. Dijo con un inesperado toque de autoridad.
- Ya saben las reglas, las que ganen este set podran ordenarle que hacer a las demás por el resto de las vacaciones, ¿Preparadas?

- ¡Si!-. Exclamaron todas al unisono.

- Muy bien, allá voy-. Yotsuba se preparó entonces para dar el saque inicial.
- Uno, dos...

¡Ploc!

*****

Mientras tanto, Futarou espectó el partido desde la distancia, sin embargo, su tranquilidad no duró lo suficiente como para poder relajarse de la mejor manera posible.

- Mmmm... debo decir que no se mueven nada mal para su edad-. Yui apareció por detrás de su silla, y permaneció de pie junto a él mientras expectaba el juego de este mismo modo.

Futarou le miró de pies a cabeza, apreciando cada detalle del bikini que su compañera se había puesto para la ocasión, sin embargo, no pasó mucho antes de que desviara la vista y volviera a centrar su atención en el partido de las hermanas.

- ¿Eso es todo?-. Inquirió ella con gracia luego de esta no muy sutil acción de su parte.
- No espero que me lleves hasta un lugar apartado de la playa como en aquellos tiempos, pero no me vendría mal un halago, ¿Sabes?

- No estoy de humor para alimentar tu ego, muchas gracias-. Pasó de ella por segunda ocasión consecutiva.
- Y si eres tan amable de recordar que eres más vieja que cualquiera de ellas... quizá no te eche de mi casa en este preciso momento.

- Si si... lo que el dueño de la granja lechera diga-. Puso los ojos en blanco antes de dejarse caer en la otra silla a su lado.
- A todo esto, ¿Cómo es que no hay nadie más aquí?-. Dió un breve vistazo al panorama al hacer dicha pregunta.

- Porque los vecinos y yo tenemos un acuerdo para el uso de esta playa-. Explicó.
- Evidentemente, nadie tiene prohibido entrar si así lo desea, pero el acceso es bastante específico como para que cualquier turista entre aquí por pura casualidad.

- Si, me imaginé algo como eso mientras veníamos para acá-. Yui se estiró sobre su lugar antes de acomodarse mejor sobre el mismo.
- Bastante conveniente para alguien que tiene una esposa considerablemente reconocida en el ámbito deportivo, y una cuñada con bastante fama en el mundo del entretenimiento.

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