Capítulo 4

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Meses después...

Habían pasado mis dulces quince años y había iniciado un nuevo grado escolar y no estaba preparada para eso, como el grado pasado, hicieron cambios de salón y nuevamente no había podido estar con mis amigos, estaría con compañeros que solo conocía de vista y eso me había causado una ansiedad muy grande.

El beneficio de este cambio (para algunos) era que también existía cambio de turno para tomar las clases, y para mí mala suerte me habían cambiado al turno de la tarde; a Ross, Lourdes y a mi nos habían hecho ese cambio, por otro lado Allison, Danna, Amber y hasta mi crush (Matt) se habían quedado en el turno de la mañana.
Lamentablemente este nuevo semestre Shawn no estaría con nosotros, por el trabajo de su papá tuvieron que mudarse y lo cambiaron de escuela, así que no estaría más con nosotros.

En este tiempo había conocido a una nueva amiga, su nombre es Mae Roses, es una agradable chica que no había tenido la oportunidad de conocer si no hasta este semestre, y la verdad es que congeniamos muy bien a decir verdad.

Llevábamos apenas un mes de haber entrado de nuevo a clases y ya le había contado a Mae acerca de mi enamoramiento por Matt y el plan que tenía para decirle acerca de mis sentimientos por él, así como el hecho de contarle sobre Ross y Allison, a lo que ella estaba emocionada por conocerles.

Hablando de Ross, no había podido encontrármelo en la escuela, es como si el destino no quisiera que nos encontráramos y tampoco hemos hablado mucho.

-¿Me acompañas a la cafetería?- preguntó Mae y yo asentí parándome de mi banca. Ya era la hora del descanso y Mae por lo general compra comida en la cafetería, a diferencia de mí que no suelo comer nada en los descansos, es muy raro que lo haga. Luego de unos minutos llegamos a la cafetería y Mae fue a formarse para que la atendieran y bueno, yo estaba con ella porque realmente no sabía en dónde ponerme- ¿Tú no quieres comprarte algo?-

-No- sonreí- estoy bien así- la verdad es que no tenía mucho apetito, desde que comenzó el semestre me había sentido distinta en todos los aspectos existentes.

-¿Segura?- levantó una ceja y yo asentí- Muchas gracias- dijo a la señora de la cafetería y ambas nos volteamos para empezar a caminar en dirección hacia nuestro salón, pero antes de salir de la cafetería pude toparme con aquella persona con la que no he hablado desde hace un tiempo.

Ross.

Él iba con unas compañeras entrando a la cafetería y tenía que pasar justo a mi lado, por lo que al verme sonrió.

-¡Kenny, hola!- exclamó aún con una sonrisa en su rostro.

-Hola, Ross- sonreí sintiéndome nerviosa...

¿Pero qué?

En ese instante una de sus compañeras lo jaló para que compraran lo que sea que iban a comprar y yo seguí caminando junto con Mae.

Mientras íbamos al salón no pude evitar sonreír como idiota al recordar la forma en cómo Ross me había saludado, pero al instante borré la sonrisa de mi rostro sintiéndome asustada y negué con la cabeza.

Solo son cosas mías.

Una semana después...

Los días seguían transcurriendo y ya había tomado una decisión, le daría una carta a Matt donde le confesaría mis sentimientos por él, no sabía cómo lo haría, pero sé que lo tengo que hacer ya.

Iba a de camino a la escuela con los nervios a flor de piel, todos esperaban algo de mi porque estaban enterados de la carta, solo Allison y Mae la habían leído y con ello estaba bien.

Con Ross, no he vuelto a coincidir con él en la escuela y me siento bien con ello por lo que había sucedido hace unos días, ese sentimiento extraño que surgió y que no quiero volver a sentir.

Había llegado a la escuela y los nervios se hicieron aún más presentes causando un leve dolor de estómago.

Vamos Kendall, tú puedes.

Entré a la escuela y comencé a caminar rumbo al edificio donde se encontraba mi salón, que era en un segundo piso, ahí vería a Mae para que me diera apoyo moral.

-¿Cómo te sientes?- preguntó preocupada al verme llegar.

-Nerviosa- respondí y ella asintió.

-Es normal, pero estoy segura de que las cosas saldrán bien-

En ese instante los del turno de la mañana habían comenzado a salir y con ellos venía Matt, quien estaba riendo con uno de sus amigos.

Tenía la carta en la mano y estaba decidida a dársela, solo que los nervios me jugaron tan mal que al momento de que él pasó en frente de mi solo pude sonreírle cuando me vio y sonrió.

¡Maldita sea!

-Kendall- apareció Amber a mi vista- ¿se la pudiste dar?- preguntó refiriéndose a la carta.

-No- negué con la cabeza varías veces- me quedé congelada y ahora no tengo tiempo para buscarle porque en cualquier momento llegará mi profesora- y era una de las profesoras más especiales a decir verdad, luego se le botaba la canica.

-Si quieres se la puedo dar yo antes de que me vaya- sonrió y yo suspiré de alivio.

-¿En serio?- ella asintió- Gracias, Amber- le entregué la carta.

-No hay de qué-

-Me avisas cuando se la hayas dado- asintió y comenzó a caminar por el pasillo, mientras que Mae y yo entramos al salón.

[...]

Ya se la entregué- Amber.

Este mensaje lo había leído hasta apenas ahorita que es la hora del descanso y sentía que me iba a desmayar.
Después de tres años le pude confesar a Matt acerca de mis sentimientos por él y no sabía qué es lo que iba a pasar, lo único que sé con seguridad es que siento un peso menos.

Mae y yo nos encontrábamos afuera de nuestro salón, observando cómo las nubes se oscurecían porque pronto comenzaría a llover.

Qué día tan más cliché.

Al instante pasó Ross frente a nosotras, saludándome únicamente con una sonrisa y un ademán, causando nuevamente una sonrisa de idiota en mi rostro que obligatoriamente me forcé a quitar.

Repito nuevamente, solo son cosas mías.

One Last Dance- Ross LynchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora