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-Ahá! Lo sabía-chilló el sapo eufórica-llevadme hasta ella, Potter y la chica.
Nadie sabe lo que pasó entre esos árboles pero sacaron a Umbridge del mapa y tuvimos vía libre, pero antes de volver al castillo encontramos una vía mejor.
-Los theasels- dijo luna- ellos nos pueden llevar, van muy rápido.
-Ni de broma-nego Ron en rotundo-yo ahí no me subo.
-Tienes miedo Weasley?- le dije graciosa y me respondió con una mueca.
Estaba montada encima de ese animal invisible para mi sobrevolando Hogwarts como los gemelos habían hecho horas antes.

La llegada al ministerio fue entre catastrófica y horrible, antes de darnos cuenta estábamos rodeados de mortifagos que le pedían algo de una bola a Harry. Los hechizos saltaban y hay que decir que comparando la gravedad poco iba a hacer un petrificus totalus contra un cruccio pero algo teníamos que intentar. Le di a unos cuantos antes de girarme y ver a Harry arrancarle la careta a uno para dejar ver a Lucius Malfoy. Me distraje, me distrajo, y noté un calambre por toda la columna vertebral, caí al suelo gritando de dolor pero paró pronto.
-Desmaius!,____, estas bien?-Ron me levantó del suelo y me limpió las dos lagrimitas que se habían escapado sin permiso, estoy bien? me duele absolutamente todo el cuerpo.
-Si, gracias- le di un intento de sonrisa y seguimos.
Estábamos en una especie de laberinto hecho de salas y no sabías si en la siguiente habría un mortifago, dos o un piano. Acabamos concentrándonos todos en una gran sala oscura con un arco en el medio.
Llegó la orden, estábamos salvados, empezaron a pelear con los mortifagos dándole un final al encuentro. Sirius estaba cerca del centro, mientras peleaba con una con pelos de loca, yo cada vez me sentía más inestable.
Las últimas escenas que recuerdo, son de Sirius desvaneciendose por el arco y dos gritos inundando la sala, uno de Harry, y otro de Regulus. Eran tan desgarradores que opacaron totalmente al pequeño grito de Ron viniendo hacia mi antes de perder la conciencia.

Me levanté con los pies fríos y un traje de hospital puesto, era muy entrada la noche, en la mesilla tenia unos cuantos regalos y a los pies de mi cama una cabellera plateada durmiendo. Me entraron ganas de llorar. Quería respuestas pero estes momentos, era lo mas cerca que habia sentido a Draco en meses, y me apetecía que siguiese durmiendo a mi lado. Así que volví a cerrar los ojos.
Me levantaron unos cuchicheos y la luz del sol entrando por la ventana, Draco ya no estaba, pero si mis amigos.
-____!!-Hermione se lanzó encima mía- menudo descanso, has dormido un dia y medio-me dijo.
-En serio?-pregunté mirándolos y asintieron.-Harry... cómo estas?-le miré y le cogí la mano.Se irguió de hombros-lo siento fue una tontería preguntar.
-Fue mi culpa- dijo Harry al fin- Sirius, tú ingresada, todos con heridas-parecia que estaba a punto de empezar a llorar.
-Harry no fue tu culpa, todos queríamos ir contigo lo sabes perfectamente, y nosotros sabíamos que a lo mejor era una trampa-le intenté reconfortar.
-El que tenia que saberlo era yo-dijo rendido. Hermione empezó a explicarle que todos estábamos y vamos a estar con el mientras Ron se acercó más a la camilla.
-Gracias-le dije-por cogerme al desfallecer-le sonreí.
-Te acuerdas?-se sentó- pensaba que ya estabas fallecida.
Hablamos sobre lo que pasó después, me explicaron que ya se había informado de que la vuelta del señor tenebroso era verdad y que Dumbledore volvía a estar al cargo de la escuela.
-Hablando de Dumbledore-dijo Harry- quiere verte cuando salgas de aquí.

Date cuenta- Ron Weasley y túHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora