"Cuento perdido"

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Un día mas, Alastor aun divagaba de un lado a otro, pensando que hacer una vez que leyó el mensaje de la princesa preguntando por si algo había encontrado (lo cual era obvio) Valentino y su imperio se estaba cayendo a pedazos. Estaba a punto de olvidarlo y mandar a la mierda todo, aun no podía entregar a Angel, su interior se retorcía en una constante lucha por las acciones que se tomarían en el futuro, no estaba preparado para eso. Se alejo a su oficina personal, mientras los quejidos de un publico imaginario y la intensa estática le pisaban los talones. Siendo observado en una lejana y oscura esquina por los profundos ojos de Mimzy, quien esperó a que desapareciera del pasillo, para poder infiltrarse en el otro lado de la torre sin ser vista. Angel estiro los brazos hacía arriba, dejándose caer en los mullidos almohadones. Un diablillo se acerco a el con una charola de pastelillos, mientras otro se encontraba masajeando sus piernas. Bastante cómodo en su posición, supo que podría acostumbrarse a los buenos tratos y lujos que merecía. Un golpe de la puerta le llamo la atención.

-¡Pasa!—Contesto muy emocionado, pensando que era el ciervo. Pero en ese momento pestañeo incrédulo al divisar la figura robusta de la exótica mujer haciendo presencia en su habitación. La rubia con una expresión severa, lo observo fijamente, como si viera lo mas descarado del mundo.

-Déjenos solos—ordeno a los sirvientes, quienes obedecieron de inmediato.

-¿Qué es lo que quieres?— se molestó el albino a ser interrumpido en su momento mas relajante.

-No tienes nada que hacer aquí, no te acostumbres a estos lujos, todo esto me pertenece. Solo vengo a decirte que pronto el amo te entregara y lo mejor sería que comiences a prepararte—escupió irritada

-No lo hará, no quiere hacerlo, además ya me acepto—le devolvió la mirada desafiante.

-No se a que juegas, pero Alastor no es como los demás. No puedes manipularlo y menos jugar con su mente, es un ser muy poderoso y su voluntad es de hierro—
-Por eso es que lo quiero, su cariño y amor son auténticos no como todos aquellos infelices que no pueden evitar seguir su instinto primitivo. El es el indicado—

-No te confundas. Nosotros tenemos historia, yo si lo conozco y se lo que quiere. Hemos estado juntos desde hace mucho tiempo. No creo que puedas satisfacerlo—

-Puedo hacer mucho mas que eso—hinchó su pecho orgulloso. Sabía de sus habilidades y de lo loco que volvía al ciervo.

-No seas tonto, nunca llegaras meterte en su cabeza y mucho menos en su corazón—
-Veo que no estas al tanto de la situación—esta conversación le estaba empezando a irritar—Te repito que el me acepto. Tú has estado años con el y no has podido conseguir que tu alma se conecte a la suya—

-No creerás en esos absurdos cuentos del cielo ¿Verdad?—levanto una ceja, sonriendo con burla

-¿Acaso tu te escapaste de ahí también? ¿Cómo es posible que llegaras aquí sin ser vista? ¿Y cómo es que no te reclaman?—pregunto con auténtica curiosidad. Angel sabia que el cielo haría de todo para recuperarlo.

-Que torpe eres, a diferencia de ti yo marque mi destino en el infierno— rodó los ojos. jactándose—Cuando estaba viva, yo sabía de lo que era capaz mi ser. Sobre todo, porque cuando estaba siendo educada y entrenada para ser llevada a un palacio de cristal y encerrada por toda la eternidad, había investigado el tema. No iba dejar que el cielo me hiciera eso. En mi desesperación, Alastor me encontró e hicimos un pacto.  Me escape de la iglesia y durante años, cree masacres, robos y una vida digna de ir al infierno. El cielo no permitiría que mi alma entrara con tantos pecados, no tuvieron elección. Hemos construido una vida juntos, ningún ser  puede cambiar eso—trataba de sonar convincente pero hasta ella misma, sabía que su voz temblaba y titubeaba.

-Linda historia, pero no me has respondido. Si estabas segura de quedarte con el ¿Por qué el te está cambiando conmigo?—debía admitir que sentía celos por aquel grado de conexión. Le hubiese encantado ser él en lugar de la rubia.

