38. Heridas expuestas (Parte 2).

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ANDY

Cierro mis ojos momentáneamente una vez que Odette ha entrado a su baño. Admito que si estuviera en mejores condiciones, no hubiera dudado en hacerla sonrojar un poco más por verle casi desnuda pues tenía días que no veía sus mejillas colorarse por causa mía. Sí, la había extrañado.
Sé que me había prometido a mí mismo no involucrarla más en mi vida pero fue inevitable pensar en ella hace unos momentos que me encontraba en peligro. Quiero convencerme de que este era el único refugio que tenía pero muy en el fondo sé que no es cierto.
Tal vez me emborraché en aquel bar a propósito después de pasar todo el día pensando en ella subiéndose al auto de Cowell, tal vez hice enojar a esos tipos a propósito para que me golpearan. Tal vez quería que Connor me trajera hasta aquí para "esconderme". Tal ves, sólo tal vez... Quería un pretexto para estar con ella.

No sé cuánto tiempo he pasado hundiéndome en este pequeño sueño pero vuelvo a reaccionar cuando escucho la puerta del baño de Odette abrirse y la veo salir esta vez con su pijama puesta. En sus manos carga una pequeña caja blanca.

- ¿Cómo te sientes? - me pregunta con voz dulce.

Camina hasta donde estoy tendido y me acaricia el rostro con sus suaves y pequeñas manos.

- Cómo mierda - respondo con dificultad. En otra ocasión hubiera respondido con un chiste pero de verdad me duele todo el cuerpo.

Odette abre la pequeña caja blanca, que en realidad es un botiquín de primeros auxilios. Toma una pequeña gasa y en ella echa un líquido que huele un poco extraño. Supongo debe ser algo para que mis heridas no se infecten o algo parecido.
Con ese pedazo de gasa blanca húmeda empieza a dar pequeños y suaves toques en mi rostro, centrándose más en mi ceja partida y el rasguño de mi mejilla, también limpia las gotas de sangre que salieron de mi rostro y de mi nariz.
Mientras la pequeña Belikov se concentra en curar mi herido rostro, yo la observo atentamente. Me percato de lo suave y tersa que se ve su piel. Tardo en notar que no lleva ni una sola gota de maquillaje pero es normal pues está chica es hermosa de cualquier forma.
Cuando cae en cuenta de lo fijo que la estoy admirando, ella baja la mirada, avergonzada y carraspea un poco la garganta antes de lanzar una pregunta con demasiada incomodidad en su voz:

- ¿Puedo levantar tu camisa? - Yo la miro con una sonrisa pícara y una ceja levantada sólo para hacerla enrojecer más. - Necesito ver si tienes más heridas - responde ella de inmediato.

Yo río un poco a pesar del dolor en mi torso.

- Tendrás que quitármela tú porque de verdad estoy muerto - le digo aún con una sonrisa. Ella simplemente rueda los ojos e intenta mantener una expresión dura en su rostro mientras empieza a quitar mi chaqueta lentamente pero sus mejillas encendidas revelan la inocencia de su ser. - En verdad nunca has desnudado a un hombre antes, ¿cierto?

- Algo así - responde ella sin mirarme a los ojos. Una respuesta que no esperaba y que en su momento me deja perplejo. Ella parece darse cuenta de mi sorpresa así que inmediatamente añade a su respuesta: - No es lo que estás imaginando, pervertido. Me refiero a mi hermano Matt.

- ¿Te das cuenta que ese complemento de respuesta sólo me hace pensar peor? - bromeo con ella un poco más relajado.

- ¡Agh, que horror! Eres un tonto - reacciona ella pero el tono de su voz me dice que también le ha hecho un poco de gracia.

Mientras Odette continúa quitando mi camisa con delicadeza para no lastimarme, no puedo evitar pensar en la respuesta que acaba de darme. ¿Por qué su hermano mayor? Sé que no puede ser para nada malo como lo pensaría si me dijera cualquier otro hombre pero ahora la curiosidad de saber bajo qué condiciones lo ha hecho se ha alojado en mi mente.

Amarte a MorirHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora