LVIII. ESTE NO ES NUESTRO FINAL, ES EL COMIENZO

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¿Qué si valió la pena la relación? Por breve, por enfermiza, por intensa, por su espalda, por su porte, por su piel valió la pena una y mil veces; a pesar de lo malo, a pesar de lo doloroso, a pesar de lo rasgado que me haya quedado el corazón.
(Orfa Alarcón)





«Ahora ya sabes que soy peor de lo que pensabas». Esas habían sido las palabras de Aidan antes de irse. Había sonreído mientras lo decía, pero eso no significaba nada.  Era una sonrisa tensa, forzada. Y Derek era experto en esas. Durante sus terapias grupales muchas veces, sobre todo en sus primeras sesiones, lo tocaban sin querer o sin saber sobre su fobia, y él tenía que sonreír y decir que “Está bien, no hay problema”. Cuando claramente había problema, porque se sentía como si por dentro estuviera lleno de cristales afilados y se le clavaran con fuerza con cada toque, y no olvidemos el corazón acelerado y el nudo en la garganta.

No podía olvidar que el mismo Aidan había chocado contra él en su primer encuentro. Racionalmente, sabía que eso había sido un accidente; pero eso no evitaba el resentimiento hacia él, porque eso le había provocado un maldito retroceso. Aunque no por eso creía que Aidan fuera una mala persona, simplemente no eran compatibles y prefería no tenerlo cerca.

Así que no había lógica para la punzada en su pecho que lo hizo, después de un rápido vistazo al pasillo vacío, correr tras él.

—¡Aidan, espera! —tuvo que correr de verdad porque era muy rápido, y o estaba sordo o lo ignoraba a propósito—. ¡Espera! —cuando lo alcanzó a punto de dar la vuelta hacia otro pasillo, estuvo a nada de poner la mano en su hombro. La cerró en un puño al notarlo y luego, al ver cómo temblaba, la envolvió con su otra mano. Apretó ambas con fuerza, sin entender el extraño impulso de tocarlo, aunque hubiera sido sólo para detenerlo.

Aidan ya no sonreía y ahora miraba con el ceño fruncido sus dos manos. Dio un paso hacia él y parecía querer tomarlas, como si pensara que le dolían. Se detuvo cuando Derek retrocedió al notarlo acercarse. «Cierto. No tocar», se dijo a sí mismo, alejándose también otro paso de nuevo.

—Yo... —Derek entrelazó sus manos tras la espalda, como si ocultarlas lo hiciera sentir mejor, más normal. Ni siquiera sabía qué decir—. Lo siento. No debí haber escuchado.

Aidan simplemente lo miró, como si lo evaluara. Al final dijo: —Está bien —se corrigió cuando Derek comenzó a negar—. Es decir, obviamente no está bien escuchar conversaciones a escondidas. Me refiero a que entiendo tus razones. Soy el hermano malo de Sarah, el que sólo hace daño a los demás... —se encogió de hombros— Tiene sentido que no confíes en mí solo con Lance.

Derek no quería volver a discutir, así que ignoró todo eso y, en su lugar, preguntó: —¿Era verdad? Lo que le dijiste a Lance.

Podía referirse a cualquier cosa, pero prefería no hablar de su pasado, así que Aidan eligió centrarse en lo demás: —¿Que Joseph no ama a William y Lance no debería rendirse por eso? Sí, es verdad, es lo que yo pienso.

Derek resopló. Viéndolo así, él opinaba lo mismo; pero no se refería a eso. —No, quiero decir... —miró a ambos lados del pasillo, y después, sin notar la reacción de Aidan, se le acercó demasiado y bajó la voz—. Sobre volver a ver, ¿era cierto? —porque si le había mentido en eso, retiraba todos los buenos pensamientos sobre él.

Aidan suspiró, más por el aire atascado en su pecho –debido a la cercanía– que por otra cosa. Se concentro en sus latidos erráticos, para no perderse en Derek estando tan cerca. Finalmente, quizá después de demasiado tiempo, asintió. —Sí. Es verdad lo que le dije. O, al menos, lo fue cuando era niño. Leí su expediente —y no hablemos de lo que tuvo que hacer para conseguirlo—. Su madre no se preocupó por él, simplemente lo dejó aquí y pagó para no volver a verlo. Pero el abuelo sí lo hizo. El abuelo de Lance pidió la opinión de varios expertos. Todos coincidían en que el daño no parecía ser irreparable, daban buenas probabilidades para volver a ver tras una operación. De 80 a 90%. El problema es que el señor murió antes de hacer algo al respecto con esa información.

Amor en Braille (Gay)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora