Se oía el galopar de los caballos, así como también el relinchar de estos animales. La gente gritaba de terror y corrían despavoridos por las calles de King's Landing. Hombres, mujeres y niños siendo asesinados a manos de los caballeros que juraron alguna vez lealtad a la corona. Pero ahora la corona, ya no pertenecía al mismo rey.
Y era entre esos mismos callejones que una mujer joven — esclava cabe recalcar — huía de manera sigilosa, sosteniendo entre sus brazos un bulto de mantas de cuero marrones. Bereth evadía a los soldados y se abría paso con facilidad, aun cuando la pierna izquierda amenazó con tropezar en más de una ocasión. Le habían dado una orden, misma que ella cumpliría cómo si su vida dependiera de ello.
«Huye y no dejes que las encuentren.» Esas fueron las últimas palabras de su reina antes desaparecer.
— No lo harán. — dijo para sus adentros
Se oculto luego de visualizar a varios caballeros montados en sus corceles y asesinando a muchos otros en su proceso de búsqueda. Ella sabía que las buscaban, y no descansarían hasta hacerlo.
— Te prometo que estarás a salvó. — susurro mientras veía el bulto en sus brazos. Dentro, envuelto entre las mantas, había una bebé de piel pálida y con un cabello platinado muy hermoso, y que dormía muy tranquilamente. Se lamió su pulgar y limpió la sangre seca que el bebé tenía sobre las mejillas — Ya estamos cerca, solo debemos aguantar un poco más.
Cuando los soldados se retiraron, Bereth continuo con su escapé hasta llegar al puerto de la isla. Allí varias canoas yacían atadas, como si estuviesen esperando por ellas. No esperó más, tomó a la bebé con cuidado y, con ayuda de las mantas, amarró el pequeño cuerpo de la criatura contra su pecho. Finalmente subió con cuidado a la canoa para luego empezar a remar. Nadie les perseguía se había asegurado de ello y cuando estuvieron lo suficientemente lejos de la isla se detuvo a tomar un breve descanso.
Estaba cansada, había corrido demasiado y sentía que en cualquier momento el corazón se le iba a salir. Pero debía cumplir su promesa, y así lo estaba haciendo. Reviso su pierna, aun dolía, y con bastante razón, en ese momento le tomaron por sorpresa que no tuvo ni tiempo a reaccionar cuando uno de los soldados ya había disparado la flecha contra su pierna.
Remojó con agua del mar la herida hasta limpiarla por completo y con partes de su vestido rasgado envolvió la misma para detener el sangrado. Era seguro que se infectaria pero era eso, o desangrarse hasta la muerte dejando a la bebé a merced de cualquiera.
— Pronto iremos a un lugar mejor y estarás finalmente a salvó, mi pequeña dragón.
....
Siempre tengo el mismo sueño. Me encuentro caminando por una pradera, o algo similar, no sé lo que sea, ya que el suelo se siente duro. Es invierno, hace frío y lo que supongo que es nieve mezclada con cenizas siempre cubren el lugar por dónde mis pies dejan sus huellas.
Hay mucho silencio que solo es interrumpido por mis propios pasos. Pasos ligeros que no llevan a ningún lado, pero también escucho un gruñido acompañado de un aleteo.
¿Una bestia? Debe ser una muy enorme, quizás demasiado. Es posible que sea mi mente jugando conmigo. Tan solo sigo caminando y observando.
Mi vestimenta es diferente a la que suelo acostumbrar. Un vestido negro largo que llega hasta mis pantorrillas, afelpado por la parte del cuello y muñecas, una capa gris que cuelga de mis hombros, unas botas de tacón de cuero negras y mi cabello ondulado suelto y alargado hasta la parte baja de mi espalda. Este último era de un blanco muy hermoso, además de sedoso.
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DOMINIO
FanficEl trono de hierro ha sido conquistado por los Baratheon, acompañados del ejército de Tywin Lannister. Los Targaryen han caído uno por uno al igual que los exorbitantes dragones que alguna vez surcaron los cielos. Pero no todos perecieron en dicha b...
