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Minutos, horas, días, semanas, meses.

El tiempo era eterno. A pesar de que no ha pasado un mal momento desde que había llegado, era tedioso como pasaban los días y como todo era lo mismo. Era aburrido, claro. Aunque era estúpido pensar en eso y quejarse respecto a que el lugar era aburrido, ya que era una prisión, no un parque de juegos donde podía hacer lo que él quisiera. Lo único que podía hacer era pensar en él mismo. En todo este tiempo su mente había divagado y había en solo una cosa. ¿Qué haría cuando saliera de prisión? ¿Dónde iría? Lamentablemente, su respuesta era nada. Su familia no lo ayudaría, no tenía a nadie fuera de este lugar, quizás estaría estancado. Conseguir trabajo era una opción, pero no estaba seguro si sería tomado en cuenta al ser una persona salida de prisión. Eso le daba miedo. Quizás era mejor permanecer aquí.

— ¿Por qué esa cara, Kang? — preguntó Dohyung apenas entró al baño un tanto solitario si no fuera por la presencia de Wooseok. — Quita esa cara, tampoco es tan malo estar aquí. ¿Aún no te acostumbras, pobre niño? — dice con tono burlesco.

— Cierra la boca, Dohyung. — el castaño estaba totalmente irritado con esa pequeña presencia de Dohyung, era alguien desesperante. La primera vez que se conocieron fue cuando Hao lo golpeó con una bandeja de comida, y bien merecido lo tenía, Dohyung era un completo idiota. Al conocerlo, pudo entender porque en la universidad él era considerado irritable o imponente, y comprendió que si nunca hubiera dado fin a su estúpida vida, Dohyung sería un buen amigo, ya que era igual de imbécil, pero Wooseok entendió que no necesitaba gente así en su vida, menos cuando intentaba crecer como persona.

— Que simpático. — ríe sin importarle ser irritable para el chico. — La verdad no pensaba encontrarme contigo, pero ya que estás aquí. — Dohyung llevó su mano hacia uno de los bolsillos de su uniforme color arena. El cuerpo de Wooseok sintió un escalofrío por toda su espalda. — Esto es un regalo del cielo. — le da un beso a la bolsa con el polvo blanco que Wooseok conocía a la perfección. — Sabes lo que es, puedo notarlo en tu ojos por la forma en que la miras. Tu eres de los míos, amigo. — palmea su hombro con una gran sonrisa. — Puedo darte, como también puedo ayudarte a conseguirla. Aunque claro, debes pagar por ella. Nada es gratis. — Dohyung movía la pequeña bolsa frente a Wooseok con toda la intención de tentarlo.

— Vete de aquí, Dohyung. — dice Hao apenas entra al baño, y Wooseok pudo respirar gracias a su milagrosa presencia. Dohyung rodeó los ojos.

— Bien, HaoHao. Eres un aguafiestas. — le dice cuando estuvo al frente del chico rubio. — Bueno, Wooseok. Ya sabes dónde buscarme. — dicho eso, se fue silbando con toda su tranquilidad dejando a ambos chicos solos en el baño. Wooseok se afirmó en el lavamanos con sus codos mientras pasaba sus manos por su cabello mojado. 

— ¿Estás bien? — preguntó despacio al ver al castaño un tanto tenso. — Pensé que la ducha te haría estar relajado. — Wooseok no mencionó nada, sentía mucha presión y Hao podía notarlo, pero aún así no pudo evitar mirar su cuerpo. Wooseok solo tenía una toalla en su cadera y gotas cayendo por su cabello, y pudo verlas como caían por su gran espalda. No sabía si el chico lo notaba, pero Hao admitía su gran atracción por él, y no podía evitarla. Seguían siendo jóvenes, y al estar encerrados, solo tenían ese lugar y nada más, a veces necesitaban saciar su tiempo. — ¿Aceptarás la oferta de Dohyung? — tampoco tuvo respuesta inmediata, hasta que escuchó un gran suspiro y como unos ojos oscuros lo miraban.

— No. Aunque siento la necesidad de hacerlo, pero no. — dice negando sin querer aceptar esa oferta.

— ¿Por qué lo harías?

— Porque igual necesito una forma de sobrevivir aquí. — dice siendo sincero. — A veces siento que no hay otro modo.

— Hay otros modos. — Wooseok lo vio curioso a través del espejo cuando Hao se posicionó detrás de él, y sin esperarlo, sintió sus suaves dedos pasar por su húmeda espalda. Su piel se erizó por el inesperado tacto. — Sé que es tedioso estar en este lugar, pero te recomiendo no caer en juegos sucios, eso será peor para ti. Te meterás en problemas y no quiero eso. — Wooseok sonrió un poco enternecido, y a la vez sospechando del rubio. Quizás sus ideas no son erróneas.

I Need You |Yoonmin|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora