29. Sonrisas en hielo.

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ODETTE

Nunca pienses que un día malo no puede empeorar. Que no puede lloverte sobre mojado. ¡Es un enorme error! Por supuesto que un día horrible puede apestar más.

Aún podía recordar la voz de despecho de Dereck cuando me buscó en el estacionamiento de la escuela luego de la pelea de Andrew y Chad.

*Flashback*

Intento sacar las llaves del auto de mi mochila pero mi cuerpo está temblando demasiado que únicamente mis extremidades me responden con movimientos torpes.

Aún seguía con el nudo en la garganta por lo que ocurrió. ¿Por qué todo mundo se molestó conmigo? Yo desde un principio dije que no quería que nadie me defendiera. Aunque, todavía, algo en el fondo me decía que tal vez lo que le dije a Andy fue hiriente y sin justificación alguna. Algo dentro de mí me decía que había sido muy injusta con él. ¿Debería ir tras Ryder y pedirle una disculpa?

Mientras mi mente se debate en si ir con él o no, me percato que Dereck sale de la escuela y en cuanto me ve, camina a paso apresurado hacia donde estoy. Siento un alivio al pensar que tal vez Dereck me puede dar un poco de paz y comprensión.

- Dereck. - Digo con un hilo de voz agradecido, como si mi salvador bajara del cielo. - Que bueno es verte, no creerás el...

- ¿Es en serio, Odette? ¿De verdad lo hiciste? - Me interrumpe con molestia en su voz y yo me quedo estática.

- Yo... - Niego con la cabeza pues no sé qué decir.

¿Por qué está tan molesto?

- No intentes hacerte la estúpida conmigo, Odette. - Reclama rabioso ante mi cara. - ¿De verdad fuiste capaz de abrir las piernas para Chad?, cuando a mí siempre me lo negabas haciéndote la maldita mustia.

- ¿Pero qué estás...?

- ¡Para ya de fingir!, ¿quieres? - Grita el contra mí, haciéndome dar un pequeño brinco hacia atrás. - A parte de todo eres una hipócrita. Poniendo tu carita de santa y quejándote en todos lados de tu hermana, cuando tú resultas ser peor. Al menos Scarlett sabe lo que es y lo admite. Tú sólo finges inocencia.

El veneno escupido por la boca de Dereck me ha dejado horrorizada. No tengo fuerzas para hablar ahora pues las palabras se me han quedado atoradas en mi garganta, asfixiándome.

- No puedo creerlo - continúa el con sus hirientes palabras. -, yo haciendo méritos contigo y resulta que todo lo que debía hacer era emborracharte. Seguro por eso Ryder te defiende tanto, ya debiste también acostarte con él...

- Ya callate, Dereck. - Encuentro la fuerza para decir entre dientes mientras aprieto fuertemente mis ojos para que el llanto no salga. - Tú no sabes nada, ya déjame en paz y lárgate.

- ¿Qué?

- ¡Que te largues! ¿No me oíste? ¡Vete! - Exploto finalmente.

No sé de dónde he sacado la fuerza para decirlo pero siento como si mi ritmo cardíaco se disparara, haciéndome escuchar mis propios latidos como el sonido de fuertes tambores en mis oídos.

- Sí, como sea. - Dice él con indiferencia. - De todas formas ya tengo una bella novia que nunca me niega nada. Adiós.

Dereck se da media vuelta y camina lejos de mí. Yo me quedo sola junto a mi auto, humillada por un monstruo que acaba de romper mi corazón y de ofenderme terriblemente.

Entro a mi auto con desesperación, soltando un enorme suspiro cuando cierro la puerta de aún azote para dejar caer mi espalda en el asiento de piel. Llevo mis manos a mis mejillas y siento como mis dedos se han humedecido. Había tratado de contener las lágrimas tanto tiempo que ya ni siquiera sabía cuando éstas desobedecieron mis órdenes y salieron libres, formando un par de cascadas interminables bajo mis ojos.

Amarte a MorirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora