Angel poco a poco comenzó a despertar. Algo confundido vio que se encontraba en su habitación y al intentar incorporarse un agudo dolor en su cabeza lo detuvo. Miro hacia todos lados, tratando de recordar que le había pasado, entonces un ligero flash de el mismo volando por las escaleras se le vino de golpe. Llevó su mano hacia su frente, palpando la herida dolorosa que se encontraba en aquel lugar.
-Al fin despiertas—escucho a unos metros de el. Aquella voz profunda lo tomó por sorpresa.
-Alastor— susurró intranquilo, viéndolo sentado en un sillón en frente de su cama.
-¿Cómo te sientes?—lo miro preocupado. El cuerpo del albino tenía varias magulladuras visibles y eso le hacía enojarse consigo mismo ¿Cómo había permitido que ocurriese algo a si en sus dominios, bajo su mando?
-Alastor—quiso levantarse para ir hacia el.
-Espera, no te levantes tu pierna esta herida—pero nada sirvió exigirle, ya que el albino hizo un esfuerzo por llegar hasta él y abrazarlo—Angel...— lo calmó acariciando su espalda al notar que temblaba—Dime que paso—
-Solo quería verte, no se cual es su problema—se acomodo en sus piernas, acurrucándose en su cuello escondiendo su rostro en él, aspirando aquel aroma masculino que expelía el ciervo. Como lo amaba, como le calmaba el inquieto e inseguro corazón.
-Me parece que si lo sabes—levanto una ceja.
-Bueno parece obvio, siente algo por ti. Yo también siento algo por ti y no por eso voy a tirar a los demás por las escaleras—inclino su cabeza cerca de el para verlo a los ojos.
-Entiendo que no es agradable para ti, te sientes amenazado, sin embargo no es propio de Mimzy ser violenta. La conozco desde hace milenios y jamás ha actuado sin justificación alguna—
-¿¡Qué?! ¿De qué hablas?—se separó de el mirándolo furiosamente a los ojos.
-Ella me dijo que intentaste atacarla—saco el tema con delicadeza, pronunciando las palabras con un tono suave.
-¿Y tu le crees a ella?—lo miro indignado pensando en lo estúpido que era ¿Cómo le iba a creer a esa loca por sobre el?
-Me ha servido por varías décadas, jamás se ha atrevido a faltarme el respeto y se ha ganado mi confianza con su estima y arduo trabajo ¿Qué esperas de mi? Soy de corazón blando—sonrió mostrando sus dientes pero esto no le hizo gracia al arácnido quien inflo sus cachetes haciendo un mohín molesto.
-A claro— se giró cruzando los brazos—Es verdad, es tu novia de muchos años, la quieres mas a ella que a mí. Yo soy el que está sobrando—aquella apalabras le había dolido pronunciarlas. No quería sentirse más un objeto, quería que alguien lo amara de verdad y lo ayudase a encontrar su lugar en el mundo. El pelirrojo observo su semblante infantil de forma comprensiva, sonrió enternecido colocando una mano en su cintura y tomando su mentón con la otra. El albino aún con la molestia, no pudo evitar relajar su expresión con un ligero brillo en sus ojos, como si quisiera llorar.
-No es mi pareja ni mucho menos. Pensé que diciéndotelo te rendrías y te entregarías. Sabes muy bien que mi misión es llevarte dónde la princesa—
-¿Mentiste?—abrió grande los ojos ante aquella revelación.
-No voy a negar que mi relación con ella paso a algo mas y si hemos compartido muchas noches de pasión. Pero lo nuestro es solo un profesionalismo de esclavitud, ella es una herramienta me vendió su alma hace mucho tiempo. Solo la deje vivir conmigo porque su compañía es muy agradable y la estimo bastante—y quizás si la quise mucho pensó, pero no sé atrevió a nombrar aquellos sentimientos. Sabía que a Angel no le iban a ayudar para nada. El arácnido movió los ojos hacía el otro lado, aun con aquella información, no se sentía cómodo con la presencia de esa mujer. No sabía como decirle sobre todo porque por su culpa, ahora el ciervo cree que fue el quien la ataco.
-Ella vino a verme y me dijo cosas horribles—empezó a tantear el terreno.
-Te recuerdo que esta mañana aún pensando que era mi novia, tuviste el descaro de decirle que pasamos la noche juntos y aunque te acabo de aclarar las cosas, en ese momento, fue como haberle escupido en la cara— levantó una ceja con una sonrisa de lado, acusándolo con la mirada.
-humph— desvió la vista con un ligero sonrojo en sus mejillas por la pena—Pero entiéndeme los celos me ganaron. No pienses que soy así realmente—o eso quería creer. Jamás se había enfrentado a una situación similar y la sola idea de que Mimzy tocará a Alastor lo volvía loco y nublaba su razón.
-Esta bien te creo—cerró los ojos con un ligero suspiro –Pero nada me aclara lo que paso aquí realmente ¿Qué le has dicho para que se pusiera así? ¿Realmente la has atacado?—
-¡Claro que no! ella vino a verme con intensiones de echarme, me estaba insultando, así que salí para verte. No se si fue un accidente o a propósito pero ella me siguió a las prisas— volvió a cruzar los brazos indignado.
