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—¿Crees que puede ser cierto? —pregunta Stella a Odette. —¿Que Farah es la madre de Bloom?
—No tengo ni idea, Stella. Nunca me contó nada sobre una hija...
—No te sientas mal, Bloom dice que Rosalind le confesó haberle borrado los recuerdos a Farah...
—No lo sé Stella, sea como sea... Todo esto es una mierda. Rosalind ha escapado, Beatrix ha desaparecido y a saber lo que nos espera... Tengo malos presagios, estoy tan preocupada...
—Oye, oye, descuida. He mandado un mensaje a Griffin para que esté alerta y los especialistas alertaron a la reina de Solaria. Todos los reinos están avisados de la fuga de Rosalind. La encontrarán.
—Eso espero Stella. Hacía mucho que no tenía un tan mal presentimiento.

—Cuéntame qué te ha contado Rosalind, por favor —pide Farah a Bloom dentro del despacho.
—Me ha dicho que quedaste embarazada... Que le pediste ayuda y... Que te escondió y borró tus recuerdos tras terminar el embarazo...
—Si eso es cierto, si soy tu madre... Siento no recordarte Bloom, siento no haber hecho más por ti... —dice Farah con los ojos cristalizados.
—¿No se pueden recuperar esos recuerdos?
—Yo no, Bloom, un hada de la mente, por talentosa que sea no puede devolverse los recuerdos a sí misma...
—¿La señorita Ségolène?

Mientras Odette y Stella hablan, Farah las hace entrar a su despacho.
—Odette, necesito tu ayuda...
—¿Qué pasa Farah?
—Tenemos que hacer un conjuro de rememoración...
—Pero Farah... Son dolorosos y...
—Si lo que dice Bloom es cierto... Si Rosalind dijo la verdad... Tengo que recordarlo.
—Farah no quiero hacerte daño.
—Odette, por favor...
—Está bien, pero si te veo sufrir y no funciona dejaré de hacerlo.
—Vale... —dice Farah. Esta se sienta en el sofá y Odette se coloca frente a ella.
—Esto me va a doler más a mí que a ti, Farah... —dice Odette. Coloca sus manos en dirección a la directora y desprende un rayo de luz de ellas que impacta directamente en el cuerpo de Farah. Esta clava sus uñas en el sofá debido al dolor.

Los ojos de la heredera de Linphea se cristalizan mientras concentra todo su poder en la directora. Sus grandes alas aparecen en su espalda y sus ojos brillan con potencia.
—Farah ¿funciona? —pregunta Odette.
—Puedo soportarlo, no pares Odette, necesito saber la verdad —dice Farah.
—Estoy haciéndote daño... —dice Odette dejando que unas traviesas lágrimas rueden por sus mejillas.
—Solo... un poco más... —dice la directora con dificultad debido al dolor.

En ese momento Bloom toma la mano de l directora y la aprieta con fuerza mostrándole su apoyo. En el momento en que recibe su tacto, cientos de recuerdos golpean con fuerza a Farah, esta sufre un espasmo y cae al suelo.

—¡Farah! —exclama Odette saltando hasta ella.
—Estoy bien, estoy bien... —dice intentando recomponerse.
—¿Qué ha pasado? —pregunta Odette.
—He recordado y... Me he debilitado...
—¿Ha recordado? —pregunta Bloom.
—Lo he hecho... —se queja Farah.
—Ven, siéntate aquí. Stella trae un té con azúcar —dice Odette. Stella le entrega la bebida y Farah la toma.
—Tienes razón Bloom —dice Farah mirándola. —Ahora está tan claro... Ahora entiendo la conexión contigo...
—Es decir... es... es... ¿es cierto? Eres mi...
—Sí, Bloom. Tú madre biológica...

Bloom se queda petrificada, su boca está abierta en señal de sorpresa, sus ojos tintinean en un ápice de esperanza y comienzan a llenarse de lágrimas.
—¿Puedo... puedo darte un... un abrazo? —pregunta Bloom y Farah la abraza con fuerza haciendo que Bloom se derrumbe en llanto en su hombro.

Stella y Odette se miran tan sorprendidas como las otras dos hadas.
—¿Las dejamos solas? —pregunta Stella.
—Sí, creo que tienen muchas cosas que contarse —responde Odette.
Ambas hadas salen del despacho y se dirigen a la cafetería de la escuela para comer algo. Allí se encuentran con Musa, Terra y Aisha.
—Chicas —dice Stella.
—Stella, señorita Ségolène... —dice Terra el verlas.
—¿Podemos sentarnos? —pregunta Odette.
—Faltaría más —dice Aisha.
—¿Estáis bien? —pregunta Musa.
—Lo estamos —dice Odette.
—¿Dónde está Bloom? —pregunta Terra.
—Hablando con la directora.
—¿Es verdad que se ha transformado? —pregunta Aisha.
—Lo es —dice la profesora.
—¿Cree que algún día... podamos nosotras? —pregunta Terra.
—Estoy convencida de ello —dice Odette.
—Bloom y yo lo hemos logrado después de que ella nos entrenara, si os entrena, sé a ciencia cierta que lo lograreis —dice Stella.
—¿Sería posible? —pregunta Aisha —Que nos entrene...
—Sería un placer, chicas —dice Odette. —Pero dejarme tomar un respiro antes... —bromea Odette.
—Sí, por favor —pide Musa. —Necesito unas vacaciones...
—Todas las necesitamos —dice Stella.

Tras un rato, las hadas toman la cena y Stella y Odette vuelven al despacho.
—Ve a dormir si quieres, Farah está sola, ya no siento la energía de Bloom aquí —dice Odette a Stella.
—Iré a descansar —dice en un bostezo. —Buenas noches Odette —se despide abrazándola.
—Buenas noches Stella —dice del mismo modo Odette.

Cuando Stella de marcha, Odette entra al despacho de Farah.
—¿Te encuentras bien?
—Cariño... —dice Farah viéndola desde su escritorio.
—¿Qué ha pasado?
—Cierra la puerta, por favor... —pide Farah.
—¿Va todo bien? Te noto extraña...
—Estoy sorprendida, es todo.
—¿Segura? —dice Odette colocándose frente a ella y tomando sus manos. —Puedes contarme lo que sea.
—Te prometo que estoy bien, mi amor, es solo que... Soy madre... Jamás me lo había planteado... jamás pensé en algo así. Rosalind le contó a Bloom que la arrebató de mí porque no sería capaz de darle amor... porque tampoco merezco ser amada...
—No creerás esa bobada ¿no? Rosalind solo quiere continuar manipulándote a través del tiempo. Mereces amar y ser amada y eres capaz de cualquier cosa.
—¿Cómo pude confiar en ella tan ciegamente?
—Eras muy joven, Farah, e inexperta. A esa edad es fácil ser manipulada y engañada. Rosalind de aprovechó de la confianza que le teníais. Eres mucho mejor persona de lo que ella jamás será. La encontraremos y la encerraremos. Y con lo que respecta a Bloom, ella sabe que nada de lo que pasó es culpa tuya.
—Me necesitaba cuando yo no si quiera recordaba su existencia...
—Farah te hechizaron, no tienes la culpa de nada. Durmamos, mañana será otro día y necesitas descansar y yo también.

YOU BELONG WITH ME (Farah Dowling)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora