El círculo continua

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Cómo de costumbre en la semana, Naruto dejaría a Sasuke en el departamento bajo el cuidado de Karin, para que esta se asegurase que él no consumiese ninguna sustancia, en las noches llegaría cansando, y verían alguna serie de televisión, de todas las cadenas productoras que existían, Naruto prefería Disney, como un chiquillo cualquiera, y ambos estarían juntos, sin decir una palabra con lo ocurrido, pero en está situación las cosas cambiaron un poco.
La velocidad a la que manejaban sin duda, no era prudente. Pero bueno, ¿Quién querría respetar el limite de velocidad cuando manejabas un Mustang? Los Uzumaki y su extravagancia. Los amortiguadores eran buenos, porque apenas y se sentían los limites de velocidad. La mujer además tenía una app donde le informaban donde se encontraban los agentes viales, de esa forma evitaba ser multada por romper los limites, y claramente, no hacía caso de las multas por pasarse los semáforos. Las cargaba directamente a la empresa y de eso se encargaría de pagarlas su primo.
A pesar de los acosos, y cómo Karin profesaba su amor, no había un silencio incomodo. La mujer era un poco obsesiva y lo reconocía, tarareaba al ritmo de Ariana Grande en la radio, cantando seven rings, como una feminista más, Sasuke la ignoraba mirando por la ventana. Por lo menos la mujer no era complaciente, a pesar de todo. Le obligaba a trabajar, era muy diferente de Sakura.
Ambas eran hermosas mujeres, empoderadas. Solo que Karin, no tenía la más mínima consideración con él, a diferencia de Sakura que lo trataba como lisiado al inicio, Karin lo trataba como un igual. Al verla vestir de morado, se preguntó vagamente tendría por ahí un pañuelo verde e incendiaría cosas en una marcha feminista. Se veía alguien bastante difícil, costaba creer que habría salido con alguien como Suigetusu, Sakura era pequeña, esbelta, destilaba elegancia pese a su mal genio.
Karin era imponente, deslumbrará a fuerza y autoridad conforme se movía, no necesitaba unos tacones para lucir como si la tierra no la mereciera, además de eso, su cabello rojo chillante, del cual se encontraba orgullosa al ser pelirroja natural, gritaba mírenme y besen el suelo por donde camino, perras. Ella bajó del auto y no esperó a que Sasuke hiciese el intento por abrir la puerta, o ni siquiera abrírsela a su crush lisiado.
No era la mejor zona para estacionar un convertible, ¡gritaba asáltenme!
-Tengo ganas de probar eso. -dijo ella, enseñando el teaser eléctrico, el cual se encontraba disfrazado cómo un simple y sencillo pinta labios. Ella dio un silbido, ya había visto el lugar antes, pero en este momento se encontraba más cerca de la meta. Con los trabajos de albañilería y carpintería, el local que se encontraba al frente se veía sin duda mejor que en las fotos que su primo le había dado.
-Este es el lugar del que habló Naruto. El cual sería para ti.
-Hmm.
Sasuke dio vistazos rápido, no podría apreciar fin la fachada debido al collarín, giraba su cuerpo. Para ver todo, pero esto era preferido a quedar en casa como un inútil como Naruto quería tenerlo, encerrado en casita. Y el había estado demasiado tiempo encerrado como disfrutar de estar en cuatro paredes. Así que estar con Karin no le parecía mal, eso y que ella le había contado bastante de la familia Uzumaki. El cómo Naruto y ella se reencontraron cuando este ya era un hombre de renombre, no antes. Naruto tuvo su adolescencia en las calles, así que ella era incapaz de darle datos curiosos sobre la infancia de Naruto.
El lugar estaba cubierto por plástico en parte, igual que muebles perfectamente cita filados amontonados por partes, pintura hecho. Olía a tiner, pintura y acerrín. La verdad es que Sasuke encontraba bastante grato el aroma a tiner y pintura, Karin hizo un gesto de desagrado, murmuró algo sobre que daría dolor de cabeza, pero el Uchiha dejó que el aroma penetrara sus pulmones.
Karin y Sasuke trabajaron en conjunto. Ahora tendrían que arreglar detalles banales del lugar, como la iluminación y los muebles, la loseta, y además de eso, un nuevo nombre para el nuevo local. Además de arreglar las tomas de agua para el café, e innovar que se supone que tendría que funcionar con energía solar. Ella hablaba señalando con su iPad Pro, usando la inteligencia artificial para hacer los últimos ajustes, y vislumbrar como se verían las cosas, su compañero por su parte, ignoraba y evitaba todas las cuestiones tecnológicas.

Alcohol, cocaína y otras adicciones (NaruSasu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora