ODETTE
- A ver, explícame de nuevo por qué tenías tú la chaqueta de Andy. - Dice Kathy, intentando procesar toda la historia de la partida de Scarlett.
- Baja la voz. - La reprendo mirando para todos lados de la cafetería. Lo que menos quería era que ahora todo se volviera un chisme enorme.
- Lo siento. - Responde, encogiéndose de hombros.
Yo suelto un suspiro de cansancio al mismo tiempo que aparto la bandeja con comida frente a mí. No tengo mucho apetito.
- Andy me dio su chaqueta esa noche que fuimos por Scarlett a la estación de policía.
- ¿Y por qué? - Me pregunta con sospecha.
- Porque tenía frío, tal vez. ¿Eso importa? - No puedo ocultar mi nerviosismo y eso me frustra.
- Pues si eso casi dejó a tu hermana en estado vegetativo, supongo que sí importa un poco. - Me dice Kathy y sé muy bien que tiene razón.
- ¡Ay, me siento la peor persona del mundo! - Exclamo, dejando caer mi cabeza contra la mesa.
- No tienes por qué sentirte así, ¿sabes? - Me intenta reconfortar Kathy con la boca llena de fruta con yogurt. - No hiciste nada malo y sorprendentemente Andy tampoco.
- ¿Y cómo explicas la expresión traicionada y decepcionada de Scarlett? Debiste verla, pude escuchar como su corazón se rompía por mi culpa. Era como el ruido de miles de cristales rompiéndose por una pelota de soccer.
- Bueno, en primera: Ella es una cabrona sin corazón; - Explica cómo si fuera obvio. - en segunda: Si lo tuviera, se escucharía como una hielera con cervezas dentro, no como cristal. Y en tercera: No hiciste nada malo. ¿Cómo puedes lastimar a alguien cuando no hiciste nada para herirlo?
- Sí lo hice, salí con su novio cuando no debía.
- Pero se supone que tú y Andy ahora son amigos. - Me dice. - ¿Qué no puede él salir a divertirse con sus amigos?
- Pues... - No termino de hablar pues ella de inmediato me silencia.
- No. No digas más. - Ella se levanta de su silla y me señala con el dedo. - No voy a permitir que te sientas mal por culpa de la perra egoísta y dramática.
- ¡Kathy! - Exclamo totalmente sorprendida.
- Ahora, si me disculpas, iré por ese pastel de chocolate que acaban de servir antes de que se acabe. - Dice con el ceño fruncido y mirando hacia la barra de alimentos.
- Pensé que estabas a dieta.
- Tú lo dijiste: "Estaba". - Una media sonrisa se forma en su rostro.
- ¿Y la gimnasia? -
- No me importa ser una gimnasta gordita. Ya vuelvo. - Dice al mismo tiempo que toma su mochila y empieza a caminar hacia la barra de alimentos.
Kathy. La adoraba por siempre apoyarme pero ni siquiera sus palabras me hacían sentir mejor. Lo único que necesitaba era hablar con mi hermana, explicarle todo y pedirle que me perdone. Me arrepentía demasiado por no haber salido de casa para despedirla todo por ser una tonta cobarde. Pero ya no podía hacer nada.
El ruido de unas estrenduosas carcajadas me saca de mis pensamientos, los deportistas de la mesa de junto parecen seguir compitiendo por ver a quién le cabían más rodajas de salchichas fritas en la boca.
Ruedo los ojos y coloco mi mochila sobre la mesa para revisar que estén todos mis materiales para la seguirte clase que es literatura. En ese momento me percato que falta mi libro de la materia, debí dejarlo en mi casillero y ahora debo volver por él o se me olvidará.
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Amarte a Morir
Teen FictionDos hermanas: Ángel y demonio. Un muchacho: Los mismos problemas. Triángulos amorosos, círculos viciosos. Nadie estará a salvo. ¿Por quién te dejarás llevar? ¿Te permitirás ir al cielo o te dejarás arrastrar por el infierno?
