ODETTE
- ¿Cariño? - Escucho a mi madre hablar después de estar pérdida en mis pensamientos por no sé cuanto tiempo. La miró y ella me observaba con curiosidad y preocupación a la vez.
- Lo lamento, ¿qué dices mamá?
- Que me pases la harina. - Tomo rápidamente la cajita con el ingrediente junto a mí y se la tiendo.
El calor empieza a emanar del horno que mamá puso a precalentar y se extiende por toda la cocina, haciendo sentir el ambiente agradable, cálido, recordándome las navidades vividas en mi niñez cuando nos sentábamos en familia frente a la chimenea; mamá y papá sentados en el sillón con Tyler de bebé en brazos, viéndonos abrir emocionados nuestros regalos. La nostalgia es inevitable ante eso.
- Te noto muy distraída esta noche, cielo. - Dice con preocupación mientras sus manos rompen el cascarón de un huevo, dejando caer la parte viscosa y amarilla sobre la harina dentro del recipiente hondo. - Puedo terminar de hacer las galletas si prefieres ir a recostarte.
- Estoy bien. - Fijo mi vista en el libro viejo de recetas caseras y finjo leer los párrafos escritos en éste.
Lo que menos quiero ahora es estar sin hacer nada y seguir saturando mi cabeza de tantos pensamientos absurdos.
- ¿Y cómo estuvo tu día hoy? - Me pregunta.
- Normal. - Miento. ¿Qué podía decir? Un "fue un día pésimo, mamá, el amor de mi vida me acaba de rechazar después de todo lo que hemos pasado" suena terrible.
- ¿Segura? - Cuestiona de nuevo, yo asiento como respuesta mientras tomo el bote de leche y empiezo a vaciar el líquido dentro de la taza medidora. - Que raro porque me llamaron de tu escuela y me preguntaron si estabas enferma porque faltaste a tus últimas clases.
Un poco de la leche se derrama en la barra después de que ella dice eso. Miro como el líquido derramado empieza a extenderse y mamá pone un trapo viejo sobre éste con mucha tranquilidad que incluso me asusta.
- Yo... - Intento buscar una excusa, ¿cómo diablos lo hacía Scarlett?
- Sé lo que sucede, Odette. - Dice ella comenzando a batir los ingredientes vertidos dentro del tazón metálico.
Sabe todo. Sabe lo de Dereck y de seguro también sabe que Andy me trajo a casa. Me va a matar, lo sé.
- Mamá, lo siento... Yo... - No tengo el valor para verla a los ojos así que sigo con la cabeza gacha.
- ¿Te sentiste mal, cierto? - Dice ella finalmente y yo inmediatamente la miro con confusión.
- ¿Eh?
- ¿Crees que no me iba a dar cuenta que tomaste el frasco con tu medicina de mi cajón? - Yo no sé qué contestar, estoy procesando lo pasa ahora por la mente de mi madre o eso intento. - Odette, ¿cuántas veces tengo que decirte que si te llegas a sentir mal, debes avisarnos? - Sigo completamente muda. - Sé que piensas que nos causas una molestia pero no es así, tú eres nuestra prioridad y queremos que estés bien. Se que odias que tu enfermedad te impida hacer ciertas cosas a veces pero, cariño, no queremos arriesgarnos a que vuelvas al hospital por no avisarnos cuando te sientes mal.
Me quedo en silencio unos momentos.
- Oh. Lo lamento. - Es todo lo que consigo decir.
Bueno, al menos no tuve que inventar una excusa. Mi madre ya me acaba de crear una. ¿Qué tan extraño que es ésto?
- ¿Qué le pasó a tu otro frasco de medicina? ¿Lo perdiste? - Yo asiento simplemente con la cabeza sin saber a donde mirar. - Bueno, no importa, tu próxima cita con la doctora Harris es la próxima semana de todas formas. Le pediremos más medicamento.
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Amarte a Morir
Roman pour AdolescentsDos hermanas: Ángel y demonio. Un muchacho: Los mismos problemas. Triángulos amorosos, círculos viciosos. Nadie estará a salvo. ¿Por quién te dejarás llevar? ¿Te permitirás ir al cielo o te dejarás arrastrar por el infierno?
