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La preocupación y la presión que se había alojado en su pecho no se iba, no existía forma de hacerlo. Ese cargo de consciencia que llevaba desde el gran incidente le aterraba y le carcomía cada vez más su cabeza.

Las inseguridades eran impresionantes, podían variar de demasiadas formas. Taehyung odiaba su inseguridad, en especial por el hecho de que fueron causadas por sus padres, una inseguridad respecto en el manejo de su vida, él estaba seguro que nunca tendría un control de su vida como corresponde, ya que todo debía pasar sobre sus padres, además de que no se sentía capaz de tomar un poco de valentía y afrontarlos como correspondía. A veces pensaba en las palabras de Jimin y Jungkook, y si tenían razón, era complicado abandonar lo que más conocían, era aterrador pensar que si los afrontaba, quedaría solo y a la deriva. Eso le causaba molestia. ¿Por qué? Porque significaba que admitía que dependía de sus padres, pero todo esto había llegado a su límite, un límite que nunca imaginó que sucedería. Control su vida a base de reproches, era una cosa. Llegar a golpes y un arma, era un extremo que no tenía justificaciones. Sus padres habían llegado demasiado lejos por solo querer tomar control de su vida.

¿Qué pasaba si le sucedía algo por su culpa?

Todo el daño que él esta sintiendo es por su culpa, por nadie mas. Él no debía sufrir, no él.

¿Qué es lo que puede hacer?

Entró al inicio de los pasillos buscando al chico pelinegro con toda su desesperación en su cuerpo y corazón, anhelando por completo verlo sano y salvo. A este punto, podía hasta imaginar que luego de que se fuera, pudieron seguirlo y terminar lo que querían. Todo era posible con sus padres, en especial por los límites que cruzaba su madre.

Jungkook. ¿Dónde carajos estás?

— Vamos, Jungkook. ¿Dónde estas? — Taehyung miro hacia todos lados sintiéndose perseguido, y a la vez, buscando al pelinegro entre los estudiantes. — Joder. — su pecho había comenzado a doler por la angustia. ¿Y si le hicieron daño por mi culpa?  Su frustración y ansiedad le estaban provocando inmensas ganas de llorar y arrancarse el cabello— Maldición, Jungkook. — el rubio se tomó sus cabellos desesperado por su terrible cargo de consciencia. — ¡Joder! — dice exaltado al sentir unas manos en su brazo. Su angustia y ansiedad lo habían hecho desconcentrarse de todo su alrededor, por lo que estaba sensible a cualquier reacción. — Dios, Jungkook... — quiso abrazarlo pero el pelinegro lo detuvo para tomar su mano y llevarlo dentro de los baños para encerrarse en ellos lejos de la asfixiante multitud. — Kookie... — esta vez, su abrazo pudo ser realizado y correspondido. Ambos se abrazaron como si no se hubieran visto hace años, un abrazo tan dulce y puro, lleno de amor y preocupación. — Lo lamento tanto. — dice sin poder retener sus lágrimas por más tiempo. — Por mi culpa estás dañado. — dice triste al tener que ver las heridas en el rostro de Jungkook.

— Tae, esto no es culpa tuya. — le corrige de inmediato. — Tuvimos mala suerte. — le dice un poco apenado. — Tus padres saben lo nuestro, ahora todo será más complicado.

— Me quieren sacar de aquí. — el corazón del pelinegro latió con desesperación por las palabras. — No sé donde me quieren llevar, pero no quiero irme.

— Quizás si tuviera dinero, habrían más soluciones. Sería alguien notable para tus padres y sería más sencillo.

— Jungkook, por favor. No comiences con eso. — Taehyung cerró sus ojos y apoyo su frente en el hombro de Jungkook. — No quiero separarme de ti.

— Ni yo de ti. — Jungkook lo abrazó con todo su amor. Él sentía una gran pena en su corazón, y sería algo demasiado largo. No quería dejar a Taehyung, pero presentía que algo sucedería. Esa era la realidad. — Ya pensaremos en algo. ¿Está bien? — el rubio asiente incapaz de querer soltarse. — Debemos ir a clases. — le indica sin querer hacerle perder el tiempo al de cabellos dorados.

I Need You |Yoonmin|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora