Materia: Sustancia de la que está hecha una cosa.
Leo una y otra vez el significado de la palabra materia en el viejo y roto diccionario que conseguí en un baúl de aquella vieja casa, luego de que Ivón no parara de repetirme eso una y otra vez.
Materia.
Materia.
Materia.
Realmente no sé si es un acertijo, no sé si es una broma, solo sé que su mirada y el tono en que me dijo esa palabra hizo que algo dentro de mí se accionara, como si el significado científico no fuese realmente el que debería buscar.
El adjetivo tampoco es como que ayuda mucho; sigo buscando respuesta en un pequeño diccionario cuando incluso haciéndome la estúpida sé que no la voy a conseguir. Ivón salió a algún lugar, quisiera saber a dónde, pero prefiero quedarme sin saber, insisto, es desesperante no confiar en él y querer temerle pero seguir con la sensación de tranquilidad teniéndolo cerca, supongo que es algo natural en un ángel.
Escucho la puerta ser azotada y a un Ivón agitado entrar dando largas zancadas. Con una velocidad increíble le veo tomar fósforos y sentarse en el suelo con varias velas blancas mientras las enciende; Frunzo el ceño al no entender su desesperación ni porque está haciendo eso, pero lo miro desde lejos en silencio.
Su respiración está descontrolada y se estremece mucho, puedo notarlo en como su espalda se arquea en la posición en la que está sentado, como si estuviera doliéndole algo y eso, siendo sincera me preocupa un poco.
Por inercia tomo acción y me siento junto a él mirando las velas, son varias partidas a la mitad con la flama increíblemente poderosa. No entra ningún tipo de ráfaga de viento a la casa, así que solo me limito a mirar las pequeñas formas que salen mientras la mecha está encendida.
—No debería estar aquí. —Susurra pegando sus piernas al pecho. —No tengo permitido estar cerca de ti. Hago creer que tú me invocas a través de las velas, es la única manera en la que puedo quedarme contigo, pero en cualquier momento seré arrastrado de nuevo a ese maldito hueco. —Suelta mientras que yo solo me limito a mirarlo fijamente.
¿Está asustado?
No entiendo mucho a lo que se refiere, pero menos entiendo la preocupación y el miedo en su voz. En verdad Ivón es alguien muy expresivo, no cabe duda que nunca antes hubiera estado en la tierra.
—Tú dijiste que no era necesaria, que te habías ido porque querías cuando apagué la vela. —Articulo dudosa.
Ivón coloca los ojos en blanco haciéndome arrugar la nariz ante ese gesto tan infantil.
—No puedes quedarte sola, si Malec no está es mi deber protegerte incluso si eso va en contra de mis órdenes y principios. —Explica. —Las velas nos mantienen a ambos protegidos de los arcángeles, es la única manera en la que no puedan encontrarte o peor aún, encontrarme.
—Puedo quedarme sola, ya lo he hecho antes. —Me encojo de hombros.
—Desde que aparecí tu deseo de matar personas y destruir cosas se desvaneció ¿No? —Pregunta dejándome incomoda. —No puedo ni siquiera pensar el desastre que harías si te llegas a quedar sin protector. No puedes controlar tus almas, no puedes controlar tu naturaleza.
No me había detenido ni por un segundo a pensar en eso; desde que sucedió lo de aquella vieja si Malec no me detiene la mato y luego la otra Mila, si no es por Ivón literalmente me hubiera matado a mí misma, eso suena incluso mal gramaticalmente.
—¿Dices que estoy controlada gracias a ti?
—Lo certifico. —Dice pasando la mano por sobre la flama de una de las velas.
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Neophyte
ParanormalCreer en la delgada línea que separa el mundo humano del incorpóreo resultaba algo imposible para Mila Crain, y aún más llegar a pensar que ese nombre y ese cuerpo pudieran en algún momento no pertenecerle. Luego de una serie de sucesos fuera de cu...
