ANDY
- Estimados pasajeros, estaremos aterrizando en el aeropuerto de Nueva York en los próximos treinta minutos. Favor de abrochar sus cinturones. - El maldito hablar de la sobrecargo por la bocina, me hizo despertar de mi ligera siesta.
Comencé a abrir mis ojos lentamente. La luz del atardecer que se filtraba por la ventanilla, me provocó una ligera ceguera momentánea.
- Al fin despertaste. Por un minuto creí que ya habías muerto.
Volteé a ver a mi hermana Juliett. Tenía su mirada en una revista de chismes que compró antes de subir al avión.
- Cállate. - Mi voz sonó ronca y cansada. Mi hermana sólo soltó una risita estúpida.
Revisé mi reloj de pulso. Se supone que en Nueva York ya son las 5:19 pm. Llegaríamos justo a la hora indicada. Levanté mi mirada y me encontré con una rubia de ojos grises que me miraba de forma pícara y se mordía el labio inferior. Me preguntaba cuanto tiempo llevará viéndome. Bueno, eso no importó mucho en el momento en que se levantó de su asiento. Llevaba puesto un escote rosa que dejaba muy poco a mi imaginación y un short de mezclilla demasiado corto y ajustado, dejándome ver la figura de su hermoso trasero.
- Oh, mierda. - Blasfemé por lo bajo al ver su maldito y sexy cuerpo.
Ella comenzó a caminar hacia el baño y antes de entrar a éste, me hizo una seña con su dedo índice, mostrándome a que fuera con ella. Una media sonrisa de satisfacción se me formó en el rostro. No estaría mal un poco de diversión antes de aterrizar. Me levanté de mi asiento, dispuesto a ir con ella.
- ¿A dónde vas? - Preguntó Juliett extrañada.
- Al baño.
- Pero no te puedes levantar, se supone que aterrizamos en 30 minutos.
- No tardaré. - Respondí despreocupado y me dirigí al baño.
Abrí la puerta y ahí la encontré. A la rubia candente sentada sobre el pequeño lavamanos.
- Te tardaste. - Dijo con una voz chillona.
- Entonces no perdamos ni un minuto más. - Contesté.
Ella separó sus lindas y bronceadas piernas mientras yo cerraba la puerta del pequeño baño con seguro.
[...]
- ¿Dónde están? Se supone que vendrían desde hace quince minutos. - Exclamó Juliett molesta, mirando de nuevo la hora en su celular.
- Te dije que nosotros mismos debíamos irnos. - Contesté irritado.
Ella sólo bufó molesta y se dejó caer en una de las sillas junto a mí.
- Y entonces... - Comentó mi hermana.
- Y entonces ¿qué?
- ¿Sí era tan buena por como se ve o sólo es silicón andante? - Preguntó finalmente con una mirada pícara.
- No se de que hablas. - Traté de sonar despreocupado.
- ¡Por dios, Andrew Dennis Ryder! A mi no me engañas. Vi cuando la rubia estaba saliendo del baño justo unos segundos después que tú. ¿O qué? ¿Me vas a decir que apareciste mágicamente una muchacha de senos y trasero operado?
Yo solté una risa ante su comentario. Era obvio que no podía engañarla. Era mi hermana menor pero parecía que aquí el pequeño era yo.
- En primera, sabes detesto que me llames por mi nombre completo. Segunda, eres mi hermana menor y no deberías meterte en cosas de grandes. - Pellizqué levemente la punta de su nariz. - Y tercera, sí, tienes razón; sólo era un buen cuerpo andante.
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Amarte a Morir
Teen FictionDos hermanas: Ángel y demonio. Un muchacho: Los mismos problemas. Triángulos amorosos, círculos viciosos. Nadie estará a salvo. ¿Por quién te dejarás llevar? ¿Te permitirás ir al cielo o te dejarás arrastrar por el infierno?
