37. La Decisión

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Zoe:

- él se acerca hasta quedar a unos pasos de la cama- Por favor, sigue comiendo

- observo el reloj de pared y me percato que él debería estar en la universidad a esta hora- Qué haces aquí? -pregunto sin entender y tragando la comida con dificultad debido a la impresión-

- Yo... he venido a -niega con la cabeza- Por favor, termina de comer

- No entiendo -digo más para mí que para él en un leve murmullo y mi mirada se sigue intercalando entre el reloj, que marca las ocho con cuarenta y él, que está vestido de manera casual-

Me detengo y lo analizo de pies a cabeza. Está hecho un desastre, pero a quién quiero engañar, es un hermoso desastre; se ve realmente guapo en esos jeans negros, una sudadera con capucha del mismo tono, la cual lleva abierta y que deja ver una playera blanca que se ajusta perfectamente a sus marcados abdominales. Su cabello está revuelto y caen unas ondas doradas sobre su rostro, en el que se destacan unas enormes y pronunciadas ojeras. Me doy una bofetada mental por sobre analizarlo y mi mirada se fija nuevamente en el reloj. Qué rayos hace aquí a esta hora?

- su mirada sigue la mía y también ve el reloj para luego observarme- No fui a trabajar si eso es lo que te estás preguntando -menciona contestando así a la mitad de mis interrogantes- Y estoy aquí porque necesito que hablemos. Porque no me voy a detener, Zoe -y con esa frase le pone fin a mis incertidumbres-

No sé cuánto tiempo ha pasado desde que ambos nos observamos sin decir una palabra. Si esto fuese una guerra de miradas, iríamos empatados. De pronto entra una de las enfermeras rompiendo el silencio

- Cómo se siente? -observa mi bandeja- La comida no fue de su agrado o aún no ha terminado de desayunar? -inquiere con amabilidad-

- Estaba delicioso pero... -retiro la bandeja haciéndola a un costado para intentar decirle que ya había terminado-

- Duncan se acerca apresuradamente, su mano se posa sobre la bandeja y la desliza dejándola nuevamente frente a mí- No, ella aún no termina de comer

La enfermera nos observa a ambos y yo le doy a Noah una mirada de reproche. Qué o quién se cree que es para decidir sobre mí?

- vuelvo a ejercer presión sobre la bandeja y la alejo para mirar a la enfermera- Se me quitó el apetito -le doy una mirada a Duncan de pies a cabeza para hacerle entender que fue por su culpa que no pude terminar mi delicioso desayuno-

Noah finalmente saca la mano y se aparta. La enfermera, vacilante, procede a retirar la bandeja

- Muchas gracias -le sonreí ya que ella no tenía la culpa de nada-

- me devolvió el gesto- Si te da hambre nuevamente, solo debes llamar. Le informaré a la nutricionista que no acabaste tu desayuno

Yo afirmo y cuando ella está a punto de desaparecer, vuelvo a llamarla

- Disculpe! -se gira y me observa- Y si viene alguien -junto mis manos algo nerviosa- Ya sabe, de visita -ella asiente con la cabeza- Por favor dígale que esperen

- Claro, ningún problema -sonríe y se marcha-

Entonces vuelvo a mirar a Noah, quien está ahora de pie al final de la cama, frente a mí. Su cuerpo inclinado levemente hacia adelante, sus puños cerrados apegados al colchón y su mirada se dirige a las sábanas. Comienza a hablar

- No sé muy bien cómo hacer esto -aprieta los ojos y niega con la cabeza- Jamás en mi vida tuve la necesidad de pedir algo... -traga duro- Normalmente consigo todo lo que quiero por mi propia cuenta, sin depender de la voluntad de alguien más. Así que -levanta el rostro y me mira derrotado- Realmente no sé cómo pedirte perdón y suplicarte que por favor no me alejes, que no me dejes fuera de esto

Fruto del DeseoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora