Segunda oportunidad

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Naruto si volvió a golpear a Sasuke en varias ocasiones más, sin darse cuenta para su desgracia. Cada vez que perdía el control pero Sasuke siempre estaba ahí para él. Incluso, parecía que uno de sus trabajos era ser saco de boxeo. Había momentos en los que Naruto ni siquiera se daba cuenta de lo que hacía, la ira lo segaba. Luego veía a Sasuke a su lado, como si nada, sonándose el estomago o limpiandose la sangre del labio. Había recibido los golpes. Como un padre recibe las rabietas de su niño. Paciente, esperando que se calmara.

-¿te hice daño? --preguntó Naruto, avergonzado, en llanto por haber perdido el control.

-No.-mentía Sasuke, en ocasiones, y porque eso le quitaría mucho tiempo. Naruto no podría detener el llanto, y eso solo harías las cosas más incómodas.

Ese día no fue diferente, Konohamaru había entrado y vio a Naruto en el suelo, a Sasuke a su lado en el sillón haciendo una mueca de dolor. Naruto era vulnerablemente mentalmente, se preguntó que debía hacer. ¿Llamar a la policía? ¿Qué clase de empresa tendrían? Justo el día en que Danzo vendría de visita. En ese momento entró Danzo, miró con gesto despectivo a Naruto.

-¿Qué sucedió? ¿Hay que llamar a la policía?

El rubio estaba tembloroso, no, eran demasiadas las veces que le había puesto las manos encima a su asistente, no podría seguir, necesitaba ayuda, decidido a cambiar, pero Sasuke se le adelantó.

-Nada. Solo me enseñó unos de los movimientos del ejercito.

-¿En serio?

-Parece que esta perdiendo el control. --hizo el comentario alguien, no supo quien.

-Si eso pasase, yo ya hubiese buscado un nuevo trabajo. Ahora váyanse, ya nos hemos atrasado con el trabajo.

-Sasuke, yo, estoy planeando tu liquidación... e compensaré lo equivalente a que hubieses trabajado diez años. Aguinaldo, y además conservarás el seguro médico.

-¿Quieres darle el gusto a ese anciano? --le cortó Sasuke de pronto, se acercó a Naruto que estaba en el suelo, le tomó de la camisa y lo alzó, para quedar al frente y azotarlo contra la pared, los ojos brillando con furia, sin aun atisbo de duda, contrario a los ojos llorosos de su compañero. --Ya me golpeaste. ¿Vas a tirar todo por la borda? No me he quedado aquí aguantando tus putas rabietas y tus humillaciones para que salgas con tonterías. ¿Quién es el cobarde ahora? Te lo dije, afróntalo como un puto hombre. Si renuncio, solo va a quedar en evidencia que lo que Danzo piensa es cierto. Que eres un trastornado mediocre que puede controlarse. Y que no puedes estar al frente. ¿Quieres que el tome el control? ¿Quieres meterte a un centro psiquiátrico?

-Pero...

Sasuke le metió un golpe en la nariz que tiró a Naruto al suelo.

-Pareces un puto gato miedoso. Un cobarde. ¿En serio fuiste militar? ¿Te ponías a llorar cada vez que disparabas un arma? Ya estamos a mano. --Sasuke agitó la mano, maldito rubio, tenía la puta cabeza dura, seguro que le había roto la nariz o algo. Y quizás hasta el se había roto la maldita mano. Se dejó caer en el sillón y se puso la mano en la cabeza. -que puta vergüenza que tu me hayas golpeado. Carajo. No puedo creer que alguien como tu me haya hecho llorar, me doy asco.

-Si... Sasuke.

-Solo ponte a trabajar. Te toca hacer mi parte, carajo. --le dijo. Y naruto se puso de pie tembloroso, dispuesto a hacer lo que el otro le estaba diciendo. El menor simplemente querría quedarse dormido y no pensar en nada más. ¿Se estaba volviendo masoquista? Seguro que hubiese podido sacarle buen dinero a Naruto, una carta de recomendación. Carajo, lo que le hizo era suficiente para dejarlo en la quiebra. Y aun así, no querría. Ese idiota le daba lástima.

Alcohol, cocaína y otras adicciones (NaruSasu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora