"Reunión"

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Lucifer se sentó frustrado. Las quejas de los mas grandes en el infierno, estaban volviéndolo loco. Seguía sin entender cual era el verdadero motivo de aquella Disputa. Los demonios se habían sometido a la voluntad de Valentino, por decisión propia. No era su problema. Rodo los ojos cansado. La risa suave de Amadeus le irrito como un taladro en su cabeza.

-Tú sabes lo que es ¿No es así? por eso quieren que lo resuelvas—dejo caer el amo y señor del círculo de la lujuria. Amadeus era conocido por ser un buen presentador y anfitrión en su local Ozzys, y ser un ruin y despiadado rey.

-No es mi problema—soltó un irritado Lucifer, mientras se masajeaba el puente de su nariz.

-Lo será cuando veas que empieza a dejarte sin recursos a ti también. Primero son simples demonios, luego tratos, control, sequito y para peor, poder. Te empezarán a olvidar—sonrió gozando de aquella situación. No todos los días, se veía al rey del averno sufrir por un solo demonio. El rubio entrecerró los ojos, lo único que faltaba era que alguien(cómo aquel insecto asqueroso) Sea el nuevo señor de sus tierras. Empezó a enojarse enserio. El se había ganado aquellos territorios. Le costó una revolución, el destierro del cielo y su estatus como ángel—No miento ¿verdad?—

-¿Qué esperan de mi? Solo lo haría para ayudarme a mi mismo—se cruzo de brazos. Amadeus rodó los ojos. A veces Lucifer se comportaba de manera egoísta e infantil.

-No diga eso, su majestad—pronuncio entre comillas aquel título—Todos sabemos que esto es un asunto serio—Comento, mientras tomaba entre sus largos dedos aquel frasco redondo cuyo interior liquido paso entre sus labios, bebiéndolo con mucho fervor—Esto es delicioso, adictivo, embriagador y poderoso. La lujuria y la vanidad son un arma letal. Juntos, actúan mano a mano para arrojar y pisotear todo a su alcance ¿Qué será? Es tan majestuoso, como las hermosas plumas de sus alas cuando se manifiesta por los cielos. Esto no es nada infernal, es mas bien... celestial— Él mas bajo, frunció los labios. Odiaba que sus colegas pudieran ver qué era una situación, que si lo envolvía mas de lo que deseaba. Sacudió la cabeza fastidiado—Así es señor, esto proviene del cielo. Al igual que usted, cualquier tema del paraíso, esta fuera de nuestro alcance. Usted es el único que se puede encargar de eso, incluso hablar con los ángeles es imposible para un demonio ordinario—seguía metiendo cizaña. Quería provocar que Lucifer actuará e hiciera algo antes aquella preocupante situación.

-Es increíble lo bajo que han caído, venir a pedir mi ayuda porque no pueden ir en contra de un simple pecador. Qué vergüenza y se hacen llamar grandes príncipes del infierno, patético. Además ¿De qué me sirve ayudarles? ¿Qué ganaría yo?—

-Tal vez la desesperación hace ver al mas fuerte como el mas débil. No lo niego, no soy hipócrita, pero eso no importa. Solo vine porque no pensamos esperar a que todo empeore para hacer algo. Queremos que sea lo que tenga Valentino en manos, se acabe ahora. Y si se trata de ganar o perder, piénselo de esta forma mi rey ¿No sería maravilloso regresar una vez mas a burlarse de su hermano?—sabía los puntos débiles del rubio. Sabía cómo provocarle y poder manipularlo a su antojo. Finalmente después de una insufrible conversación sin sentido, el blanco demonio coloco toda la atención a la bestia lujuriosa que posaba en su mesa de salón, recibiendo una sonrisa satisfecha.

-Bien, te escucho ahora—

-Mi querido señor, no interesa el como o el porqué, o si es una herramienta o un tesoro. Es algo que perdieron los ángeles y lo perdieron ante la presencia de los grandes arcángeles ¿No le parece divertido UNA VEZ MAS, regresar y refregárselo en la cara?—

-Ya recuerdo porque siempre te envían a ti para hablar, tú si sabes usar las palabras—sonrió mientras miraba siniestro al demonio frente a si. Ya se imaginaba el rostro de su hermano Michael compungido por la vergüenza. 
-Solo les digo a los demás lo que quieren oír. Se que usted quiere devolver aquella cosa que tanto fastidia nuestro trabajo aquí. Y me encantaría verlo y reírnos de sus hermanos y su inutilidad—rio a carcajada limpia—Pero hay que ser honestos, ellos saben que cualquier error, termina aquí. Nuestro reino acabará siendo el mas poderoso, por mas que lo nieguen—Caminó decidido, posándose en frente e inclinándose mientras terminaba de hablar. Jugaba con su lengua, mientras intentaba deslizarla por el blanquecino cuello del rubio—Por eso le pedimos que nos ayude mi rey ¿Nos puede hacer ese favor?—Lucifer sonrió, era de esperar que las cosas terminaran así. Quería seguir viendo como continuaba la situación (era realmente interesante ver cómo Valentino se apropiaba de tantos territorios sin derramar ninguna gota de sangre) porque al fin y al cabo, iba a encargarse del problema más tarde, antes de que se volviera una verdadera amenaza. Pero no podía decir que no a sus amigos y reyes del infierno, que tan amablemente vinieron a pedirle que les prestará su poder. Apartó a su interlocutor y le sonrió seductoramente. No estaba de humor para aquellos juegos esta noche.

-Bien, avisare cuando termine el trabajo. Al menos déjenme disfrutar un poco del show, no me tardare nada en resolverlo—mostro su blanca dentadura. Amadeus sonrió rendido, asintiendo. Lucifer cerro los ojos, escuchando a la lejanía, los fuertes pero delicados pasos que dejaba los tacones de Amadeus hacía la salida, enviándole un beso de despedida. Ahora que había aceptado, no podría ver como acabaría esto. Valentino se había salido de control en poco tiempo, sus riquezas y territorios habían crecido como una ola de maleza. Al menos le hubiese gustado ver hasta donde llegaría ese codicioso y maligno pecador, hubiese sido un gran espectáculo. Pero después de todo, debía pararlo. Suspiró cansado en lo que se levantaba estirando sus brazos. Acaricio su nuca empezando a pensar que es lo que debía hacer y como. No le parecía tan difícil el como lidiar con pecadores, pero le era un trabajo bastante absurdo. Lo que si le parecía difícil, era conseguir a alguien que pueda entrar a la fortaleza de Valentino, sin caer en los encantos de la magia celestial. No era un trabajo sencillo para nadie, ni si quiera la realeza. Llevo sus pasos hacía los ventanales, donde su mirada llego hacía una de las mesas de adorno, viendo encima de estas una fotografía ya desgastada por el tiempo. En ella se veía una jovencita parecida a él, con el cabello largo como el de su madre y una tierna pero determinada mirada sonriente. La imagen de su adorada hija, le recordó todo lo que tiene y lo que puede lograr. No necesitaba mover un dedo, solo necesitaba que la dulce sonrisa de Charlie, su linda princesa, mueva a un pobre infeliz a la desgracia y que pueda hacer casi todo el trabajo por el. Y ya conocía perfectamente a ese alguien. Se relamió entre suaves risas, en lo que su mirada se movía lentamente llegando  hacía las lejanías de su reino, incluso desde el otro lado de la estrella, la gran torre radio se hallaba majestuosamente entre los sombríos cielos del mal.

"Divina Obsesión"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora