5. Primer Día

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- Muchas gracias y espero que tenga un buen primer día -me dijo ella en un tono muy ceremonioso e hizo un pequeño gesto en señal de despedida -

La vi caminar hacia la puerta y finalmente se marchó

La vi caminar hacia la puerta y finalmente se marchó

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Noah
"Demasiado directa y extremadamente honesta". Esa fue mi primera impresión de la señorita Smith. Realmente no me molesté en mirarla hasta que noté por sus palabras que yo, para ella, significaba un total desagrado. Ni siquiera tuvo reparos en disimularlo y eso sí que era extraño y nuevo para mí. Por lo general, cuando llegaba a un lugar estaba acostumbrado a una actitud como la que hasta el momento, todos en ese lugar habían tenido hacia mí. Ya sea por mi apellido, por la posición de mi familia, por intentar indagar en mi vida, por verificar o desmentir el montón de rumores que giraba en torno a mi persona o, lo que más me molestaba, por mi apariencia; por la razón que fuera la gente se acercaba a mí sonriente y amablemente intentando siempre lograr mi aprobación. Así que la señorita ayudante era un caso bastante aislado y peculiar.

Me entregó una carpeta abultada. Debo reconocer que de primera me sorprendió tanta proactividad, pero luego volví a mis cabales: "cantidad no es sinónimo de calidad" -me dije- Seguramente hay un sinfín de información sinsentido. Acaso no tiene poder de síntesis? Bueno, le entregaré el informe tachando todo lo que crea innecesario para que en un futuro no cometa el mismo error. Já! -me río ante mis propios pensamientos- "en un futuro" sí claro, no durará ni siquiera una semana. Veo únicamente dos opciones: se cansará, querrá salir corriendo y presentará su renuncia o la que veo más probable. Me cansare de sus constantes fallas y como le advertí con anterioridad, la despojaré del cargo.

Bueno, aunque justifico un poco los locos y divertidos pensamientos que tuve hace un momento. No fue solo esa actitud la que me pareció novedosa, también estaba lo otro: "también está mi mail escrito ahí"... Por lo general, cuando me entregaban algún escrito, aunque fuese un papel, llevaba adjunto un número telefónico. En la antigua universidad en la que impartía clases, había tachado un montón de ellos y bajado puntaje en los trabajos por dicha acción. Sin embargo, esta situación distaba completamente de esa realidad, ya que fue la misma señorita Smith quien trazó la línea indicando que la vía de comunicación sería a través de correo electrónico. Me causa incertidumbre ver el contenido y me pregunto cuántas correcciones le tendré que enviar. Me alegra pensar que durante la tarde yo tendré algo de entretención y que cuando reciba mi respuesta, ella estará llena de frustración.

Al cabo de unos minutos de haberse ido la señorita Smith, entró el señor Goldman. Cuando me vio con la carpeta en la mano se sorprendió un poco y, como mi oficina aún no está terminada, me ofreció la suya para poder mirar con tranquilidad lo que tenía entre mis manos. Acepté su oferta y él volvió a marcharse, pero no sin antes decirme que me pusiera cómodo, que podía sentarme y hacer uso de su oficina como yo estimara conveniente y un montón de amables palabras más. Cuando por fin se fue, procedí a sentarme en el sofá y una vez instalado, le eché una ojeada a lo que parece ser una biblia. Lo primero que noté es que está increíblemente ordenada: está dispuesta de modo que pueda ver la metodología aplicada desde los estudiantes que tienen la asignatura en primer año, hasta los que la tienen en quinto año. Me pareció bastante interesante el contenido, ya que me podía hacer una idea de la dinámica que tenía el señor Patrick al impartir su asignatura. Mi conclusión: demasiado amable. No era una escuela de preparatoria, esto era la universidad. Por qué iba a hacer inutilidades como obras de teatro; ese tipo de cosas solo incentiva la holgazanería. Me ayuda a entender que las buenas calificaciones que tenían los estudiantes no se debía a su intelecto; no es que ellos fuesen buenos, es que la asignatura está diseñada para que puedan elevar sus puntajes... Definitivamente muchas cosas van a cambiar. Agradezco mentalmente la información que me entregó la señorita Smith. Lo primero que haré el día de mañana será hablarles de la nueva modalidad de estudio, pruebas, trabajos y exámenes. Todo será de forma oral o escrita, como debería haber sido hasta ahora, eso es lo que implica ser un universitario: llegar nervioso a una prueba, exposición o interrogación; que te suden las manos al tomar el lápiz o te tiemble la voz al responder. Supongo también que por esta razón la señorita ayudante tendrá mucho más trabajo que antes. Veremos qué tan aplicada puede mostrarse ahora. Bueno, ella tendrá la suerte de ser la primera en ver lo difícil que se les pondrá el camino. Creo que me iré a tomar un café para terminar esta simpática lectura y si mis cálculos son correctos, estaré enviando el correo con la información a eso de las 5pm y espero que Zoe Smith esté sentada para cuando lo lea. Que tenga suerte, señorita ayudante.

Fruto del DeseoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora