𝟑𝟒

2.3K 277 18
                                        



—Mierda, era mi camiseta favorita.

Nori se cruzó con la mirada sorprendida de su chico, a lo que simplemente le sonrió. Aunque dicha sonrisa duró poco al ver a más miembros de Valhalla alrededor de Hanma, tampoco lo mejoró el ver a tantos integrantes de la ToMan decaídos, demacrados y al borde de las lágrimas.

—¡Lloriquear no te va a servir para ganar!—le gritó a uno al que se le caían lágrimas por las mejillas.

—¡No podemos pelear como tú, Draken o Mikey!—gritó de impotencia.—Lo siento...

La fémina chasqueó la lengua y se posicionó al lado de Draken.

—Empiezan a rendirse, Ryu.—le informó con el ceño fruncido.—Esto es malo.

—Y aquí vienen más...Es peor.

La Okazaki y el Ryuguji se encontraban delante de sus aliados, agotados y adoloridos.

—¿Puedes continuar?—le preguntó preocupado.

—Mis extremidades no se detendrán hasta que se rompan.—afirmó sin ninguna duda.

En el momento en que iban a seguir dando puñetazos y cabezazos, el grito chillón de Takemicchi se escuchó por todo el lugar, gritando que no se rendirían y que acabaría con todos, dándole a los demás la esperanza y el empujón que necesitaban para continuar.

—¡Si ganáis os invitaré a comer el famoso guiso de mi hermana!—gritó la chica en apoyo, ganándose un fuerte vitoreo de los chicos que sabían de las dotes culinarias de la menor. Se acercó al Hanagaki, quien todavía seguía en el limbo.—Buen trabajo, Hanagaki. Le has dado a Ryu el espacio que necesitaba, y a los chicos la esperanza.—Takemichi la miró y después observó a Draken.

—Nos abriste los ojos, Takemicchi.—habló mientras le ofrecía una sonrisa. Dirigió su mirada a su chica, y pronunció, sin emitir sonido alguno, con los labios.—Vuelvo enseguida.

La Okazaki sonrió orgullosa de su hombre y lo imitó.—A por ellos, cariño.

Junto con el apoyo incondicional de su novia, y la gran libertad de movimiento que le proporcionaban sus aliados, apartó a una decena de ellos con facilidad, aterrando al enemigo.

—¡Es un monstruo!

—¡Ese es el segundo al mando de la ToMan!

—¡Ryuguji Ken!

"Mi chico es alguien a quien no podéis enfrentaros, gallinas."—pensó la pelinegra como si fuera una madre orgullosa.

Draken se detuvo frente a frente con Hanma, quien aprovechó para burlarse de él. Este no cayó en sus provocaciones, y le lanzó un puñetazo a Hanma que, aunque se había protegido, voló unos cuantos metros, contra un montón de cubos de cemento.

—Aún no he terminado, Hanma.

—Eres asquerosamente fuerte, Ryu...—susurró Nori, algo celosa sinceramente.

Dejándolos a un lado, la chica observó a Mikey, quien estaba en un duelo de tres contra uno.

—¿Qué mierda?—apretó los puños, notando la ira por cada vena de su cuerpo.   Golpeó a todo ser que se le cruzaba mientras caminaba hacia donde se encontraba el Comandante. Ella también podía jugar a ese juego.—Esto parece divertido, me uniré también.—dijo apareciendo al lado del Sano con una sonrisa dulce falsa.

—No te metas, Kiri-chan.—ordenó el rubio.

—No era una petición, Mikey Mouse. Solo te estaba informando.—su mirada no se desvió de aquel trío.—No me puedes negar que te sirvo para llegar a Kazutora.

𝐈𝐊𝐈𝐆𝐀𝐈 •| 𝐃𝐑𝐀𝐊𝐄𝐍 ®Donde viven las historias. Descúbrelo ahora