-La conexión de almas no existe, uno puede estar con quien quiere y yo decidí seguir a Alastor por la eternidad—aunque viéndolo en perspectiva, no había sido la mejor decisión.

-¿Y en todo ese tiempo no avanzaron en algo más con su relación?—

-Cuando lo conocí el me dejo las cosas en claro desde un inicio, incluso se aseguro de que lo pensara mejor. Lo nuestro se basa principalmente en amo y lacayo. Pero, después de muchos años, hemos avanzado—se agarró el brazo concuerda, haciéndolo sangrar. Sabía que habían avanzado, sabía que su relación tenía un lazo especial pero no era seguro, ya había sido puesta aprueba con la presencia de Angel.

-¿Avanzado? ¿Y en qué específicamente?—quería atacarla, quería hacerle sentir miserable.

-No discutiré mi vida personal contigo—Se giro dramáticamente, dándole la espalda—Te repito que tú no tienes nada que hacer aquí, no dejare que alguien tan vulgar e inútil destruya todo lo que construí para estar con él. Me asegurare de que te vayas de una buena vez—dijo en tono amenazador.

-La que se esta confundiendo aquí eres tu. El destino me trajo aquí, porque sabía que encontraría algo más que la vida de encierro que me esperaba el cielo—

-No puedo creer lo ingenuo que eres, el destino no existe. Yo forje el mío, yo decidí vivir en el infierno junto a Alastor. Dios ni las energías ni nada lo decidieron, solo yo—se estaba exasperando. No podía creer que hubiese alguien tan tonto y que Alastor se hubiese fijado en el.

-Supongo que es difícil hacerte entrar en razón, ambos amamos al mismo hombre. Pero la diferencia entre tu y yo, es— comento sonriente, mientras se desabrochaba los botones de la delgada camisa—Es a mi a quien corresponde su alma. Hicimos un trato, querida. Ya nada nos podrá separar—La rubia quedó boquiabierta al ver como el  en el centro de su pecho, comenzó a brillar mostrando en su centro, la marca de un ciervo rojizo con un símbolo en alrededor dando a entender que se trataba del poder de Alastor. Mimzy se quedo en shock sin creerse lo que veía, mientras la sonrisa del albino se hacía mas grande.

-... P-pero... ¿Co-cómo...? es imposible... no puede ser cierto—sintió que su pecho se oprimía—Tu... no se como hiciste eso ¡pero eso no real!¡ES UNA MENTIRA!—su mente acababa de romperse. No entendía nada, no sabía hasta que punto se habían compenetrado.

-Cree lo que quieras—comento moviendo los hombros, mientras se levantaba para dirigirse a la puerta –No es mi culpa si no quieres aceptar la realidad. El me eligió a mi, ahora si me permites—la hizo a un lado para salir. La bailarina se quedo dura en su lugar por unos segundos digiriendo lo que acaba de pasar. Sus piernas comenzaron a temblar y una lagrima se le escapo por la mejilla, apretó los dientes frustrada, no podía aceptar algo como eso, no podía ser verdad. Seguro el albino hizo algún truco para confundirla  y falsificar aquel contrato. No dejaría que vaya con su amado para que se saliera con la suya, dejo de pensar y se volteo velozmente para correr detrás de el, no permitirá que siguiera metiéndose en medio.

-¡VUELVE AQUÍ MALDITO TRAMPOSO! ¡MENTIROSO! ¡ALIMAÑA RASTRERA!— estiró su brazo tratando de alcanzarlo, estaba tan desesperada que no midió su fuerza y velocidad. Justo en el momento que Angel se volteo para enfrentarla, una mano golpeó su estomago haciendo que cayera hacía atrás. Todo había pasado tan rápido, ella solo quería llegar hasta el para sujetarlo pero no contó con que este se volteara en ese momento y menos tomo en cuenta su entorno. Ya era muy tarde cuando se dio cuenta de lo terrible de la situación. El arácnido rodó por las escaleras, cayendo por un sinfín de escalones, golpeándose todo el cuerpo, sangrando y magullándose por doquier. Se cubrió la boca asustada, sin embargo, no podía moverse. Su cuerpo dejo de responder y su pecho retumbaba con miedo al escuchar los pasos del señor mayor de la casa acercarse.

-¿Angel?—fue lo ultimo que escucho Mimzy de la boca de su amo mientras caía arrodillada, ahora todo se había acabado para ella.

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