Capítulo 39

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Dos días después...

Hoy era la comida familiar que mis padres me habían prometido hacer para celebrar mi graduación, por ende Candace ya se encontraba en la cuidad y yo estaba muy feliz con su visita. Desgraciadamente su prometido no la había podido acompañar porque tenía algunos asuntos pendientes, pero prometió que pronto nos veríamos.

Me encontraba alistándome en mi antiguo cuarto; ayer decidí venirme a quedar con mis padres para pasar tiempo de calidad con ellos y con mis hermanas, aunque a Ashley la sigo viendo muy seguido.
Candace había llegado en la madrugada de hoy, por lo que no pude hablar con ella porque me encontraba dormida, todo lo que supe fue gracias a mamá.

Y en cuanto a Ross... habíamos decidido comenzar a intentar algo, aún no teníamos un nombre o algo parecido porque queríamos ir lento y sin presiones. Como lo dijo él el viernes por la noche, los dos ya estábamos en la misma sintonía, sin embargo, a pesar de que los dos queríamos estar juntos, se sentía algo extraño el dejar de ser mejores amigos para pasar a ser algo... más. Es por ello que los dos decidimos ir tranquilos descubriendo esta nueva etapa para ambos, y sé que sabremos cuándo le pondremos un nombre a esto que tenemos, mientras tanto no nos presionaremos.

-¡Niñas!- gritó mi madre desde el piso de abajo- ¡Ya está lista la comida!-

-¡Ya vamos!- contestamos las tres al mismo tiempo sorprendentemente.

Me di una última mirada en el espejo y tomé mi celular, para después salir de mi cuarto y bajar las escaleras.

Olía a salsa boloñesa, gracias a eso, deduzco que mi mamá hizo mi comida favorita: lasaña.

-Huele delicioso- opiné una vez que llegué al comedor.

-Muchas gracias- contestó mamá saliendo de la cocina con unos guantes protectores para no quemarse las manos porque traía la lasaña recién hecha.

-Ya estoy aquí- avisó Ashley llegando a mi lado.

-Y yo también.- apareció Candace con una sonrisa en el rostro- Hola enana- saludó a Ashley con un beso en la cabeza- y hola no tan enana- me saludó a mí con un beso en la mejilla.

-¿Descansaste bien?- pregunté al verla aún con ojeras.

-Traté lo mejor que pude. El viaje se me hizo eterno y además me tocó estar sentada con dos señores que roncaban demasiado fuerte- bufó y yo reí.

-Lo bueno es que estás aquí- opinó Ashley abrazándola.

-Es bueno ver a mis tres hijas juntas- apareció mi padre en el comedor.

-Por fin la familia está junta.- dijo mi madre con una gran sonrisa en el rostro- Vamos a sentarnos- le hicimos caso y cada quién se sentó en un lugar en la mesa.

[...]

Se sentía nostálgico estar en familia como en los viejos tiempos. Todo cambió cuando Candace se mudó a Nueva York por su trabajo; las cosas ya no eran iguales y tiempo más tarde, cuando yo decidí mudarme con Allison a nuestro departamento, y tengo entendido que en unos cuantos meses más Ashley hará lo mismo que yo y se mudará a un departamento que está cerca de la universidad.

Toda la hora de la comida la pasamos recordando y poniéndonos al corriente de lo que ha pasado en nuestras vidas, como el hecho de que Ashley ya va a pasar a cuarto de semestre de su carrera y en dos semestres más tendría que iniciar su servicio social; mi madre estaba pensando en iniciar un emprendimiento, es decir, tiene pensado abrir una cafetería con los ahorros de toda su vida y por ende se saldría de trabajar para poder enfocarse al cien por ciento en eso; mi padre aún tiene pensado seguir en su trabajo y en apoyar a mi mamá; Candace nos había contado que le ha ido bien en su trabajo y que le han subido aún más el sueldo por su desempeño.
Yo también les había contado de lo que había pasado en el trabajo y del hecho de que Ross había vuelto a California y que habíamos vuelto a ser amigos, aunque claro, mis hermanas ya estaban enteradas de ello. Solo faltaba contarles lo que pasó el viernes, no con todos los detalles, pero lo más importante.

-¿Entonces tú y Ross retomaron su amistad como antes?- preguntó mamá sin poder creerme.

-Lo hicimos, aunque los dos ya somos personas diferentes, hemos cambiado un poco- contesté sintiendo a los nervios aparecer.

-Recuerdo cuando te gustaba ese chico- opinó papá con una sonrisa burlona, supongo que estaba recordando a cuando me hacía burla y me molestaba con ello.

-"Le gustaba..."- murmuró Ashley en tono divertido y mamá volteó a verla confundida.

-¿Te sigue gustando Ross?- preguntó mi mamá desconcertada- ¿No te gustaba el otro chico... Finn?-

-Las cosas con Finn no salieron bien, tuvimos algo que no sé cómo explicarlo, pero no fuimos novios- me encogí de hombros- con el tiempo lo fui superando-

-¿Entonces sí te gusta de nuevo ese chico?- ahora el que preguntó con tono de sorpresa fue mi papá.

-Sí- contesté sin más y mis hermanas me miraron con una gran sonrisa, mientras que mis padres me miraban sorprendidos- todo ha sido bastante complicado, ustedes saben parte de nuestra historia y ahora que retomamos nuestra amistad nos dimos cuenta de que nos gustamos- no quería explicarles a fondo todo lo que pasó con Ross, preferiría decir esto porque es bastante complicado- y el viernes por la noche él preparó algo lindo para mí porque quería celebrar conmigo mi graduación- sentía como el calor subía por mis mejillas- y bueno, los dos hemos decidido intentar algo, aún no es formal, queremos ir lento- y en cuanto dije eso Candace y Ashley soltaron un chillido de emoción.

-¡Yo lo sabía!- exclamó Ashley con una sonrisa plasmada en el rostro.

-Yo también lo sabía- dijo Candace con una sonrisa.

-Me alegro mucho por ti, hija- habló mamá- Ross es un buen chico-

-Concuerdo con tu madre- agregó papá- y lo más importante es que seas feliz-

-Muchas gracias- contesté con una sonrisa tímida.

-Eso significa que puedes llevarlo a mi boda- habló Candace tomándonos por sorpresa y sacando una invitación que no sabía dónde la había guardado todo este tiempo.

-¿Qué dices?- pregunté sorprendida.

-¡Que en cuatro meses es mi boda!- exclamó con emoción y yo no pude gritar de emoción junto con Ashley y mis padres.

-Espera...- habló Ashely- eso quiere decir que te casas en febrero-

-El catorce de febrero para ser más exacta- mi hermana irradiaba una felicidad que yo compartía, y mis padres tenían lágrimas acumuladas en sus ojos.

Sin duda esta comida familiar había estado llena de sorpresas y de emociones que necesitábamos compartir.

One Last Dance- Ross LynchDonde viven las historias. Descúbrelo ahora