ODETTE
- No es necesario, Juliett, de verdad.
- Vamos, Odi. - Suplicó la castaña. - No quiero estar sola en casa un Sábado más. Me aburro como ostra.
- Pero...
- ¡Por favor! - Alargó la ultima palabra con voz chillona.
Juliett Ryder me había llamado mientras yo estaba trabajando para ver si podíamos ir a comer cuando terminara mi turno, lo que no imaginé fue que la chica tendría en mente llevarme a su casa para comer ahí. A pesar de que varias veces le mencioné que no quería irrumpir en su hogar como la desconocida que era, fue algo tarde pues Juliett ya estaba estacionando el automóvil fuera de su enorme casa.
- Yo no quiero ser una molestia, Juliett. ¿Y si están tus papás en casa?
- No te preocupes por eso. - Respondió con una risilla muy característica de ella. - Papá sólo tiene libres los Domingos, mamá salió al SPA con mi tía Edna y se tardarán años. Prácticamente estaremos nosotras solas... y bueno, las mucamas.
Ambas salimos del Audi color plata de Juliett que había dejado junto a otros dos bonitos y lujosos carros. Me sentí abrumada justo en el instante en que tuve que levantar cabeza para poder abarcar con la vista la inmensidad de la "humilde" casa de Juliett. Por fuera, la casa tenía un estilo muy minimalista y de bastante buen gusto. Había unos bonitos escalones de mármol pulido que guiaban hasta la enorme entrada formada por dos columnas de cemento pintadas de blanco en forma de espiral. La enorme puerta se notaba de una excéntrica madera obscura. Dios, sentía que con solo limpiar mis pies en el tapete afelpado de la entrada, terminaría endeudada por mis próximas tres vidas. Y eso fue sólo la parte de la entrada. Cuando Juliett casi me empujó al interior de su casa, quedé absolutamente fascinada por un ambiente que sólo recordaba se veía en las películas.
- Wow, Juliett. ¿Ésta es tu casa? - Pregunté asombrada.
La casa era aún más grande por dentro. El piso era de cerámica blanca que relucía bajo el brillo de las luces que se filtraba por los enormes ventanales en el techo, incluso sentía que podría ver mi reflejo en éste. El enorme candelabro en el techo y las pinturas modernistas en las paredes eran lo que le daba ese toque elegante a la casa. Lo primero que se visualizaba al entrar, eran las enormes y pulcras escaleras que quedaban frente a nosotras. De nuestro lado derecho se encontraba la habitación perteneciente a una amplia sala con una alfombra color beige y sillones de terciopelo del mismo color. La habitación de la izquierda era el comedor con una enorme mesa de madera de cerezo muy refinada.
- Ven, te daré un recorrido por mi modesta casa. - Dijo con entusiasmo al notar lo asombrada que había quedado yo.
- Bueno, Juliett - Comencé a hablar mientas aún veía con fascinación todo lo que estaba al rededor. - tu casa puede ser muchas cosas, menos modesta.
- ¡Que va! - Lanzó un manotazo al aire. - Eso lo dices porque no has visto nuestra casa de invierno en Italia. - Tomó mi mano y me jaló en su dirección para que la siguiera.
Bueno, creo que la casa no era lo único poco modesto en este momento, pensé. Sabía que Juliett no decía estas cosas por presunción, pero al parecer mi parlanchina amiga a veces olvidaba que los demás veníamos de una clase media en la sociedad. Finalmente, después de un recorrido por la sala, el comedor, la cocina, dos baños, el estudio, el gigante jardín trasero con piscina, la recamara de las mucamas, el salón para reuniones con un hermoso piano y la pequeña biblioteca, Julie - como me pidió que la llamara por décima vez -; me llevó a la planta de arriba para mostrarme el resto de la casa. Arriba había otras nueve habitaciones, cada una con una pequeña terraza. La habitación principal y por ende la más grande, pertenecía a sus padres, seguida por la recamara de su tía... ¿Edith?. Obviamente esas fueron las únicas habitaciones a las que me negué rotundamente a entrar. ¿Cómo iba a invadir la privacidad de los dueños de la casa en la que estaba? Era algo que no se me hacía muy correcto. Las siguientes recamaras que me mostró fueron la ex-habitacion de su hermano mayor Marcus, quien ella me comentó, estudiaba medicina en Harvard y era el orgullo de su padre. Automáticamente a mi mente se vino la imagen de Andrew. ¿Cuál era su papel en ésta familia?. Lo siguiente que vimos, fue un pequeño cuarto transformado en gimnasio - también cortesía de su hermano Marcus cuando vivía aquí, según ella - dos cuartos de huéspedes, un baño por aparte de las habitaciones que contaban con baño propio y la habitación de Juliett, siendo el antepenúltimo cuarto antes de terminar el pasillo, donde había otras dos puertas una frente a la otra, ambas cerradas.
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Amarte a Morir
Novela JuvenilDos hermanas: Ángel y demonio. Un muchacho: Los mismos problemas. Triángulos amorosos, círculos viciosos. Nadie estará a salvo. ¿Por quién te dejarás llevar? ¿Te permitirás ir al cielo o te dejarás arrastrar por el infierno?