-Supongo que era de esperar que ella perdiera el control tarde o temprano. Fue mi culpa por dejar que su ilusión aumente con el tiempo y mi corazón blando no permitió ponerle punto final— llevo una mano hacía su rostro con fastidio—Pero ya no importa. La enviaré a uno de mis territorios más lejanos. Allá nada le faltará y siempre estará bajo mi protección. Es lo mínimo que puedo hacer por ella—asintió complacido por su decisión. Angel abrió los ojos con sorpresa viéndolo fijamente. Sintió una ligera emoción en su pecho, lo estaba eligiendo a el, era eso, quería gritar de felicidad—Si fue capaz de tirarte por las escaleras, no se que hará después. No es sano que ambos estén bajo el mismo techo mientras estés aquí—En ese momento la expresión de Angel cayo como una piedra al piso, sintiendo un nudo en su garganta. Las palabras de aquella rubia gorda lo golpearon como un balde de agua en el rostro. Sintió que sus ojos ardían y sus labios temblaron.
-¿Mientras esté aquí? Entonces ¿Es cierto, vas a entregarme?— entrecerró los ojos muy nervioso y asustado. Alastor saco lentamente su mano de su rostro para verlo directamente. Un silencio intenso se interpuso entre ambos. El pelirrojo desvió la mirada como si analizara algo, mientras que el de cuatro brazos termino por bajar la cabeza muy desconsolado.
-No— anuncio el mayor sosteniendo la cintura del albino con firmeza—No te entregare, quiero que te quedes conmigo—era su resolución, después de mucho pensarlo. Estaba seguro más que nunca en su vida pero también asustado. Pensaba en el castigo divino que le caería encima y en lo que diría Lucifer al respecto. Angel jadeo impresionado. Sentía que su corazón se le iba salir por el pecho, una diminuta lagrima se deslizo por su mejilla siendo apartada por el pulgar del contrario quien aprovecho tal gesto para acariciarla con dulzura, antes de darle un suave beso en los labios.
-Alastor—sollozo con cariño, abrazándolo del cuello
-no se que me has hecho, pero lo has hecho muy bien. Le das tanta paz a mi alma, logras que mi mente se sacuda violentamente, mi cuerpo deje de funcionar y solo deseo tenerte entre mis brazos. Me has hechizado vorazmente—sonrió mientras tomaba su cintura y su muslo.
-Yo siento igual contigo, quiero quedarme a tu lado. Enserio—
-Te creo querido. Pero no será fácil que lo entiendan. Debo enseñar tu posición aquí al rey y a su hija. Los convenceré de que te quedes conmigo. Te protegeré y no dejaré que caigas en manos equivocadas nunca mas—
-No creo que eso sea un problema muy grave— levanto los hombros con desinterés. No sabía la gravedad de las palabras de Alastor.
-Para mi lo será, pero yo mismo me encargare de eso. Aun así— lo tomó de los brazos y lo aparto un poco, cambiando su semblante a uno serio—No creas que aun no estas en problemas, gracias a ti muchos de mis muebles han sido destrozados por la rabieta de Mimzy, quien salió pataleando y gritando cuando se la llevaron mis sirvientes. Tu pagaras –le advirtió con un tono amenazador—Y aún no me has contestado exactamente lo que le has dicho para que se pusiera así—Esta vez fue el quien cruzo los brazos.
-ehmm—el contrario se sujeto uno de sus brazos con vergüenza en lo que sus mejillas se volvían a teñir de rojo intenso—No le dije nada malo, en cierto modo. Solo le dije la verdad. Ella no me creía y seguía diciendo que lo nuestro era de un cuento de hadas y eran puras mentiras inventadas. Por su puesto que tuve que mostrarme fuerte y rebatirle aquellos argumentos—inflo sus mejillas haciendo un berrinche infantil. Alastor suspiró.
-Angel— entono con mas severidad su voz. El mencionado expulsó el aire de sus mejillas, cerrando los ojos. Aún con su pierna lastimada, hizo un intento de levantarse y ponerse de pie para mostrarle su pecho. Empezó a desabotonar su camisa, dejando algo perplejo al locutor quien abrió los ojos para decir algo, pero el mas joven termino hablando primero.
-Le dije sobre el contrato y la marca que poseo aquí—señalo su abultado y suave pecho—Lo nuestro es sincero y ella dijo que tú la amabas más a ella que a mi. No me quedo de otra que enseñarle la verdad, que es real— Comentó colocando sus manos alrededor de sus pechos logrando que una luz de tiernos tonos claros brillara con intensidad—anoche cuando estuvimos juntos, al aceptarme, hicimos un contrato que nos unirá de por vida. Tu sabes que somos seres especiales y no podemos vivir por nuestra cuenta. Esto ayudará a aplacar mi poder y demostrar que soy de alguien—Alastor quedo con la sonrisa intacta, sus ojos parecían a punto de estallar. Había visto muchas locuras durante los años, podría decir que ya nada le sorprendía, pero esto parecía ser tan grande, que le costaba respirar. El pecho del albino contenía la marca de un ciervo esquelético y oscuro de grandes ojos en medio, dándose cuenta que era el símbolo de su ser y su poder, cerrando así la conexión entre sus dos almas.
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Pequeño regalo porque conseguí nuevo trabajo, es el día de mi profesión y eso jajjaa. Gracias por el apoyo y agradecería sus opiniones.
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"Divina Obsesión"
Fanfiction"Él era especial. Su sangre un elixir de los dioses, su rostro, angelical como ninguno y sin embargo, se encontraba en el infierno" este fanfic es una colaboración con @QueenFirebell entre las dos lo escribimos y editamos. espero que les guste. Rad...
