– ¡DUELE! – chilló Mina apretando los dientes mientras Chaeyoung pasaba un algodón con alcohol sobre las heridas de sus nudillos – ¡CHAEYOUNG!
– ¡Lo siento! – se disculpó – Necesito desinfectarte las heridas, deja de gritar.
– Pero duele como la mierda – lloriqueó.
– ¿Realmente eres la activa de la relación? – se burló tomando una venda para cubrir la mano de su novia.
– No es divertido – se quejó.
– Mina... – la miró luego de acabar de curarla – Lo siento.
– ¿Por qué lo sientes? – frunció el ceño – Yo debería disculparme, no tendría que haberte dejado sola.
– Pero estabas en todo tu derecho de molestarte, me comporté como una niña inmadura – bajó la cabeza.
– Bueno, creo que la inmadurez nos describe a ambas – apuntó y la tomó de la cintura para sentarla sobre sus piernas – Cuando vi a Mark aprisionarte contra la pared, juro que casi me muero.
– Yo...
– Vi cómo te estaba tocando, la sangre me hirvió – masculló con rabia de sólo recordarlo – Luego, vi que acercó la navaja a tu rostro y me descontrolé, si yo no hubiera llegado, quizás...
– No pienses en eso, llegaste, me salvaste – sonrió pasando su mano por la mejilla de la mayor – Estoy bien, estoy contigo.
– Si alguien llegase a hacerte daño, me volvería loca – admitió – Nadie tiene el derecho de ponerte una mano encima, ¿me escuchaste? Nadie.
– ¿Ni siquiera tú? – sonrió ladinamente.
– B-Bueno, eso... Eso es diferente – se sonrojó – Pero sí, yo tampoco tengo el derecho, a no ser que tú me des tu consentimiento.
– ¿Por qué eres tan linda conmigo?
– Porque te amo – murmuró – Y eres mi novia, mi pequeña, no permitiría que alguien te dañe.
– Ugh, te has puesto romántica – giró los ojos y dejó un pequeño beso en sus labios – Yo también te amo.
– ¿Qué has dicho? No escuché bien – sonrió y la menor mordió su labio.
– Nada, no he dicho nada – intentó ponerse de pie, pero la mayor se lo impidió.
– Me amas – murmuró – ¿Cuánto?
– No lograrás que diga cosas cursis, Myoui – la apuntó – Ni lo intentes.
– Aw, vamos – puchereó – ¿Cuánto me amas?
– Mucho – dijo finalmente.
– ¿Mucho? ¿Sólo eso? – sonrió pícaramente moviendo el cabello de la menor hacia un lado para dejar su cuello descubierto.